
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IRATXE LÓPEZ
Jueves, 25 de abril 2019, 00:59
El avistamiento de lobos requiere paciencia, pero cuando el animal aparece ante tus ojos todas las horas de espera en silencio se olvidan superadas por la emoción. Hay veces que sucede y otras no, en las que el visitante se marcha a casa habiéndolos intuido solo. Como mucho los sentirá allá a lo lejos pero, aunque a priori podría resultar frustrante, la experiencia vivida durante tres jornadas cumple de sobra con las expectativas de diversión y aprendizaje. De acercamiento al medio y recordatorio esencial: la naturaleza está ahí para nosotros, siempre que ella elija mostrarse. Debemos protegerla, mimarla, procurar su bien. Y confiar en la suerte.
Cuándo Del 3 al 5 mayo y del 7 al 9 junio. Consultar fechas posteriores.
Precio 185 €.
Web www.aherca.com.
Teléfono 646932437.
Condiciones Grupos de 8 a 12 personas. Incluye cuatro 'esperas' de observación, equipos ópticos de alta gama, cuatro charlas, itinerario para observación de indicios y señales, visita a un pastor de la comarca, traslados a puntos de observación, seguros de responsabilidad civil y accidentes, certificado asistencia y material de trabajo.
Respeto, la palabra encaja a la perfección en esta actividad. Un taller que templa el cuerpo por dentro al provocar sensaciones. Templarlo por fuera depende de ti, no olvides llevar siempre ropa de abrigo, sea cual sea la época del año. La Sierra de la Culebra o Sanabria, en Zamora, es bella pero dura. Un paraíso natural en el que avistar fauna salvaje, al perseguido lobo ibérico en el caso que nos ocupa. Se encuentra al este de la provincia y comprende parte de las comarcas de Sanabria, Carballeda, Aliste y Tábara, un territorio con 67.340 hectáreas de cimas modestas, pues sólo la Sierra de Peña Mira sobrepasa los mil metros de altura .
Si pudieras observarla desde el cielo simula un reptil serpenteante, alargado sobre 65 kilómetros. De ahí su nombre. Los ríos y arroyos que la surcan pertenecen a la cuenca del Duero. El más importante es el Tera, repleto de embalses como los de Cernadilla, Valparaíso y Nuestra Señora del Agavanzal. Pero la humedad se extiende más allá. En ríos como el Valdalla, el Manzanas, el arroyo Cabrón o el Moratones, donde germinan alisedas, sauces, fresnedas y choperas. En sus aguas y orillas cohabitan peces, anfibios, reptiles y aves que convierten la zona en un paraíso natural. Y nuestro protagonista, el lobo ibérico (Canis lupus signatus), que tiene buen gusto a la hora de buscar espacios. Despliega en esta zona su población más estable de toda la Península Ibérica, conviviendo junto a cérvidos, jabalíes, gatos monteses, ginetas, garduñas y tejones.
Los amantes de las aves podrán otear también entre las ramas o cruzando el firmamento al roquero solitario, el roquero rojo, el aguilucho cenizo, el alimoche, el águila real y la culebrera, el halcón peregrino, el búho real y el chico, el herrerillo común y el carbonero. Aumentan el vecindario murciélagos, reptiles, anfibios y nutrias, cuya presencia en un río es el mejor indicador de que se halla en buen estado. Por eso la Sierra de la Culebra es un Espacio Natural Protegido, Reserva Nacional de Caza desde 1973, incluida en el Plan de Ordenación de los Recursos Naturales desde 1992.
En este idílico entorno se propone la actividad de tres jornadas. Aprovechando la presencia del biólogo Vicente Palacios, experto en el lobo ibérico, el pack oferta un ciclo de jornadas sobre este animal temido y querido, odiado y deseado a partes iguales. El objeto de esta acción: enseñar la realidad científica del cánido, explicar su existencia apoyándose en datos y hechos reales.
