
Luis Casimiro | Entrenador del Breogán
«Hay jugadores de calidad en el Baskonia que en muchas ocasiones no han puesto el talento al servicio del equipo»Secciones
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Luis Casimiro | Entrenador del Breogán
«Hay jugadores de calidad en el Baskonia que en muchas ocasiones no han puesto el talento al servicio del equipo»Hace dos semanas que el exbaskonista Darrun Hilliard puso a Luis Casimiro (Villamayor de Calatrava, Ciudad Real, 1960) a la altura del mismísimo Gregg Popovich. «No puedo decir lo suficiente de él. Es de los mejores entrenadores que he tenido». Sus palabras se hicieron virales y engrandecieron la figura del tercer técnico con más partidos de la ACB (tras Aíto y Pedro Martínez). El entrenador, tras año y medio en el paro, agarró un Breogán colista y ahora le tiene con cuatro victorias de margen sobre el descenso.
– ¿Lo siente como una reivindicación?
– Con la trayectoria que tengo ya no creo que me tuviera que reivindicar. Pero por la edad, igual a algunos sí que hay que demostrarles que el ser experto también es positivo, que mantengo la pasión, que tenía muchísima ilusión después de un tiempo fuera e intento estar a la última.
– ¿Cómo le gusta que le recuerden sus exjugadores?
– Que sientan que aprendieron conmigo. Me pasó con Albert Oliver. Que te digan eso te refrenda El mejor halago es de quien trabaja contigo en el día a día, no el ocasional de prensa, directivos, fans...
– ¿Qué diferencia a un entrenador de Euroliga a uno de ACB?
– Pocas cosas. El tema es la experiencia de estar en esa rueda, que ayuda a los clubes a confiar más. A nivel de conocimiento del juego, de dirección de partido, de gestión de equipo, no creo que haya tantas. Seguramente que las haya dependiendo de quién hablemos, pero en general, ves un partido y el análisis y los detalles que sacas son los mismos.
– ¿Todos los entrenadores valen para cualquier equipo?
– Hay que ponerle alguna valla al campo. Es como, '¿cómo estás? ¿Todo bien?' Bueno, todo, todo no está bien. Pero creo que la mayoría de entrenadores de la ACB podría coger a un equipo de Euroliga y hacerlo bien.
– Por ejemplo. ¿Se ve para llevar lejos a un Panathinaikos?
– Claro que sí. Cuanto mejores jugadores tienes, mejor trabajo puedes hacer. El vestuario te evalúa en el día a día, en función de que tú seas capaz de convencerles, primero con argumentos y las respuestas baloncestísticas que necesitan. Es ahí cuando te van a respetar. Y segundo, ser honestos y coherentes con ellos. Si logras eso, el jugador dice: 'hostia, este entrenador está muy preparado para ello'. Yo sí me veo y siempre he tenido estudiadísima la Euroliga para ello.
– ¿Qué le ha faltado para llegar a la Euroliga?
– Yo estuve en la Euroliga. En el 99, después de ganarle la Liga al Baskonia, que no sé si me lo habrán perdonado (risas). Hice muy buena relación con Scariolo desde aquella final. Nos respetamos muchísimo.
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– Se habla mucho del talento del jugador. ¿Existe el del entrenador?
– Por supuesto. Hay parte de ciencia. Estadísticas, scouting, preparación de partido… y luego el arte de saber discernir todo eso y en un momento determinado del partido o del entrenamiento, decirle al jugador algo que le haga saltar la luz y lo puedas conducir hacia donde queremos. Cómo actúas en cada momento que no está preestablecido es el talento del entrenador. Si siempre reaccionas igual, el jugador va a creer que eso no es así. Pero si tienes buen olfato, lo palpan. Si hay entrenadores tan longevos es por eso. Si no, no durarían tanto con jugadores que socialmente no tienen nada que ver con los que teníamos en el año 97.
– Entre el aficionado está muy instaurado lo de 'hacer la cama'. ¿Eso pasa?
– Creo que no. Hay equipos que creen más en lo que están haciendo, y otros que no tanto. Esto se nota. Porque no se trasmite, porque la química no fluye y entonces las cosas no salen tan bien. Pero en ningún momento que he sido cesado, o de despidos que conozco, son porque los jugadores no ponían de su parte. Yo lo que he visto es que la presión de la opinión pública fuerce un cese.
– ¿Y se le comunica así?
– Un par de veces no seguí por la opinión pública de algún sector.
– ¿Suelen existir los ultimátums?
– No hay un patrón. Hay momentos en que te quedas solo y hay otros que te ratifican y es el principio para cortarte (risas).
