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IRATI ALONSO
Miércoles, 30 de septiembre 2020, 22:46
Cada vez es más frecuente escuchar el concepto de silver economy, traducida como economía plateada, pero ¿qué es realmente? «Se refiere a los servicios relacionados a personas mayores, no solo ligados a dependencia o las necesidades médicas, sino a todas las actividades que pueden realizar los mayores de 50 años», explicó Juan Carlos Santamaría, director de comunicación de Inithealth, plataforma de salud del grupo Init. «Es mucho lo que las empresas pueden ofrecer a este colectivo tanto en ocio como en salud», apuntó su compañero de charla Iñaki Bartolomé, CEO de Ideable Solutions.
Ambos coinciden en una idea, la tecnología tiene formar parte de esta economía plateada. «Se suele decir que tecnología y los mayores no casan bien, pero no es así. La brecha es mayor en las personas que están a su alrededor, que muchas veces son reacias a dotarles de dispositivos porque supone un trabajo extra para ellos mismos tener que enseñarles», explicó Bartolomé.
Lo mismo ocurre en el ámbito empresarial. Las residencias por ejemplo, no suelen mostrarse a favor de implantar los avances tecnológicos con los pacientes. «Creen que que los mayores no van a entender los mecanismos, a veces porque son los propios cuidadores los que no tienen la formación adecuada y no saben utilizar las cosas», señaló Santamaría, que incidió en la idea que vivimos en una sociedad «poco tecnológica». «El reto está en cómo introducir la tecnología como herramienta para mejorar la calidad de vida de las personas», coincidieron ambos.
Precisamente en el ámbito empresarial, Inith ha trabajado con el sector asegurador, en el que está tratando de introducir nuevos productos que tengan la tecnología como centro. «Queremos que se asocien los hábitos de vida saludables como la actividad física y el sueño regular a primas en la renovación del seguro o premios, y esto solo se puede controlar a través de la tecnología», explicó el director de comunicación. En el domicilio
Otro de los puntos en el que hicieron hincapié fue la importancia de trasladar los avances tecnológicos en materia de ocio y salud a los domicilios. Aunque hasta ahora se han ligado los cuidados a las residencias, la población mayor, que cada vez es más numerosa, puede preferir quedarse en casa, ya que tiene la autonomía suficiente para ello. «Hay que pensar además en las personas de más de 50 años que no se han jubilado todavía, que entran en este concepto de silver economy pero que no están todavía en una fase de cuidados», apuntó Santamaría.
La pandemia nos obligó a todos a quedarnos en nuestras casas y rescindir de las visitas de familiares y amigos. En este momento, la tecnología se convirtió en la gran aliada de pequeños, e incluso mayores, que os dieron una lección, aprendiendo a utilizar móviles, ordenadores o tabletas para comunicarse con sus seres queridos a través de videollamadas. «A veces pensamos que al tecnología va a sustituir y dejar de lado el trato personal, y esto no es así, lo complementa. La tecnología puede incluso humanizar más las relaciones sociales, en vez de una visita a la semana, todos los días», señaló Bartolomé, incidiendo en que se deben quitar los estigmas que rodean a los avances.
En el ámbito de la salud también, la tecnología debe ser un elemento necesario en los hogares. Según explicó Santamaría, en países como México, Brasil o Argentina las vídeoconsultas son ya un hecho. A través de ellas los médicos o cuidadores pueden comprobar el estado de salud de los mayores, y evitar así desplazamientos innecesarios. Por otro lado, puede servir para formar a los cuidadores, que tienen que estar constantemente aprendiendo, ya que «cada persona tiene sus necesidades, y van cambiando con los años», según apuntó Bartolomé.
Son muchos los dispositivos tecnológicos que nos pueden ayudar a aplicar los avances en el día a día. La tablet o el móvil son los más actuales, que se pueden aprovechar en el ámbito de las relaciones sociales, para hacer videollamadas por ejemplo, o bien para mejorar la salud de los mayores, mediante actividades de estimulación cognitiva. Pueden servir incluso para saber si la persona está siendo activa durante el día.
En este último ámbito, las pulseras de control de actividad se han convertido también en un gran aliado. Gracias a ellas los centros residenciales o las familias pueden saber cuánta actividad física ha hecho la persona, o incluso ser el propio usuario quien controla sus hábitos diarios para poder mejorarlos.
Por último, y como conceptos más innovadores, podemos encontrar elementos como la nevera, que puede servir de control tanto de rutinas como de alimentación. Los asistentes de voz como Alexa o Google Assitant pueden ser otro de los compañeros de vida, facilitando las tareas diarias.
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