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El pasado domingo fue una pelea multitudinaria a botellazos a las 11.30 horas. 24 horas antes, la enésima entrada policial al local tras ... sorprender a dos clientes «orinando en la fachada». El 'after' (local de ocio que abre por las mañanas) más problemático de Vitoria, localizado en la céntrica calle San Antonio, va camino de romper todos los récords conocidos. «Cada fin de semana acudimos por algún lío», asumen ertzainas y policías locales sondeados por EL CORREO.
Los vecinos de los portales contiguos saben muy bien a qué se refieren los agentes. «De viernes a domingo, la calle se llena de restos de vasos, orines, hay peleas cada dos por tres, gritos, insultos a los peatones... Es tremendo que en una ubicación tan céntrica y turística tengamos esa imagen. Es lo que aportamos a los turistas y a los propios vitorianos», analiza un residente de esta arteria.
Con una población envejecida, muchos son los que han cogido «miedo» a salir durante esas matinales tan movidas. «Se juntan muchas personas problemáticas. Aparte de generar altercados entre ellos, también lo hacen con los que pasamos delante del local con comentarios desafortunados e insultos. Resulta totalmente imposible llamarles la atención por sus actos irracionales porque suelen responder con mucha agresividad», clama una vecina. Declara que siente «miedo». No es la única. Esa palabra se repite por la zona.
«¿A qué esperan el Ayuntamiento de Vitoria y el Gobierno vasco para ayudarnos? Pagamos impuestos como todo el mundo», se queja con amargura otro residente. «Madrugo para ir al gimnasio de la calle San Prudencio y les veo ahí, puestísimos. Al menos a mí no me han hecho nada», aporta un joven.
Patrulleros de la Ertzaintza y de la Policía Local de Vitoria agregan que «su clientela ha ido subiendo el grado de conflictividad». Los uniformados relatan que «cada vez es más evidente el consumo de sustancias entre gran parte de sus usuarios, lo que suele derivar en peleas e insultos para desgracia del vecindario».
Desde el Consistorio tercian que sí mueven ficha, dentro de lo que les permite la estricta legalidad vigente. Según su relato, a las continuas actuaciones policiales «diarias» durante las maratonianas jornadas de apertura de este establecimiento de ocio -generalmente, de viernes a domingo-, se suman los ocho expedientes sancionadores abiertos en 2024 y este año desde el Departamento municipal de Medio Ambiente.
Este organismo, comandado por el concejal socialista Borja Rodríguez, acaba de incrementar la presión. «Este mes se le ha hecho un requerimiento oficial para la instalación de un sistema limitador de sonido en el equipo musical y de cese inmediato y absoluto de la utilización de cualquier equipo de reproducción mientras no se de respuesta a la instalación de ese limitador», comparte un portavoz oficial.
Hasta ahora, Medio Ambiente les ha abierto «un expediente por incumplimiento del requerimiento de adopción de medidas correctoras», otro más por «celebración de concierto en el interior sin comunicación previa», cuatro por «tener el equipo de música en funcionamiento antes del horario autorizado», dos «por incumplir el horario de apertura del local» y uno «por superar los valores de nivel de ruido interior».
Hasta la fecha, el Departamento de Medio Ambiente le ha abierto «un expediente por incumplimiento del requerimiento de adopción de medidas correctoras», otro por «celebración de concierto en el interior sin comunicación previa», cuatro más por «tener el equipo de música en funcionamiento antes del horario autorizado», dos «por incumplir el horario de apertura» y un último «por superar los valores de nivel de ruido interior». El 'after' ha vuelto a abrir sus puertas este fin de semana.
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