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Imagen de archivo de un atasco en la A-8 sentido Cantabria. LUIS ÁNGEL GOMEZ

La movilidad entre comunidades queda en el aire tras la petición de Euskadi

Illa rechaza adelantar la libertad de circulación, tal y como sugirió Ábalos, pero concede a los territorios la decisión de concluir la desescalada

Martes, 2 de junio 2020

Como ya es costumbre desde que comenzó la desescalada, habrá que esperar hasta el último suspiro para saber claramente si podremos hacer esto o aquello. Porque, una vez más, el enredo está servido. La libre circulación entre comunidades autónomas que pasen el lunes a la fase 3 ha quedado en el aire después de que el Gobierno se enmendara este martes a sí mismo y retrasara esa flexibilización hasta la llamada nueva normalidad, la etapa que pone punto final a la transición. Todo puede ocurrir hasta que el BOE dicte sentencia.

En el diseño primigenio de la desescalada, Moncloa estableció que las comunidades no podrían levantar sus barreras hasta que hubieran culminado la fase 3. Y en esta última prórroga del estado de alarma que se aprobará este miércoles, el Ejecutivo de Pedro Sánchez concede el volante de la gestión a los presidentes territoriales, pero se reserva el apartado de la libre circulación fuera de cada comunidad. Sin embargo, el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, abrió el lunes la puerta a adelantar esa medida siempre y cuando ambas zonas concernidas estén en la misma etapa.

Esa sugerencia despertó grandes expectativas entre los ejecutivos autonómicos, conscientes del importante efecto económico que supone acabar con las restricciones a la movilidad. Tanto es así que, en su solicitud para pasar de la fase 2 a la 3, el Gobierno vasco incluyó ese mismo día, el martes, la propuesta de abrir el paso con aquellas comunidades que también avancen en la desescalada. Salvo sorpresa, ello conllevaría poder viajar a Cantabria, Navarra y La Rioja, aunque no a Castilla y León, que va más rezagada. También se ha pedido poder circular por la región francesa de Aquitania, que comprende todo Iparralde y una buena porción más de superficie gala.

Todo parecía convenientemente encaminado hasta que este martes a primera hora de la tarde cayó un auténtico jarro de agua fría. En la comparecencia posterior al Consejo de Ministros, el titular de Sanidad, Salvador Illa, cerraba la puerta abierta un día antes por su compañero de gabinete. El responsable socialista aclaró que en la fase 3 los presidentes autonómicos tendrán la potestad de flexibilizar las restricciones a la circulación dentro de su propio territorio, «pero no será hasta la nueva normalidad cuando se produzca movilidad entre comunidades autónomas».

Las palabras de Illa parecían resolver el barullo: las fronteras no se levantarían hasta el 22 de junio. Pero todo se volvió a enredar cuando añadió que serán los propios líderes territoriales quienes no solo propongan sino también decidan la fecha de inicio de la cacareada nueva normalidad. Esto es, una vez que las comunidades entren en la fase 3, queda en sus manos abandonar las restricciones de la desescalada; entre ellas, las que afectan precisamente a la libertad de movimiento por el territorio nacional.

Esta decisión, en línea con la paulatina recuperación del marco competencial ordinario, autorizaría en la práctica al Gobierno vasco a abrir las barreras en cuanto lo estime oportuno a partir del próximo lunes si consigue el aval definitivo. En todo caso, fuentes del Departamento de Desarrollo Económico, encargado de gestionar las medidas de la desescalada, dicen aguardar al fin de semana para que todas las dudas se esclarezcan.

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