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Hormonofobia: el motivo por el que las jóvenes evitan la píldora y otros métodos anticonceptivosEscucha la noticia
24 min.
Desde hace ya algún tiempo, en las consultas de los ginecólogos se encuentran con casos de mujeres que rechazan los métodos anticonceptivos hormonales. Ni la ... píldora, ni el aro, ni el DIU... No tienen un historial que desaconseje su uso, simplemente no lo quieren. Una parte importante de ellas son chicas menores de 30 años, apunta el ginecólogo de IMQ Eduardo López Arregui.
La última encuesta de Sigma Dos para la Sociedad Española de Contracepción publicada el año pasado refleja esta tendencia. A día de hoy, el principal método anticonceptivo que se usa es el preservativo (un 36,5%), seguido de la píldora (un 18%) y los DIU hormonales y de cobre (un 5 y un 3%). Escarbando en los datos se observa que sí hay reticencias hacia los métodos hormonales. ¿La razón? El miedo a los efectos adversos. El 31,8% de las mujeres que no los usan a día de hoy explican que es porque les preocupan las consecuencias sobre su cuerpo. Y un 18,4% más se niega en rotundo a usarlos porque las hormonas les parecen «inseguras». Muchas se fían de las apps que señalan los días fértiles y con eso y algún preservativo se apañan.
A los especialistas estos argumentos les huelen a chamusquina. Y se sorprenden de que muchas chicas que les llegan a las consultas con la intención de cambiar de método les digan cosas como que esos métodos «no son naturales» o que les «dan miedo porque son malos» para la salud. López Arregui pone nombre al fenómeno:«Se llama hormonofobia». Y con cuarenta años a sus espaldas le asombra esta actitud. «Cuando empecé, las hormonas eran nuestras amigas. Ahora, se han vuelto nuestras enemigas».
¿Y qué han hecho ellas para ser las malas de la película? Pues, en realidad, nada. Lo que ha cambiado es el escenario. Ahora hay una tendencia hacia un modo de vida más natural y conectado con nosotros mismos. Y eso, unido a ciertos «mitos», desinformaciones, «estudios malinterpretados» y «opiniones de influencers», se convierte en el caldo de cultivo perfecto para transformar a las hormonas en el antihéroe de esta película.
Cuando algunos profesionales han preguntado a sus pacientes por las razones para no querer los métodos hormonales, se han encontrado respuestas sorprendentes. Una de ellas es, por ejemplo, que temen que les gusten menos los hombres si los utilizan. ¿De dónde sale semejante explicación? De todo el ruido que se genera a su alrededor. «Pero es curioso –señala López Arregui–, el miedo a las hormonas es selectivo».
– ¿A qué se refiere?
– Esas reticencias que muestran tienen que ver con las hormonas del ovario. Pero no con otras. No se muestran así si les preguntas por la insulina en pacientes diabéticos o las hormonas tiroideas en pacientes con el tiroide alterado.
Sin decantarse ni a favor ni en contra de esta tendencia, Isabel Brotons, especialista en Ginecología y Obstetricia en la Clínica Universidad Navarra considera que la opción de muchas jóvenes de prescindir de los anticonceptivos hormonales puede «permitirlas ver cómo está hecha la naturaleza y cómo funciona, que lo hace muy bien». Además, apunta que «conocer nuestros ciclos es bueno porque cuando se alteran puede que sea un aviso de que pasa algo». Así que le parece «muy respetable» no usar métodos hormonales... pero también desliza que hay situaciones en las que es necesario hacerlo: acné, síntomas de la endometriosis, ciertas anemias... nos guste o no, «a veces son el remedio para algunos trastornos».
Lo que más repele a las mujeres que rechazan los anticonceptivos hormonales son sus posibles efectos secundarios. Pero en muchos foros todavía se funciona con información antigua sobre ellos. Por ejemplo, la composición hormonal de estos anticonceptivos ha cambiado mucho desde que se lanzaron. «De las primeras píldoras a las de ahora hay mucha diferencia. Las primeras podían llegar a tener 50 microgramos de estrógenos. Por eso se hablaba de la necesidad de hacer descansos... Ahora tienen menos de la mitad», describe López Arregui. Sin embargo, todavía hay quien llega a la consulta preguntando si tiene que hacer esas pausas para «'limpiar', como si estuvieran sucias».
Y es que de los dos compuestos de un anticonceptivo hormonal es éste, el estrógeno, el que da miedo a determinados círculos. Sobre todo porque es también el responsable de que se produzca el sangrado mensual, que en realidad es una regla artificial que también ha sido muy demonizada. «Lo que no saben muchas personas e incluso algunos profesionales es que no todas las píldoras son iguales y que hay diferentes tipos de estrógenos», aporta el especialista.
Ahora bien, también recomienda otra cosa:si usamos métodos hormonales para evitar la concepción es conveniente dejarse asesorar por el médico de cabecera o el ginecólogo, que será el que valore si somos aptas para ellos – «hay pocos casos en que no lo seas»– y someterse a las revisiones necesarias.
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