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Juan Sebastián Elcano, el vasco que dio la vuelta a la historia
500 años de la primera circunnavegación del mundo

Juan Sebastián Elcano, el vasco que dio la vuelta a la historia

ESPECIAL ELCANO ·

Euskadi celebra el 500 aniversario de la vuelta al mundo del marino de Getaria. Un viaje repleto de aventuras, motines, batallas, insectos y hambre

J. ARRIETA | A. MADARIAGA | G. DE LAS HERAS | I. TOLEDO

Jueves, 1 de septiembre 2022

La primera vuelta al mundo en barco fue de todo menos apacible. Motines, temporales, hambrunas, batallas con nativos... El orbe que aún nadie había logrado circunnavegar puso a prueba a la expedición, de cuya diezmada llegada al puerto de Sanlúcar de Barrameda capitaneada por el vasco Juan Sebastián Elcano se cumplen tal día como hoy, 6 de septiembre, 500 años, motivo por el cual es un atípico día festivo en Euskadi.

La crónicas indican que el marino de Getaria, que encabezó la expedición tras la muerte de Magallanes en la isla de Mactán (Filipinas), fue consciente a su llegada de la importancia de la hazaña que había culminado. A bordo todavía de la nao Victoria, antes de llegar a Sevilla, escribió una carta al emperador en la que ponía en valor la gesta: «Lo que en más habemos de estimar y tener es que hemos descubierto y redondeado toda la redondeza del mundo yendo por el poniente y viniendo por el oriente».

«Y más saberá tu alta magestad lo que en más avemos de estimar y tener es que hemos descubierto e redondeado toda la redondeza del mundo yendo por el poniente e venyendo por el oriente» Juan Sebastián Elcano | Fuente de la imagen: Archivo General de Indias

No fue una empresa fácil, aunque sí rentable para los pocos que sobrevivieron. Y que le marcaría ya de por vida. El 9 de agosto de 1519, en Sevilla, el día antes de zarpar rumbo a la Especiería, Juan Sebastián Elcano declaró que tenía 32 años «poco más o menos». Esta imprecisión puede resultar sorprendente leída ahora. Pero a comienzos del XVI, salvo las personas muy principales, casi nadie sabía la fecha de su nacimiento. Así que cuando murió, en 1526, Elcano tenía 40 años, también «poco más o menos». Esto significa que apenas sabemos nada de la mayor parte de su vida, de esos 32 primeros años, porque el marino de Getaria apenas dejó rastro de sus andanzas y circunstancias hasta que se enroló en la expedición de Magallanes a las Molucas.

Un viaje alrededor del mundo

«Se nos murieron de hambre 22 hombres...»

La expedición a la Especiería en la que se enroló el marino vasco era un viaje comercial (con Fernando de Magallanes como capitán) cuyo objetivo era abrir una ruta por el oeste para conseguir las preciadas especias evitando el paso por los dominios portugueses.

En un inicio, Elcano se mantuvo en un discreto segundo plano. La armada partió el 20 de septiembre de 1519 de Sanlúcar de Barrameda y alcanzó la bahía de Río de Janeiro el 13 de diciembre. Para entonces, había cundido el descontento entre las tripulaciones, que ignoraban la ruta que Magallanes pretendía seguir, y entre los oficiales, con un enfrentamiento abierto entre el capitán general y el segundo al mando, Juan de Cartagena, representante del emperador en el viaje –el veedor–, y capitán de la San Antonio.

La situación degeneró en motín el 1 de abril de 1520, en la bahía de San Julián, en la Patagonia. Parece ser que Elcano se alineó con los sublevados, o por lo menos obedeció sus órdenes, al armar la artillería de la San Antonio, después de que su capitán, Álvaro de Mezquita, pariente de Magallanes, fuera apresado. Pero la intentona fracasó y el capitán general portugués fue inmisericorde. Gaspar de Quesada, capitán de la Concepción, fue decapitado y su cuerpo descuartizado y expuesto. Así acabó también el cadáver de Luis de Mendoza, capitán de la Victoria, muerto en la reyerta. Cartagena fue abandonado a su suerte en tierra. Otros cuarenta hombres fueron condenados a muerte, pero Magallanes les levantó el castigo porque eran necesarios para la marcha de la expedición. Elcano fue uno de ellos.

La flota entró en el Pacífico el 28 de noviembre, tras la pérdida de las naos San Antonio, que se dio la vuelta y desertó, y la Santiago, embarrancada. Tras sufrir todo tipo de penurias, con buena parte de las tripulaciones presa del escorbuto, la expedición alcanzó Guam, en Micronesia, el 6 de marzo, y Zamal, una de las islas filipinas, el 16 de marzo.

El 27 de abril se dio uno de los episodios clave del viaje, la muerte de Magallanes en la batalla de la isla de Mactán, en la que no participó Elcano porque, según declararía después, «estaba malo». Magallanes sucumbió en un enfrentamiento con los nativos en el que se empeñó en demostrar su poder frente al rajá Humabón y se enfrentó a un líder rival de este, Lapu-Lapu. Según Elcano:

«Magallanes fue a guerrear y quemar las casas a la villa de Mactán para que el rey de Mactán besase las manos al rey de Cebú, y porque no le enviaba una fanega de arroz y una cabra por tributo»

juan sebastián elcano

Magallanes acabó alanceado y decapitado.

