Ni por narices, ni recurriendo a un subterfugio legal. La ikurriña no puede exhibirse legalmente en el balcón de ninguna institución de Navarra, ni siquiera por unas horas, al ser la enseña de otra comunidad, de Euskadi.
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El movimiento abertzale acaba de sufrir ... una nueva derrota en los tribunales, la octava, en su pretensión de izar legalmente la bandera bicrucífera en las instituciones del viejo reyno. El último pronunciamiento ha sido emitido por el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 3 de Pamplona contra la decisión del Consistorio de la capital de colocar la ikurriña, junto a las enseñas de España, Navarra y Pamplona, en el Chupinazo de los Sanfermines del año pasado.
El nacionalismo, sin duda presionado por sus bases, ardía en deseos de demostrar que, por primera vez desde el restablecimiento de la democracia, controla desde 2016 muchas instituciones de Navarra. Entre ellas el Ayuntamiento de la capital y el Gobierno foral.
Ello sólo fue posible hace dos años gracias a la formalización de una alianza cuatripartita por el cambio, integrada por Geroa Bai (coalición de la que forma parte y que financia el PNV), EH Bildu, Podemos e Izquierda-Ezkerra (la versión foral de IU). Una coalición que sólo logró sumar mayoría en el Parlamento de Pamploma gracias al descalabro que sufrieron los regionalistas de UPN en las urnas -pese a volver a ser la fuerza más votada- por la horrible gestión del anterior Gobierno de la conservadora Yolanda Barcina y a las denuncias de corruptelas varias.
El cuatripartito tuvo una idea para intentar exhibir legalmente la ikurriña: derogar la Ley de Símbolos y dejar a Navarra sin una normativa específica. Por si acaso, el cambio lo promovieron los partidos y lo defendió en la Cámara foral el portavoz de la izquierda abertzale. El Gobierno de Uxue Barkos -que no ha exhibido la bandera en su sede, al igual que el Parlamento- asistió a la jugada como un mero observador.
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Tanto UPN como la Delegación del Gobierno de Mariano Rajoy anunciaron que recurrirían a la Justicia ordinaria. Y así lo hicieron.
Desde entonces, hasta siete consistorios navarros han recibido sentencias desfavorables a la colocación de la enseña vasca -casi siempre el día de inicio de las fiestas patronales-, en su mayoría del Tribunal Administrativo de Navara. Los ayuntamientos afectados son: Estella, Tafalla, Barañain, Villava, Burlada, Olazagutía y Etxarri Aranatz.
A ellos se ha unido esta semana Pamplona. El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3 de la capital acaba de determinar que dejar a Navarra sin Ley de Símbolos «no ampara» la exhibición de la enseña de otra comunidad. El tribunal ha condenado al Consistorio capitalino a abonar las costas del proceso: 8.000 euros.
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En la Transición, el PNV impuso sus símbolos al conjunto de los vascos. Cuatro décadas después casi nadie cuestiona ni la bandera ni el escudo, y sólo algunos el himno, el Eusko Abendaren Ereserkia (popularmente conocido como Gora ta Gora). Pues bien, aquel éxito es hoy el gran obstáculo para que la ikurriña pueda ondear legalmente en Navarra al ser la enseña de otra comunidad autónoma.
Pese a las sentencias, no duden: la polémica continuará. Al menos mientras el cuatripartito sume un escaño más que UPN, PSN, PP y Ciudadanos y pueda gobernar.
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