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Fraga, tras su derrota de 2005 en las autonómicas gallegas. :: EFE
El adiós a Fraga une al ayer y al hoy del PP
Muere el fundador del partido popular

El adiós a Fraga une al ayer y al hoy del PP

Los populares, con Rajoy y Aznar a la cabeza, homenajearon a su fundador en una capilla ardiente multitudinaria

MELCHOR SÁIZ-PARDO

Martes, 17 de enero 2012, 09:45

Iba a ser una despedida íntima, pero se convirtió en el adiós multitudinario de todo un partido a su fundador. Sin actos solemnes, sin ceremonias, el PP lloró ayer a Manuel Fraga en su casa del popular barrio madrileño de Argüelles, cercada por curiosos, periodistas y policías. En una jornada gélida y bajo la amenaza constante de una nieve que no llegó a caer, el partido rindió homenaje al político de Villalba que en 1976 puso los cimientos de la formación que hoy gobierna España. Allí, en el número 86 de la calle Fernando el Católico, donde Fraga murió el domingo tras una agonía de varios días, 35 años de familia popular se fundieron con la familia Fraga Iribarne.

Los allegados del veterano político, que durante toda la noche velaron sus restos en la que fue su casa durante las tres últimas décadas, habían rechazado el ofrecimiento del Congreso de los Diputados y del propio PP para instalar la capilla ardiente en sus respectivas sedes. Sus cinco hijos y sus nietos, muy afectados a pesar de que el desenlace se temía desde hace tiempo, querían recogimiento, pero sus correligionarios deseaban despedirse. Y el piso de 90 metros cuadrados se quedó pequeño, muy pequeño, para el adiós del partido a Fraga.

Antes incluso de que a las 10.30 horas se abriera la capilla ardiente, Mariano Rajoy, acompañado de la secretaria de general del partido, Dolores de Cospedal, acudió a la casa para dar su «más sentido pésame», el más oficial. En el mismo portal, tras visitar unos minutos a la familia, el presidente del Gobierno, que recordó que conoció a «don Manuel» cuando él sólo tenía 22 años, habló de «un hombre clave en la Transición española» y de «uno de los grandes de los siglos XX y XXI». Mientras hablaba Rajoy no dejaban de llegar las coronas; de los Reyes y de los Príncipes de Asturias, del Gobierno, del Congreso, del Senado, del PP, de la Real Academia de la Historia&hellip

El homenaje del partido se mezcló con el adiós de las más altas instituciones del Estado. Los presidentes de las dos cámaras, Pío García Escudero y Jesús Posada, no podían ocultar su dolor bajo la persistente lluvia. Sobre todo Posada, quien no fue capaz de contener el llanto. «Fraga tuvo un liderazgo moral, intelectual y sentimental», rememoró el presidente del Congreso.

Frente al abarrotado portal del barrio de Argüelles, donde el tráfico tuvo que ser cortado para evitar atropellos, se alternaron durante todo el día el ayer y el hoy del partido. Del presente, la práctica totalidad del Gobierno de Rajoy. Casi todos ellos rememoraron al «servidor de España» o sus «convicciones inamovibles». El testimonio de Alberto Ruiz Gallardón quizás fue de los más emotivos. «Si no hubiese sido por Fraga, yo no sería ministro y no habría abandonado mi profesión (de fiscal) para, con su ejemplo, convertir en un servicio público lo que era una vocación política», explicó.

Los Reyes y la infanta Elena

También desde el presente del PP, los 'barones' regionales presentaron su luto. Alberto Núñez Feijóo, Luisa Fernanda Rudi, Javier Arenas, Alicia Sánchez Camacho&hellip La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, casi coincidió en el portal de Fernando el Católico con la alcaldesa de Madrid. Ana Botella fue, a las puertas de la capilla ardiente, una suerte de vínculo entre el presente y el pasado del PP, también volcado en el adiós al exlíder del partido.

Tras diez minutos en la casa, Botella salió acompañada de su marido, José María Aznar, que elogió con rictus muy serio al presidente fundador. «No puedo explicar mi vida, la parte más importante de mi vida, sin Manuel Fraga», dijo Aznar de su mentor político, el mismo que le aupó al liderazgo del PP en 1989. No fue el único expresidente del PP en la capilla ardiente. Su predecesor Antonio Hernández-Mancha, no faltó al homenaje. Los rostros de los viejos camaradas de Alianza Popular también se dejaron ver. Marcelino Oreja, Jaime Mayor Oreja, Isabel Tocino...

A media tarde acudieron a la capilla ardiente el Rey, que manifestó su «pena» por el deceso, y la Reina, así como la infanta Elena, que no coincidió por muy poco con sus padres. Los monarcas y los Príncipes de Asturias habían enviado horas antes sendos telegramas en los que lamentaban el fallecimiento de «un gran servidor del Estado».

Fuera del PP, sólo el candidato a la secretaría general del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba, el exministro José Blanco y la líder de UPyD, Rosa Díez, presentaron en persona sus condolencias a la familia del expresidente de la Xunta.

El ir y venir de visitas a la casa de Argüelles solo se quebró un momento por la tarde, cuando el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, ofició en el domicilio una misa privada por el presidente fundador. Durante toda la noche, los restos mortales de Fraga fueron velados por sus más allegados. Hoy está previsto el traslado del cadáver a la localidad coruñesa de Perbes, su lugar de veraneo, donde será enterrado.

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