
Empezamos por lo práctico, los datos esenciales de la ruta. Nombre: ARR07 Arantzazu-Artea. Tipo: Lineal. Dificultad: media. Longitud: 3,32 kilómetros (6,64 ida y vuelta). Tiempo estimado: 50 minutos (hora y 40 minutos ida y vuelta).
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El itinerario sirve para que los cascos urbanos de ambos municipios se den la mano. Arranca desde Zelaia hacia el sur y sigue por una vía asfaltada sin arcén. Justo después, atraviesa la N-240 por debajo. Tras hacerlo, sale a un paseo llano con acera para cruzar la vega despejada en la que se encuentra la conocida casa Txorietxe.
Distancia 6,64 km.
Lo más destacado Paseo llano
Al final de esa vega, entra en un bosque para cruzarlo por una pista que discurre junto al río, con el sonido del agua a tu lado. Surge al polígono industrial de Bildosola, incluido ya dentro del término municipal de Artea. Obedece sus aceras para atravesar, esta vez por encima, la N-240. Tras ello, acaba en el edificio consistorial de la Herriko Plaza de Artea. Desde ahí, el regreso se hace por el mismo camino.
No existen apenas desniveles que quemen las piernas, al tratarse de una propuesta básicamente llana. Bastante despejada, además. El caminante se moverá por entornos residenciales, rurales, industriales y viarios, un poco de todo para no aburrirse. Por la zona hay quienes pasean a lo largo de la carretera N-240 que une los dos pueblos protagonistas.
A la vuelta, ya cumplido el objetivo en cuanto a lo que se refiere a deporte, puedes dedicar el tiempo a la parte cultural de esta salida, que hasta ahora ha ido de asfalto. La anteiglesia de Arantzazu forma parte de la comarca de Arratia-Nervión. Suaves colinas y edificios históricos adornan sus tierras.
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Cerca del río Arratia se encuentra la bonita parroquia de San Pedro Apóstol, surgida en el siglo XII. Su interior acoge un retablo barroco. En sus fronteras lucen palmito el puente de Zelaia, el molino Errotalde, el escudo de la Casa Atutxa y el Puente de Vildosola. Hablamos de un municipio rural y disperso, repleto de arquitectura popular vasca, de caseríos y ermitas alojados aquí y allá. En las inmediaciones del Parque Natural de Gorbeia.
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