Para eso aporta este sabio su buen hacer y conocimientos, dominados tras haber impartido más de 50 ponencias en congresos nacionales e internacionales, además de haber colaborado a nivel internacional en diferentes proyectos auspiciados por Estados Unidos y Portugal, entre otras distinciones. La próxima meta en lo que invierte sus energías: implantar métodos de prevención de daños eficaces a la ganadería, para que la coexistencia entre lobo y hombre sea posible.
Aburrirse durante estas horas resulta imposible, pues el programa es muy completo. En la primera jornada el punto de origen lo pone Villardeciervos. Tras las presentaciones y una breve charla llega el momento de subir al todoterreno para acercarse al punto de observación. Primera intentona. El segundo día hay que madrugar si queremos toparnos con el lobo. Segundo intento. Más tarde toca charla sobre ecología y etología (comportamiento) del lobo, organización social, áreas de campeo, desplazamientos, actividad y fenología (ciencia que estudia la influencia de la meteorología en la vida). También sobre comunicación entre lobos, señales olfativas, visuales y acústicas. Ya que andas al acecho, es lógico saber más del sujeto vigilado.
Habrá tiempo para realizar un itinerario que busca indicios y señales. Charla de tarde sobre la situación y censos, importancia de las señales acústicas, situación del lobo a nivel mundial, información sobre el lobo ibérico en concreto. Y de nuevo espera en el punto de observación durante el tercer tiento. Queda una jornada más, con observación a primera hora, cuarta vez para ampliar posibilidades. Charla sobre el conflicto entre lobo y ganado especificando los daños causados por el cánido a la ganadería, así como métodos de prevención e importancia del uso de mastines. Y ya que se habla de estos perros, visita a una ganadería que cuenta con su ayuda.
Después, colorín colorado… Hora del regreso a casa, hundido en la pena por abandonar el hermoso lugar pero henchido de gusto tras esta inmersión natural que acercará a los participantes a sus orígenes, cuando hombre y lobo habitaban la misma tierra en igualdad de condiciones.
Una especie vegetal domina la Sierra de la Culebra: el pino de las especies silvestre, rodeno y negral. Junto a él, otros árboles salpican el paisaje, algún ciprés de Arizona, resultado de la repoblación forestal iniciada en la mitad de los años 50 del pasado siglo, el rebollo o roble melojo y el encinar que, aunque se encuentra especialmente degradado, aporta un extraordinario valor. Importancia ecológica tienen los alcornocales, también protagonistas. Durante sus paseos, el visitante podrá reconocer además madroñales y castañares. Estos últimos cuentan con un papel importante para la economía local ya que en otoño se recolecta su fruto. Otras estrellas de la recolección y la gastronomía son las setas. En temporada abundan también los níscalos, negrillas, carboneras, boletus, oronjas, chantarelas, setas de pie azul y setas de cardo, que adornan los platos de las casas y de los restaurantes.
Las rutas sirven para interpretar la fauna y flora existente en la Sierra de la Culebra. Además conocerás corrales de piedra con cientos de años de antigüedad que se usaban para proteger durante la noche los rebaños, molinos y vestigios de pueblos celtas y romanos que poblaron el territorio.
1. Verás lobos en libertad, conociendo al animal en su medio, sin influir en su conducta. Por eso prima su bienestar y el de la fauna, por lo que se impone la suficiente distancia para no causar molestias.
2. Son salidas guiadas, 'esperas' y se desarrollan al amanecer y atardecer, en horas crepusculares, cuando el silencio invade la sierra, momento en el que la fauna se muestra más activa.
3. Los organizadores escogen los puntos autorizados para visualizar un amplio territorio a través de telescopios.
4. El todoterreno permite acceder a zonas a las que solo llega este tipo de vehículo. En ningún caso se ejercerá presión sobre las manadas.
5. La idea es conocer al lobo ibérico en su hábitar para aprender a conservarlo, para que llegue el día en que no sea necesario matar a ninguno.
6. El objetivo de la iniciativa es entender que su presencia es constante en nuestro entorno, también de aprender a seguir su rastro. De conocer a las gentes que conviven con este animal, los pueblos por los que campea. Y disfrutar de amaneceres y atardeceres únicos.
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