
El Gobierno vasco concedió el domingo un permiso extraordinario a Alfredo de Miguel, exnúmero 2 del PNV de Álava, para que saliese de la cárcel ... de Zaballa para ir a visitar a su madre enferma a su piso en el bilbaíno barrio de Santutxu, según ha podido saber EL CORREO. Se trata de la primera licencia que recibe el principal cabecilla del mayor escándalo conocido de corrupción en el País Vasco, condenado a 9 años de prisión junto a otras 13 personas. De Miguel ingresó en prisión el pasado 6 de julio, hace tres meses y medio.
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El permiso a De Miguel fue otorgado por Administración Penitenciaria, un organismo dependiente del Departamento vasco de Igualdad, Justicia y Políticas Sociales. Portavoces oficiales del Ejecutivo autónomo insistieron ayer en que estas autorizaciones persiguen «atender situaciones familiares relevantes» y no son «un acuerdo potestativo por parte de la administración penitenciaria». El Gobierno vasco, que asumió la competencia de las tres prisiones de la comunidad autónoma en octubre de 2021, insiste en que estas salidas de prisión para visitar a familiares gravemente enfermos son «muy habituales». De Miguel abandonó la cárcel custodiado por una patrulla de la Ertzaintza en torno a las doce del mediodía del domingo. Además de su madre, en el domicilio se encontraban su mujer y otros allegados.
Fuentes consultadas en la asociación en defensa de los derechos de los presos, Salhaketa, explicaron a este diario que «no es habitual» que se concedan permisos extraordinarios en estas circunstancias. Sólo los presos que tienen cumplida una cuarta parte de la condena pueden acceder a autorizaciones ordinarias. Lo habitual es que se concedan a los presos que han sufrido el fallecimiento de un familiar o a internos cuyas mujeres acaban de dar a luz. Pero la «mayoría» de las solicitudes se rechazan, insisten los mismos medios. La abogada Katia Martínez, especialista en Derecho Penal, explica que los permisos extraordinarias vienen recogidos en el artículo 155 del reglamento penitenciario. Este punto determina que se pueden conceder en caso de «fallecimiento o enfermedad grave» de la familia directa y de «otras personas íntimamente vinculadas con los internos». También se contemplan salidas, con las medidas de seguridad adecuadas, en los supuestos de alumbramiento de las parejas, «así como por importantes y comprobados motivos de análoga naturaleza».
Portavoces oficiales del Gobierno vasco insistieron en que no pueden ofrecer información personal de los internos y sus familiares. Pero explicaron que los presos que piden estos permisos deben presentar tres escritos: una solicitud oficial, un certificado médico y un informe de un trabajador social que constate la conformidad de la familia con la visita. También puntualizaron que estas salidas extraordinarias se conceden cuando hay ingresos hospitalarios y cuando hay enfermos graves que no pueden acudir a la cárcel a visitar a sus seres queridos.
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En el caso de los viajes a Bizkaia, el tiempo máximo de duración de las visitas es de 4 horas, incluyendo los viajes de ida y vuelta. Las mismas fuentes oficiales añaden que son concedidos por la junta de tratamiento de la prisión y autorizados por el director de Justicia.
En este sentido, los mismos medios apuntan que, hasta el pasado 29 de septiembre, se han concedido en las cárceles vascas 491 permisos extraordinarios. De estas salidas, 203 fueron «con motivo de visita a un familiar gravemente enfermo».
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