Imagen de archivo de un atasco en la A-8. E.C.

La A-8 se convierte en una autopista inteligente: 25 sensores avisarán al conductor de atascos y accidentes

Apuesta por un nuevo sistema para que los coches reciban en el futuro información en tiempo real sobre caravanas o siniestros

Viernes, 12 de agosto 2022, 01:23

Coches autónomos que se conducen solos y vehículos que reciben información en tiempo real sobre atascos o accidentes. Las nuevas tecnologías van a revolucionar en los próximos años la movilidad, y Bizkaia no quiere quedarse atrás. De hecho, ha comenzado a tomar posiciones para convertirse ... en un referente en la digitalización de sus vías. El futuro ya está aquí. La institución foral ha instalado este verano las tres primeras balizas de un complejo sistema que pretende informar al conductor de cualquier incidencia de manera inmediata.

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El primer gran proyecto de innovación en este ámbito tiene que ver con la conducción cooperativa y la sensorización de las carreteras para ofrecer datos de gran utilidad a sus usuarios en tiempo real. Ya ha echado a rodar, pero tardará en popularizarse, ya que en estos momentos apenas un par de modelos de coche son capaces de leer los avisos inteligentes. Su importancia e implantación irá creciendo de manera progresiva. Por lo pronto, en las próximas semanas, la Diputación, en colaboración con Tecnalia, colocará otras 22 balizas en la Supersur y la A-8, desde Ermua a El Haya, el límite con Cantabria. El objetivo es dejar preparado para la movilidad cooperativa todo el eje vertebrador que atraviesa el territorio de oeste a este. En total, 57 kilómetros.

A efectos prácticos, ¿para qué sirve el nuevo sistema? Pensemos en un individuo que llega a Bizkaia desde Castro al volante de su turismo. Entra por El Haya y se dirige al centro de Bilbao. Pero resulta que, unos 15 kilómetros más adelante de donde se encuentra, a la altura de la recta de Max Center, se acaba de producir un accidente. El choque de un camión y una furgoneta está provocando una retención, que en poco tiempo va a llegar hasta Ugaldebieta. Se trata de un escenario que sucede con cierta frecuencia. El sujeto en cuestión ha avanzado ya hasta la playa de La Arena, ajeno a la ratonera en la que se va a introducir y que le va a hacer perder media mañana y una buena cantidad de combustible.

En cifras

25millones de euros ha invertido la Diputación desde 2020 en iniciativas que suponen mejoras en innovación para las carreteras.

77proyectos de este tipo están en marcha.

Mucho más fuerte que el wifi

Es posible que, en el mejor de los casos, transcurridos unos minutos desde la colisión, las autoridades hayan enviado algún aviso a los pórticos luminosos que jalonan la A-8. Pero también es probable que el conductor del que hablamos circule distraído. O que, simplemente, no le dé tiempo a leer el mensaje, que se lanza en euskera y castellano, alternativamente. Si es así, en unos instantes se habrá metido en el lío, ya que tampoco aplicaciones como Google o Waze son tan rápidas a la hora de valorar si hay problemas en una carretera.

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«La sensorización de carreteras va a permitir avanzar en seguridad y ahorros de todo tipo»

Abel Capelastegui

Responsable de Tecnalia

Cuando el nuevo sistema sea operativo, el aviso del incidente se recibirá de inmediato, proporcionando tiempo para valorar la situación y buscar una alternativa. En este caso, por ejemplo, tomar la Supersur. Es más; en un horizonte relativamente cercano, el propio vehículo procesará los contenidos emitidos y propondrá la solución ideal para soslayar el problema en cuestión.

La Diputación y Tecnalia están instalando ahora mismo en el asfalto la tecnología que lo hará posible. «Las balizas funcionan por unas ondas parecidas al wifi doméstico», explica Abel Capelastegui, responsable del Centro de Investigación y Desarrollo Tecnológico. Pero son mucho más potentes. La tecnología ITS-G5 es capaz de transmitir en un radio de «unos 2,5 kilómetros».

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«Ya no hay muchos viales nuevos por hacer. Una de las claves pasa ahora por mejorar su gestión»

Imanol Pradales

Diputado de Infraestructuras

Contar con los equipos en las vías es el primer paso. En paralelo, hace falta que los coches comiencen a ser dotados de serie con los dispositivos necesarios para procesar esas señales. De hecho, los automóviles van a ser los que aporten gran parte de la información para ponerla en común con las autoridades y el conjunto de usuarios. Por eso se llama movilidad cooperativa. Los vehículos serán emisores y receptores de datos claves. Avisarán mediante sus propios sensores de que se han producido frenazos, accidentes, objetos caídos en la vía o malas condiciones meteorológicas. Y lo harán de forma inmediata. «Las posibilidades que se abren son muy amplias y van a redundar en mayor seguridad y ahorros de todo tipo», argumenta Capelastegui.

¿Cómo son los aparatos montados en los coches para desarrollar esta función? «Relativamente sencillos -agrega-. Se pueden enlazar al teléfono móvil o una tablet». Algunos modelos (por ahora, de las marcas Audi y Volkswagen) ya incorporan estos dispositivos, conocidos como OBU, que se generalizarán «en los próximos años». Hasta entonces, el peso de la emisión de datos recaerá en las autoridades. Con este fin, habrá seis coches circulando por las vías de Bizkaia y aportando información permanentemente. Se prevé que las fuentes se multipliquen a medio plazo con automóviles de Policía, furgonetas de mantenimiento o vehículos de emergencias.

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Ámbitos de actuación

  • Viales. No solo se están sensorizando para obtener información y facilitar la gestión de los tráficos, sino que también se están probando materiales para conocer su resistencia al desgaste o a condiciones climáticas extremas.

  • Túneles y viaductos. Se usan inclinómetros o piezómetros para analizar si hay desplazamientos.

  • Taludes. Se vigilan con drones y satélites.

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