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J. L. GARCÍA ÍÑIGUEZ
Sábado, 18 de abril 2009, 04:45
Pablo Pereda es médico. Con ello se gana la vida. Lo es, además, por vocación. Pero su actividad y sus inquietudes circulan por varios caminos. Como doctor, ejerce la medicina en general y la deportiva en particular. Esta segunda vertiente le ha permitido ser el médico de la Vuelta Ciclista a La Rioja durante los últimos veinticinco años. Ahora, con motivo de este aniversario, ha escrito 'XXV años a rueda'. Un repaso a modo de anecdotario y explicación de la trastienda de la ronda ciclista riojana.
-Veinticinco años dan para mucho...
-Es mucho tiempo y muchas experiencias. El libro es un acto de agradecimiento a la fidelidad. Porque yo empecé en la Vuelta cuando la llevaba Unipublic y, luego, cuando se hizo cargo el Club Ciclista Logroñés decidió respetar mi puesto y mi contrato. He querido mostrar cosas que el público, la gente de la calle, no sabe. He contado anécdotas, cómo actúa el médico en carrera... Por ejemplo, antes las inyecciones las poníamos por encima de la ropa a los ciclistas.
-Habrá tenido incluso problemas a la hora de limitarse para contar.
-He querido hacer un libro de fácil lectura, dividido en quince o dieciséis capítulos independientes. En el primer capítulo hablo de la situación de la medicina deportiva hace 25 años en La Rioja, que es muy diferente a cómo es ahora. Ahora el deporte está ya muy instaurado en la sociedad. También cuento alguna anécdota, como una pesadilla sobre Turruncún que un corredor me contó. Es decir, no hace falta ser un entendido en ciclismo para leer el libro.
-¿Ha cambiado también el ciclismo en este tiempo?
-En lo que no ha cambiado es en la dureza. Sí ha cambiado en los métodos e incluso el dopaje, que siempre ha existido.
-Incluso los ciclistas han cambiado.
-Sí, porque la propia dimensión del deporte hace que el espectáculo tenga que darlo una persona completa. Ojo, que hablan de los ciclistas completos, pero la realidad es que no hay ciclista malo en profesionales.
-Y la Vuelta a La Rioja, ¿en qué ha cambiado?
-Empezó siendo un espectáculo, cuando la organizaba Unipublic. Entonces, en la época que venían las grandes figuras, se montaban escenarios en la ciudad, era una fiesta. Pero eso vale mucho dinero. A medida que las aportaciones económicas han disminuido, todo eso no se puede hacer. Ha cambiado en cuanto al aspecto externo, pero sigue siendo una gran vuelta.
-¿Qué matices tiene la medicina dentro del ciclismo?
-Se diferencia en que es un deporte agonístico, que no admite relajo, muy disciplinado. No hay bromas. Por eso, la medicina en el ciclismo ha de ir dirigida a eliminar la fatiga, a diferencia de otros deportes a los que también me he dedicado.
-¿Es usted un médico polifacético, inquieto?
-También soy humanista. Creo que a la gente enamorada de la vida le gusta todo. Tengo la suerte de ser librepensador, no me ato a nada. Por eso me dedico a otros proyectos, como el teatro.
-¿Por qué fue dos veces candidato al Nobel Alternativo?
-Es un premio a la solidaridad. No quise darle mucha publicidad, pero me propusieron, con el apoyo de varias universidades, por mi labor con el deporte para la rehabilitación de personas con sida o cáncer.
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