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Sementales de 800.000 euros en una granja de Derio

Sementales de 800.000 euros en una granja de Derio

Visitamos Aberekin, la granja de Derio donde se custodian los 260 toros que proporcionan el material genético para buena parte de los rebaños de carne y leche del país

Viernes, 11 de febrero 2022, 00:28

Carlos Ugarte Garagalza, el veterinario alavés que dirige Aberekin, siente un indisimulado orgullo cada vez que sus ojos se encuentran con la testa de Duplex, que se conserva disecada en un pasillo de esta granja dedicada a la selección y cría de reproductores bovinos en el Parque Tecnológico de Zamudio. En sus años de servicio (aún se conservan en Aberekin dosis de su excepcional esperma que sólo se venden a «clientes especiales»), este portentoso semental de leche de la raza Holstein fue padre de 11.545 vacas de ubres descomunales capaces de promediar al año 15.000 kilos de leche con poca grasa y mucha proteína (para adaptarse a los baremos y cuotas de producción de la Unión Europea).

«Su potencia, su producción, sus hechuras, su cuerpo, las grupas, las patas y las ubres acercan a Duplex al grupo de los grandes toros Holstein», se elogia en su ficha a este semental, convertido por Aberekin en «una referencia mundial» de la raza.

Joseba Orbe conduce a Arizona hasta su establo después de la extracción. Jordi Alemany

Ugarte se muestra muy orgulloso del homérico desempeño de Duplex, consecuencia práctica de un silencioso trabajo de años en la búsqueda de pedigrís bovinos, líneas de sangre y rastreo genético que en este centro de referencia remontan hasta las trastatarabuelas, es decir, cinco generaciones atrás. «De nuestro trabajo dependen los éxitos del ganadero. Nos jugamos la leche y la carne del país», resume. Pero, tranquilos, que no lo deben hacer nada mal. En su historia han exportado semen a 60 países distintos (el año pasado fueron 27) y en 2021, los 260 toros residentes en Aberekin produjeron más de un millón de dosis. «¿Qué cuesta un semental excepcional? El semen se vende a los socios entre 3 y 32 euros. Hay toros de los que vendemos 40.000 dosis en un año. Su valor, a unos 20 € de media por dosis, sería de unos 800.000 €», calcula Duarte el coste de estos diamantes seminales.

«Se venden algunos toros, aunque no los toros estrella, a países que quieren comenzar con nuevos programas de mejora», explica el gerente de Aberekin, donde trabajan 21 personas. «Nuestra tarea es hacer cantera; de cada ternero que vemos con condiciones repartimos gratuitamente entre nuestros socios mil dosis de semen, al azar. Obtenemos unas 500 gestaciones, la mitad, hembras. Seleccionamos 150 hijas objetivo que son el reflejo de lo que el toro es. De cada diez terneros así testados nos quedamos con uno que va al primer equipo. Tardamos ocho años hasta saber si hemos acertado. Pero cuando eso sucede, un toro puede tener 30.000, 40.000 hijas», describe.

Arizona descarga tras montar a otro toro, ninguna vaca aguantaría sobre su grupa los 1.100 kilos de este semental. Jordi Alemany

Tras el exigente proceso de selección que permite cribar y escoger los mejores sementales, un toro (de leche) suele estar en servicio apenas un par de años. «Aunque una estrella como Duplex, que fue único, estuvo donando esperma casi 7 años», recuerda el veterinario.

Cada día, de 6.30 a 9, cuando los toros están descansados y saciados (comen ad líbitum, a discreción, unos 4 ó 5 kilos de pienso de Markina y 40 de forraje y paja alaveses al día)son conducidos hasta un amplio cobertizo. Allí, animados por las voces sabias de sus cuidadores, los toros se encaraman a la grupa de un compañero y se vacían sobre ellos en un instante. En el momento decisivo, Miguel Santos les acopla una lubricada y cálida vagina artificial, donde se derraman.

La veterinaria Teresa Santos en uno de los depósitos de nitrógeno líquido a -196º. Jordi ALemany

Acto seguido, la muestra se conduce al laboratorio contiguo donde se analiza y cataloga para, posteriormente, ser conservada en enormes depósitos de acero inoxidable que contienen nitrógeno líquido a -196º «A primera hora, los sementales están descansados y producen más semen y de mayor calidad. También controlamos su peso. Un exceso de proteína o de grasa en sus raciones se transmite en el semen; los animales bajos de carnes proporcionan mejor calidad. Con dos eyaculaciones de un adulto producimos unas 700 dosis», señala. Cada dosis tiene 30 millones de espermatozoides totales y se emplean dos para inseminar a una hembra.