– ¿Cómo se puede enganchar más al aficionado?
– La ACB tiene buena salud. Hay clubes que han regenerado la afición y son aficionados nuevos. Llevo años en esto y percibo mucha pujanza en algunos sitios. ¿Qué más se podría hacer? Se me escapa. Y la Euroliga, como producto para vender a nivel televisivo, es perfecta. Me parece una gozada ver cada jornada y la mayoría de canchas a reventar. Un calendario ajustado y todos en la misma línea sería ideal, pero es difícil porque cada uno tiene sus intereses.
– ¿Cómo valora la temporada del Baskonia?
– El aficionado seguramente no estará acostumbrado a un año así cuando siempre ha estado bien arriba peleando. Yo creo que era un equipo muy nuevo, de gente sin experiencia en la ACB y eso cuesta. Con tramos de lesionados, que no ayuda a coger ritmo. Creo que ahora es algo más sólido, con los roles más definidos y con jugadores de calidad que posiblemente en muchas ocasiones no hayan puesto todo el talento a disposición del equipo.
– ¿Le recuerda esta situación a la que vivió usted en el Unicaja?
– Un poco sí, pero con el importante matiz de que yo entrené al Unicaja con menos presupuesto de todos los tiempos. Podría ser un símil, de dar un pasos atrás unas temporadas, regenerar, arrancar y volver a arriba.
– Tuvo a Rogkavopoulos en Promitheas (2021). ¿Se está convirtiendo en el jugador que pensaba?
– Él estaba haciendo un entrenamiento de jóvenes para la NBA y le convenzo para que fiche con la intención de hacerle un jugador total, polifacético, que pudiera echar más la bola al suelo y jugar bloqueo directo. Conmigo jugó increíble esos meses. Me sorprende que ahora se haya hecho espacio en la Euroliga más como especialista de lo que podía prever entonces. No pensaba que tuviese tanta solidez, la verdad. Pero claro, los especialistas a estos niveles son muy importantes. Él es un grandísimo tirador, tira muy rápido, ayuda en el rebote y es grande para la posición que ocupa. Pero le veía más para ser un jugador importante en la Eurocup. Me alegro mucho por él. Es un chico excelente, tiene muy buen corazón y conmigo trabajó increíble.
– Laso ha señalado en varias ruedas de prensa sus «cagadas increíbles». ¿Eso le motiva?
– Seguro. Si lo hace así públicamente es porque lo habrá hablado antes en privado con él y no creo que el jugador le llame la atención. Y yo le doy la razón a Pablo. No con esas palabras, pero esas cosas le pasan producto de la falta de concentración. Yo le decía que tenía que mejorar en estar más concentrado e intentar ir por delante de lo que estaba sucediendo y tener buenas lecturas para que no le pasasen estas cosas. En eso sigue siendo el mismo Nikos, pero ahora con un nivel que si me lo dices hace cuatro años hubiera tenido dudas.
– ¿Qué tiene el Pazo de Lugo para tener ese aura de pista complicada?
– Un público que lo llena a reventar. Hay un gran sentimiento de 'Breogánismo', te motiva ya en la presentación mismo, y eso hace que sea una cancha donde hay un ambiente muy bueno para jugar a baloncesto. Tanto como de local como incluso de rival, que a mí me ha tocado sufrirlo varias veces. El baloncesto necesita canchas como esta y que se viva el baloncesto como se vive aquí.
– ¿Es el momento de la historia que más se valora al entrenador español?
– No sabría decir. Yo creo que siempre ha estado bien considerado, tenemos una liga muy rica en táctica y estrategia, pero sí que ahora hay mucha más gente dispuesta a salir y a viajar.
– Una última. ¿Por qué no surge ningún equipo potente en Castilla-La Mancha?
– Nos ha faltado siempre un grupo de dirigentes que se motive y se involucre en crear algo que sea más grande, que le motive el estar ahí tiempo y crear algo duradero. No vale solamente el que va por intereses comerciales, empresariales, que va a estar el tiempo justo y que le va a durar eso. No vale los que llegan a las directivas por temas familiares, porque sus hijos, hijas, están participando y durante ese tiempo se involucran. Y cuando dejan de jugar esos chicos, ya no los tienes. Necesits alguien como Querejeta, que es un símbolo de longevidad en el sentido de hacer las cosas desde la dirección del club. Falta gente así, que en principio tiene que ser desinteresada en los pueblos, de dejarse su tiempo, su energía y a veces su dinero, para que crezca algo. Todavía hay ciudades muy vivas, que están con posibilidades, que no tendrían nada que envidiar a ciudades que sí que tienen baloncesto al máximo nivel o en segundo nivel.
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