E. C.
Jueves, 3 de octubre 2013, 09:41
Expertos geólogos aseguraron ayer que los numerosos seísmos registrados en la costa de Castellón y Tarragona en los últimos días -más de 300- se deben a la «sismicidad inducida» por el almacenamiento subterráneo de gas natural en una antigua explotación petrolífera situada a 22 kilómetros de la costa de Vinaròs. El potencial riesgo de los seísmos, que han alcanzado un valor máximo de 4,2 grados de intensidad en la Escala Richter, motivó el pasado 26 de septiembre que el Ministerio de Industria ordenase el cese temporal de las inyecciones de gas. Una decisión «muy acertada», ya que reduce las probabilidades de que se produzca un terremoto mayor, según declaró el presidente del Colegio de Geólogos, Luis Suárez.
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Este experto detalló que el almacenamiento se realiza inyectando el gas en «una roca caliza», que funciona como «una esponja, absorbiendo el fluido por los poros». La roca acumula energía de manera natural por los procesos de dinámica de la Tierra, que se libera a través de ondas sísmicas. La intervención del factor humano -con inyecciones de gas en un 'depósito' que «se encuentra próximo a fallas»-, provoca terremotos que, no obstante, suelen ser de muy baja intensidad. «Es esperable que se produzcan seísmos cuando el terreno se somete a presión», detalló Suárez, aunque puntualizó que es un hecho «absolutamente excepcional» que se produzca un terremoto de 4,2 grados de intensidad.
En términos similares, Luis González de Vallejo, catedrático de Ingeniería Geológica de la Universidad Complutense de Madrid, explicó que la presión a la que se inyecta el gas en el antiguo yacimiento petrolífero, situado a 1.750 metros de profundidad, es «muy elevada», lo que «siempre» provoca fracturas en la roca. Además, apuntó el catedrático, la «sismicidad inducida» o «creada donde antes no la había» por las inyecciones en la roca produce cientos de terremotos. Por tanto, González de Vallejo manifestó su «incomprensión» ante «la sorpresa del Gobierno» por la aparición de estos seísmos.
La correlación «perfecta» entre inyecciones y sismicidad es «algo que se sabe» desde los años 60, ha indicado, por lo que las administraciones «deberían haber previsto que iba a suceder y haberlo controlado». El experto ha destacado también la «posibilidad» de que se produzcan «pequeños deslizamientos submarinos», debido a las características geológicas del Delta de Ebro. Técnicos del Ministerio de Industria visitaron ayer la planta del proyecto Castor para verificar que se ha detenido la inyección de gas.
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