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Un siglo ha pasado desde que se tiene constancia de los primeros testimonios de montañeros vascos. Cien años de una «historia apasionante», como definen desde Euskal Mendizaletasunaren Museoa-Fundación Museo del Montañismo Vasco (EMMOA), que ha generado un patrimonio material y testimonial de incalculable valor que la institución lleva años recopilando.
«Ha sido un viaje por las cimas del mundo, en el que se han entremezclado parajes gozosos y amargos, sobre telones de fondo cambiantes que van desde los parajes bucólicos de las montañas vascas, hasta las cumbres más altas y lejanas», rememoran. El afán del colectivo es cuidar y dar a conocer ese amplio acervo a toda la sociedad vasca y por ello han organizado «Mendian Gora», una exposición itinerante que recorre distintos puntos de la geografía de Euskadi y que desde el pasado día 3 y hasta principios de julio puede verse en la Casa Torre Serantes de Santurtzi. De forma paralela EMMOA ha preparado una segunda muestra titulada «Vizcaínos por las alturas». Ambas ofrecen al visitante fotos de algunos de los hitos más importantes del montañismo vasco y también los equipamientos, materiales técnicos, utensilios, libros o mapas usado por las distintas expediciones.
La Fundación ha colaborado con EL CORREO en la tarea de seleccionar diez momentos representativos de una historia de la que quedan aún muchas páginas por escribir.
1.
El 18 de mayo de 1924, la plaza de Elgeta rebosaba de animación. Cientos de aprendices de montañeros, llegados de todos loAus rincones de Euskadi llegaron allí «a pie, en tren o como sea», según rezaba la proclama difundida en los pasquines, para participar en lo que se convirtió en un acto histórico: la fundación de la que se denominó Federación Vasco Navarra de Alpinismo. Cerca de sesenta clubes, que agrupaban a 2 635 nuevos montañeros, se unieron aquel primer día al recién nacido colectivo, presidido por Antxon Bandrés. Ese mismo año, el 16 de marzo de 1924, Ángel Sopeña culminaba la primera escalada en Euskadi. Hizo cumbre en el Pico del Fraile..
2.
«Nadie en la historia del montañismo vasco se ha adelantado a su tiempo como lo hizo Andrés Espinosa», definen desde EMMOA. Nacido en Zornotza en 1903 y con un carácter introvertido pero decidido acometió entre 1925 y 1930, en solitario, varios objetivos de primer nivel: Naranjo de Bulnes (1928), Mont Blanc y Cervino (1929), Sinaí y Kilimanjaro (1930). En 1931 viajó a India con la intención de intentar el ascenso a una cumbre del Himalaya, pero los controles británicos le impidieron agrandar aún más su aventura.
3.
Se llamaba Loli López Goñi, era donostiarra, y en 1958 se convirtió en la primera mujer vasca que pisó las cumbres del Mont Blan y Cervino. No se quedó ahí y completó otras importantes escaladas en los Pirineos, como la del entonces mítico couloir de Gaube, en Vignemale.
4.
Ángel Landa y Pedro Udaondo eran dos vizcaínos que formaron una de las cordadas legendarias del montañismo vasco. En su historial figuran varios hitos pero uno de los principales tuvo lugar en 1956, cuando completaron la primera ascensión invernal al Naranjo de Bulnes. Fue el aperitivo de la que se considera el momento más brillante de su brillante tándem: la escalada del temible Pilar Bonatti, en los Alpes, realizada en 1961.
5.
Tras acumular una gran experiencia en Pirineos, Picos y Alpes, el montañismo vasco, presidido entonces por Pedrotxo Otegi, se sintió capacitado para dar el salto a los nevados de los Andes Peruanos. La expedición estuvo compuesta por siete montañeros, encabezados por Juan Ignacio Lorente. Consiguieron alcanzar las tres cumbres vírgenes más altas de la Cordillera Blanca, pero el éxito deportivo se vio empañado al regreso por una denuncia anónima, en la que se les acusó de haber ondeado una ikurriña -prohibida durante la dictadura franquista- en el campo base.
6.
El grupo de alpinistas veteranos de los Andes se planteó un objetivo que parecía fuera de su alcance: escalar el Everest en 1974. Y estuvieron a punto de alcanzarlo: Felipe Uriarte y Ángel Rosen se quedaron a sólo cuatrocientos metros bajo la cota de la cumbre. Con la experiencia acumulada, en 1980 volvieron a las laderas del gigante. Y esta vez, sí. En un 14 de mayo que quedaría para la historia, Martín Zabaleta y el sherpa Pasang Tenba pisaron las nieves más altas del mundo.
7.
En la década de los noventa del siglo XX, el montañismo vasco vivió un período de atracción continuada hacia las cumbres de 8.000 metros. Las expediciones se sucedían y los nombres de algunos alpinistas de Euskadi empezaban a aparecer en los rankings mundiales. Así, en 1999, el alavés Juanito Oiarzabal era el primer vasco en entrar en la exclusiva lista de 'summiters' de las catorce cimas principales del Himalaya. Tres años después, se le unía Alberto Iñurrategi, el más joven en lograrlo. Su hermano Félix había desaparecido en 2000, en el Gasherbrum II, tras coronar su decimosegundo 8.000.
8.
La realidad suele dejar en evidencia ciertas creencias basadas en lo que pueden o no pueden hacer las mujeres. En el mundo de la escalada el listón para las féminas estuvo durante años situado en un grado 8 de dificultad, pero no solo se ha logrado sino que las chicas lo han superado. Entre las que han conseguido alcanzar un grado 9 está la vasca (de Lazkao) Jone Bereziartuta. Fue el 29 de octubre de 2002, en las paredes suizas de Saint Loup, y la vía que quedó para la historia se llamaba Bain de sang.
9.
En pocos años, las mujeres fueron incrementando su presencia en las cimas gigantes del Himalaya. Un listado en el que está Edurne Pasaban, una montañera que ha escrito su nombre en la historia de este deporte con trabajo y esfuerzo. Ella es la primera mujer en hollar los catorce 'ochomiles'. Se estrenó en esa altura en 2001, en el Everest. Diez años después, tras completar una trayectoria plena de dedicación, no exenta de momentos críticos, la tolosarra cerró su brillante carrera deportiva en el Shisha Pangma, el 17 de mayo de 2010.
10.
Fueron los escaladores de Polonia, en 1980 en el Everest, quienes abrieron por primera vez la frontera de las ascensiones invernales por encima de los 8.000 metros. En los años posteriores, los polacos se asentaron como los reyes del invierno en el Himalaya. Sus gestas animaron a otros y pronto comenzaron a aparecer quienes planteaban expediciones invernales más rápidas y ligeras. Entre ellos estaba el lemoarra Alex Txikon. Ya con once 'ochomiles' en su historial, el 26 de febrero de 2016, junto a Ali Sadpara y Simone Moro, lograba completar la primera ascensión invernal a la cumbre del Nanga Parbat.
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Abel Verano, Lidia Carvajal y Lidia Carvajal
Mikel Labastida y Leticia Aróstegui (diseño)
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