Si les gustan los animales, la página web de Aberekin (y su cuenta de Facebook, donde, por ejemplo, la imagen de una moteada ternerita hija del Arizona que ilustra este reportaje ha sumado más de medio millón de visitas en una semana) merece una detenida visita. Aparecen rasurados ejemplares de carne, de tercios descomunales, que proponen partos fáciles y cruces industriales. Otros, garantizan ordeño con robot y que sus descendientes no tendrán cuernos (polled), lo que evita costes y disgustos a los ganaderos. «Explosión de músculos. Asombra su espesa línea dorsolumbar. Su nalga es voluminosa y redonda», explican las fichas de sementales de carne de la raza Blanco Azul Belga. «Son auténticas máquinas transformadoras de celulosa en proteína», resume Carlos Ugarte.

Miguel Santos sostiene la vagina artificial donde se recoge la eyaculación de Arizona. Jordi Alemany

Las cifras son esclarecedoras: hay razas capaces de ganar ¡diariamente! más de un kilo y medio de peso. Un ternero que pesa al nacer poco más de 40 kilos puede sacrificarse al cabo de 14 meses con unos 650 (arrojando una canal de casi 400 kilos). «Lo que se valora especialmente es el tercio trasero del animal. Es todo carne de primera», dice el gerente de Aberekin. «Vivimos en un país donde hay tradición de comer carne y eso da gusto porque la gente se preocupa por saber lo que pone en el plato. Pero no nos engañamos, las chuletas, los entrecotes, las piezas con marmoreo de ganado mayor, de vacas viejas bien cebadas, son sólo una pequeña parte del mercado. Lo que vale dinero es el tercio trasero y el lomo porque el gran consumo se centra en piezas sin grasa como los filetes y la carne para guisar», razona.

«Para mí, la mejor carne la proporcionan las vacas Frisonas, que no es una raza de carne. El rendimiento es menor y cada vaca necesita muchos kilos de alimento. Nosotros vendemos por todo España. Y hay diferencias: En Navarra, todo es Pirenaica para consumo de carne. Álava es de Charolés y Guipúzcoa, de Limousin. Al final, es el cebadero el que marca la raza que más le gusta. Aunque, sinceramente, considero que el 95% de los consumidores es incapaz de distinguir la raza del animal por el sabor de su carne. ¿Carnes maduradas? Soy veterinario y a nosotros nos gusta la carne con una semana de cámara. El límite serían catorce días», explica Ugarte, encargado además de bautizar a los sementales, una tarea singular:

Carlos Ugarte, veterinario nacido en Agurain y gerente de Aberekin, junto a la cabeza de Duplex. Pedro Urresti

«Queremos que los nombres comiencen por la misma letra que la de sus padres; así tenemos un Rugby (Carlos Ugarte jugó de joven en el Agurain Rugby Taldea y eso imprime carácter), que es hijo de Roumare; un Basket, hijo de Bradnick; un Dolomita, hijo de Drost; un Gucci, hijo de Gywer...» El catálogo descubre a Nissan y a Moisés, a Goretex y a Geox, a Harley y a Kalenji, a Gucci Red, Tadjmahal, Isótopo, Jamón, Versace, Despacito, Korsakoff, Chef o Salsifís.

Ugarte, un pozo de sabiduría del que se aprende a cada instante, nos confirma que en Aberekin compran embriones de Wagyu (en japonés, 'la vaca del pueblo') en Australia (cada uno cuesta 2.500-3.000 €) procedentes de un rebaño puro trasladado al continente al final de la II Guerra Mundial desde Japón, donde estaba prohibida su exportación. «Kobe es el puerto que dio nombre a la raza y es una carne que nos venden como exquisita por su marmoreo, por la grasa infiltrada», asegura. Cada ternero de Kobe se vende por unos 10.000 €. En la actualidad, en España hay dos núcleos de Kobe puro de tronco australiano, uno en Hondarribia y, otro, en la finca Santa Rosalía (del Grupo Altube) donde engordan en la dehesa unas 8.000 cabezas de Wagyu.

En España hay unos dos millones de vacas: 700.000 producen leche y, el resto, se destinan a carne; tendencia que se repite en el País Vasco, con unas 100.000 cabezas de las que 20.000 son lecheras. Y con Ugarte descubrimos una de las nuevas tendencias alimentarias globales: vacas (como en el tronco ancestral que domina en India, Pakistán o China) que dan leche con betacaseína a2a2, que produce menos intolerancias. El futuro aguarda, congelado, en Aberekin.

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