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e. c.
Miércoles, 11 de mayo 2022, 15:50
Disfrazada de repartidora. Así logró Maria Aliójina, líder de Pussy Riot, el grupo punk más conocido por su activismo contra Vladimir Putin, escapar de Rusia. En abril, el Kremlin la incluyó en su lista de personas en busca y captura. Había sido condenada a prisión por ignorar las restricciones impuestas ante la pandemia de coronavirus al organizar una protesta a favor de la liberación del opositor Alexei Navalny y por violar los términos de su arresto domiciliario al quitarse la tobillera de control electrónico. Según revela el diario 'The New York Times', Aliójina se disfrazó de repartidora para eludir a la Policía que vigilaba la vivienda de una amiga donde se alojaba. Dejó su teléfono allí para evitar ser rastreada y un amigo la llevó a la frontera con Bielorrusia. Una semana tardó en cruzar a Lituania.
Un mes antes había salido del país su novia, Lucy Shtein, que también logró despistar la vigilancia con un atuendo similar al de Masha -así se la conoce popularmente-. Chubasquero y pantalones verdes.
Para Aliójina (Moscú, 33 años) nada volvió a ser lo que era desde el 17 de agosto de 2012. Las Pussy Riot irrumpieron en la catedral de Cristo Salvador de Moscú ataviadas con pasamontañas de colores para pedirle a la Madre de Dios que librara al mundo de Putin. Tras esa actuación, fue sentenciada a dos años de prisión por vandalismo, su pena más larga, y puesta en libertad en diciembre de 2013. También fue condenada por organizar una protesta a favor de la liberación del opositor Alexei Navalny y por su postura contraria a la invasión de Ucrania. En abril, mientras Putin reprimía con dureza cualquier crítica a la guerra, las autoridades del Kremlin anunciaron que el arresto domiciliario que se le había impuesto se convertiría en 21 días en una colonia penal. Entonces decidió que era hora de irse de Rusia.
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