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Ponce, al acabar la corrida. /Efe
Ponce abre la puerta grande de Vitoria tras cortar tres orejas y rabo
TOROS

Ponce abre la puerta grande de Vitoria tras cortar tres orejas y rabo

El diestro fue aclamado durante varios minutos tras su triunfo mientras sus compañeros de terna, Sebastián Castella y Miguel Angel Perera, se fueron de vacío

EFE |

Sábado, 8 de agosto 2009, 23:33

La puerta grande del nuevo coso de Vitoria se abrió por primera vez este año para el diestro Enrique Ponce, que cortó una oreja al primero de su lote y las dos orejas y el rabo a 'Santo', el cuarto de la tarde. Derrochó torería, plástica y clase. La faena, ante un astado del Puerto de San Lorenzo, gozó de ritmo, fue completa y vistosa. Así, consiguió levantar a los tendidos de sus asientos. Fue aclamado durante varios minutos tras su triunfo. Sus compañeros de terna, Sebastián Castella y Miguel Angel Perera, no tocaron pelo y vieron ensombrecida su correcta labor ante el éxito del valenciano.

Se lidiaron toros de la ganadería de Puerto de San Lorenzo. Bien presentados, desigualados en báscula y de símil capa. El primero resultó noble aunque no rebosó fortaleza; el segundo y tercero mansearon; el cuarto resultó justo de fuerzas; el quinto y sexto se rajaron enseguida.

Enrique Ponce recibió al que abría festival por verónicas. Con mimo lo llevó hasta la vara para castigarle levemente porque no estaba sobrado de fortaleza. Igual política siguió en banderillas donde sólo decidió emplear dos pares. Ya con la muleta y después de brindar al público inició la faena. Serie a serie, con paciencia, se lo metió en el bolsillo y el de la divisa salmantina entró al trapo. No hubo grandes alardes. Torería y clase le dieron un apéndice como premio.

El valenciano, con el segundo de su lote y el más voluminoso de la lidia, cuajó una faena de nota. Oyó los olés desde sus primeros lances con la capa. Brindó a un aficionado y ya pertrechado con la muleta templó, mandó y derrochó torería, plástica y saber hacer. Facturó bellos muletazos por la espalda, toreo en redondo, molinetes, toreo por bajo y adornos justos. Con este elenco técnico de mayúscula ejecución puso en pie a la plaza.

Remató certeramente con el estoque y el coso se vino arriba reclamando la totalidad de trofeos para el maestro. Además, el matador hizo historia en Vitoria al cortar la primera oreja en el toreo a pie desde que se inaugurara el nuevo coso.

Sebastián Castella se midió, en primer lugar, ante "Garavito", res que se marchó hasta por dos veces a chiqueros una vez testó la arena. Difícil papeleta para el diestro que vió como una y otra vez el astado rehuía el engaño. El de Beziers solventó rápido con el acero. La película pareció repetirse con el quinto de la tarde. El francés firmó pases, contados, de mérito pese a la nula colaboración del de la divisa de Salamanca. El diestro decidió que en el pozo no había más agua y entró a matar. El público reconoció el esfuerzo en sus respectivas faenas con las palmas.

Miguel Angel Perera, en su segunda aparición en la presente edición de la Feria de La Blanca, tuvo un breve encuentro con el tercero de la tarde. "Cartuchero", que así se llamaba el cuadrúpedo, dio con la cabalgadura del picador en el suelo. Combinó este leve empuje con manifiestos signos de mansedumbre. El de Badajoz tuvo dificultades para completar una serie completa. Sin historia. Acertado con la toledana.

Perera lo puso todo con el que cerraba plaza, aun cuando su embestida era justa. Le robó muletazos, toreó en redondo y asumió riesgo, por el que fue ovacionado desde el tendido. Su intención no tuvo más renta y pasaportó, tras pinchar, al ejemplar de la divisa encarnada y amarilla.

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