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En Miribilla se sudan los décimos

El tercer premio sorprende a los socios de un gimnasio mientras se esforzaban con las pesas y en la elíptica

Domingo, 22 de diciembre 2024

El sorteo navideño ha dejado 26 millones en Bizkaia, aunque ayer el epicentro de la suerte fue el barrio bilbaíno de Miribilla, donde la administración Sorgiña repartió 20,5 millones con 41 series del tercer premio. El grueso de los décimos del 11840 están en manos de los socios y empleados del gimnasio Altafit, en la calle Doctor Espinosa Orive.

El lotero Ibon Díaz aseguraba a este periódico que el 80% de los boletos se han adquirido en el centro deportivo. «Estoy encantado. Es el premio más grande que hemos dado en los tres años que llevamos. Lo hemos vendido todo prácticamente en ventanilla y ha sido muy repartido en prácticamente todo el barrio y a gente de todas las edades; desde chavales con 18 años hasta aitites de 80». El dueño de la administración, eso sí, se ha cuidado de desvelar si era uno de los afortunados.

El tercer premio ha sido madrugador y ha interrumpido la actividad habitual de los asiduos dominicales al gimnasio. Pocos minutos antes, Felipe Francisco, que a sus 74 años no falla a su cita diaria, había pedido poner en la televisión el sorteo. «Oye, ese es nuestro número, ¿no?», preguntó a Markel, el recepcionista de los fines de semana. «¿Qué dices?», le respondió. A partir de ahí el revuelo, la consulta a los móviles, los ojos fijos en la televisión y el corazón encogido.

Sí. Es el 11840 y se ha vendido en la administración abierta justo enfrente del gimnasio.

La administración Ormaechea ha vendido una serie del tercer premio. Luis Ángel Gómez

«¡Que nos ha tocado!», «¡que nos ha tocado!». Luego se multiplican los gritos y los abrazos... Un hombre mayor que viene todos los días para darle a la hebra y estirar los músculos lo lanza. «¡Venir al gimnasio tiene premio!». En el recinto, la mayoría sigue con sus ejercicios se hayan llevado o no los 50.000 euros del décimo. Hay corrillos y muchos lo confiesan. «Yo lo tenía claro», comparte Ainhoa. «Me dije: 'Si les veo brindando con champán por la televisión y yo no he comprado un décimo, me pego un tiro'». Lo hizo, claro. También los hay que guardan silencio. «Será que no han comprado...». Lo mismo pensó Nerea González: «Vengo a entrenar y le toca a todo el mundo menos a mí... Siempre lo ves en la tele y nunca te crees que te vaya a tocar a ti», se lamenta.

Lara y Alberto llegan al gimnasio y se enteran por la periodistas allí apostados que terminarán el año con 50.000 euros más en la cuenta. «Veníamos a hacer deporte y nos hemos encontrado con esta sorpresa. Qué alegría. Así se empieza bien el día». La pareja destinará el dinero de su boleto a la casa a la que se mudarán el año que viene.

Los jubilados Felipe Francisco y Manuel Martín guardan un décimo cada uno, a compartir el primero con la mujer y el segundo con un amigo. Felipe ha sido el primero en enterarse que les ha tocado y lo «ha cascado» al resto. Dicen que es el premio a hacer deporte, vienen todos los días y fueron de los primeros en comprar el número. Manuel lo gastará en «pagar deudas» (con sorna) y Felipe en un viaje a Benidorm. «Más que contento, todos los días vengo aquí y ya era hora que me tocara algo». «¡Es el copón!», celebran ambos.

Sin agua caliente en las duchas

Altafit se encuentra en un momento de incertidumbre tras ser adquirido por una conocida cadena de fitness. «Soy usuario sacrificado. Llevo un mes duchándome con agua fría porque está estropeada la caldera del gimnasio. Espero que ahora lo arreglen», bromea José Manuel Iglesias, mientras posa con el cartel de la avería y el número premiado. Lleva un décimo compartido entre tres.

«Es la primera vez en mi vida que me toca algo en la lotería», confiesa Josu Puelles. «Me ha avisado un compañero y me acaba de levantar. Nada de compartido, todo a la buchaca. Para tapar agujeros que se dice». Magui Parra, monitora desde hace tres años, es la primera vez que cogía lotería. «Cuando se puso a la venta una amiga me pidió el favor de que le comprara un décimo y me sentí con el compromiso de coger uno. Dije 'si todo el gimnasio va a ganar pues también para mí'», comparte. Hoy ha merecido la pena más que nunca eso de ir al gimnasio.

En Gernika

La administración de Gernika. Maika Salguero

Una serie ha sido vendida en una administración de Gernika (500.000 euros). Esta última ya sabe lo que es repartir alegría: dio el Gordo en 2018 y regó de millones la villa. También en este municipio se ha vendido un décimo del tercer premio (11840) en otra administración. Otro décimo se ha vendido en la administración del centro comercial Zubiarte, en Bilbao.

Ángel León, de la adminstración de Zubiarte.

En Gernika, Begoña Musatadi, la propietaria de la administración de la calle San Juan, donde han vendido una serie del 11840, supo que había repartido «un pellizquito» del tercer premio gracias a la llamada de unos amigos. «Nos vestimos y bajamos a la administración para comprobarlo bien», explica a EL CORREO.

Hace seis años, el despacho de Musatadi se convirtió en el epicentro de la fortuna al vender el número ganador del Gordo de Navidad al bar Alboka de Gernika, lo que supuso un auténtico aluvión de premios que dejó 120 millones de euros en la localidad. «Entonces fue mundial», recuerda con emoción la administradora.

En Abadiño

Mientras, en una librería de Abadiño un agraciado se ha llevado 50.000 euros. «¡Ya nos tocaba estrenarnos! Hemos estado tres años cerca de entregar el premio de Navidad. Habíamos entregado en otros sorteos como el Niño (segundo premio) y varios jueves de Lotería Nacional. El año pasado dimos un millón de euros...», expresa Mikel Petite, gerente de la librería de este municipio vizcaíno que ejerce también como punto de venta de décimos.

Mikel Petite, junto a su mujer e hijo, en la librería de Abadiño donde se ha vendido un décimo. Ignacio Pérez

Su hijo, Martín, estaba igual de contento que el padre: «Estábamos viendo la televisión y me han llamado para avisarme», decía. «Ha sido una ilusión muy grande y estar con los niños y mi mujer es satisfacción doble. Estamos muy contentos», comparte Mikel. «Los clientes estaban muy contentos, son de toda la vida. Compran periódico y pan a diario», apostilla.

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