Joaquín Gorrochategui. Irekia

Premio Euskadi de Investigación para Joaquín Gorrochategi, el primer lingüista en poner en duda las inscripciones de Iruña-Veleia

El especialista, discípulo de Koldo Mitxelena, ha trabajado también con la mano de Irulegi

Martes, 21 de mayo 2024

El lingüista Joaquín Gorrochategui ha dedicado sus 45 años de carrera académica a dos grandes temas. Uno es «el mundo perdido de las lenguas de ... la antigüedad que existieron antes de la llegada del latín, que hizo desaparecer a muchas de ellas». El otro es la comparación a lo largo del tiempo de las lenguas indoeuropeas, «una gran familia que incluye el latín y todas las lenguas romances, las germánicas, eslavas, bálticas, persa y otras desaparecidas como el galo -el que se hablaba en la Galia de la época romana-, el celtibérico...». Este vasto conocimiento ha sido reconocido este martes con el Premio Euskadi de Investigación 2023. «Todos los premios son de agradecer, pero este me llena especialmente porque es de investigación y del País Vasco, mi tierra», reconoce este catedrático del Departamento de Estudios Clásicos de la UPV/EHU que fue el primer especialista en poner en duda las inscripciones en euskera de Iruña-Veleia. «Lamento no haber hablado antes», aseguró en una entrevista a este periódico en noviembre de 2008.

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Nacido en Eibar en 1953, se doctoró en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca (1982) con una tesis sobre onomástica indígena en Aquitania dirigida por Koldo Mitxelena. Recuerda aquellos años con nostalgia. «No tuve presión por publicar rápido como ocurre ahora con los jóvenes. Viví feliz estudiando y leyendo con toda tranquilidad», dice. El contrapunto fue la muerte de su mentor, que le creó un sentimiento de «orfandad académica». Posteriormente realizó estudios postdoctorales en Bonn (Alemania), donde se especializó en lingüística celta, para pasar posteriormente por la Universidad de Gales en Aberystwyth, l'École des Hautes Études de la Sorbona, la Universidad Tor Vergata de Roma o el Institut Ausonius de Burdeos.

El jurado de los galardones ha destacado que su trabajo ha «generado una escuela científica para el estudio de la evolución de diversas lenguas, desde las célticas a las eslavas o incluso a lenguas no indoeuropeas además de la vasca».

Trabajo con la mano de Irulegi

Miembro de la Real Academia Española, de Euskaltzaindia, de Jakiunde -la Academia de las Ciencias, de las Artes y de las Letras del País Vasco- así como del Patronato de Ikerbasque, la Fundación Vasca para la Ciencia, en los últimos años ha destacado su participación en la lectura e interpretación de la inscripción de la mano de Irulegi, una pieza de bronce de 143,1 milímetros de longitud presentada el 13 de noviembre de 2022 que causó sensación por un epígrafe que comenzaba por la palabra 'sorioneku'. Fue datado en el siglo I a.C. y se ha llegado a considerar el primer texto conocido en lengua vascónica, la antecesora del euskera. Según un conjunto de artículos editado por el propio Gorrochategui y Ekaitz Santazilia y publicado el pasado mes de diciembre, la conclusión es que no se puede asegurar con certeza a qué lengua pertenece el texto. «Es un mundo desaparecido que hay que ir desvelando. No es fácil ni evidente. Todavía puede dar mucho recorrido», subraya.

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Respecto a la polémica de Iruña-Veleia, Gorrochategui no tiene buenos recuerdos. Él mismo compareció junto al también lingüista Henrike Knörr y al arqueólogo Eliseo Gil para asegurar que los textos en euskera eran auténticos. «Yo me limité a decir que las leyendas aparecidas en los restos cerámicos eran 'inequívocamente vascuence y perfectamente inteligibles para nosotros'. Es decir, ya sugería que estábamos ante un euskera muy moderno», recordó en la mencionada entrevista. Unos diez días después dijo al arqueólogo que eran falsos, como certificaron hace cuatro años los tribunales. «Al final la ciencia habla, antes o después», dice sobre unos acontecimientos que «me afectaron muchísimo y supusieron un gran dolor y tensión».

El Premio Euskadi de Investigación se convoca en los años impares en el área de las Ciencias Sociales y Humanidades, mientras que en los pares se dedica al reconocimiento de la labor de los profesionales del área de Ciencia y Tecnología. El galardonado en la edición de 2022 fue el físico Javier Aizpurua. Este reconocimiento tiene por objeto fomentar la actividad científica y estimular, promocionar y valorar los esfuerzos de investigadores y equipos cualificados de Euskadi o de fuera de la comunidad autónoma cuyo trabajo haya ejercido una influencia positiva.

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