El 2 de mayo hubo que incendiar la Concepción, infestada de gusanos. Las dos naos restantes navegaron a Mindanao, Mapun, Palawan y Brunei, a donde llegaron el 8 de julio de 1521. Elcano y Gonzalo Gómez de Espinosa hicieron las veces de embajadores ante el rey de aquel país. Fueron recibidos con todo lujo, montaron en elefantes engalanados y pasaron la noche acostados en colchones de seda rellenos de algodón.

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El 21 de septiembre, Elcano pasó por fin a primer plano al convertirse en el capitán de la Victoria, mientras Gonzalo Gómez de Espinosa, capitán de la Trinidad, pasaba a ser capitán general. La expedición, diezmada, llegó por fin a Tidore, en las Molucas, el 8 de noviembre, donde fue muy bien recibida por el rey local, al que los expedicionarios llamaron Almanzor.

A Elcano le llamó la atención la religión de los indígenas:

«Los plebeyos son gentiles y no creen que el alma sea inmortal, pero los reyes pocos años antes se hicieron de la secta de Mahoma, porque dicen que promete cosas maravillosas [...] son muy pobres y necesitados de todo, porque en su tierra ninguna otra cosa nace sino especiería»

juan sebastián elcano

A Elcano también le sorprendió que los habitantes de estas islas viviesen en la pobreza.

Tocó regresar con las dos naves supervivientes sobrecargadas de clavo. Pero la Trinidad hacía agua y tuvo que quedarse en Tidore.

«Resolvimos partir con una sola nave, estando en tal estado, por causa de la broma, que solo Dios lo sabe»

juan sebastián elcano

El 21 de diciembre la Victoria, al mando de Elcano, abandonó las Molucas para regresar a casa. Y lo hizo, por decisión del marino de Getaria, navegando hacia el oeste, hacia el Cabo de Buena Esperanza. Dando la vuelta al mundo y atravesando mares bajo dominio portugués. Una decisión temeraria.

A Tidore llegó poco después un capitán portugués, Antonio de Brito, que, tras capturar la Trinidad e informado de la partida de Elcano, envió un informe a su rey:

«Señor, me parece que será tamaño milagro que lleguen a Castilla como fue que vinieran de Castilla a Maluco; porque la nao era muy vieja y los mantenimientos eran ruines»

Informe de Antonio de Brito al Rey de Portugal respecto a la nao de elcano

La Victoria llegó a Timor y comenzó a cruzar el Océano Índico para pasar el Cabo de Buena Esperanza el 22 de mayo, de nuevo atravesando todo tipo de penurias:

«Sin comer más que arroz en cinco meses, y bebiendo solo agua [...] No tocamos en tierra alguna por temor al rey de Portugal [...]. Así, se nos murieron de hambre 22 hombres»

juan sebastián elcano

Pero el barco estaba en malas condiciones y hacía agua. No hubo más remedio que parar en Cabo Verde a comprar vituallas y esclavos para emplearlos en la bomba de achique. Cabo Verde era dominio portugués y Elcano decidió mentir al gobernador: dijo que el barco venía de América. Pero los portugueses sospecharon: Si venían de las Antillas, ¿de dónde habían sacado el clavo con el que querían pagar el avituallamiento? Elcano se vio obligado a huir dejando en tierra a 12 compañeros, que fueron retenidos como prisioneros por los portugueses y por cuyo rescate haría gestiones ante el emperador.

Otras perspectivas de la gesta

Y así, sin esclavos que trabajaran en la bomba, sin abastecimiento, la Victoria cubrió el último tramo de su viaje, arribando a Sanlúcar de Barrameda el 6 de septiembre de 1522, casi tres años después de zarpar, con veinte personas a bordo: 18 tripulantes maltrechos y muertos de hambre, pero ricos gracias a la parte que les correspondía de su millonaria carga, y 2 nativos de las Molucas.

Si quieres conocer el misterioso origen de Elcano y cómo murió, pincha en estos enlaces:

Cómo hemos recreado la expedición

  • Al parecer, Elcano escribió un diario durante la primera expedición a la Especiería, pero no se ha conservado. El principal relato de aquel viaje lo escribió el italiano Antonio Pigafetta, que se embarcó en la expedición, según él, por pura curiosidad y ganas de ver mundo. Sin embargo, por alguna razón, en su relato ('La primera vuelta al mundo', editado por Alianza) ni siquiera menciona a Elcano.

  • El testimonio del marino de Getaria sobre la expedición ha llegado hasta nosotros por varias vías. Además de las cartas que escribió al emperador, está la declaración que prestó ante Santiago Díaz de Leguizamo, alcalde «de la casa y corte». También recogieron el testimonio de Elcano las crónicas de Gonzalo Fernández de Oviedo, Maximiliano Transilvano y Pedro Mártir de Anglería.

  • Todas las citas entrecomilladas en este reportaje provienen de estas fuentes, recogidas la mayor parte del libro 'J.S. Elcano', de Julián Díaz Alonso (Itsasmuseum); y de 'Elcano, viaje a la historia', de Tomás Mazón Serrano (Encuentro Ediciones); 'Magallanes & Co.', de Isabel Soler (Acantilado); 'Elcano, los vascos y la primera vuelta al mundo', de Daniel Zulaika (Mundubira 500 Elkano Fundazioa); 'Urdaneta y el Tornaviaje', de Agustín R. Rodríguez (La esfera de los libros); y 'La carabela San Lesmes', de Luis Gorrochategui (Crítica).

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