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rafael M. MAÑUECO
Viernes, 18 de febrero 2022, 16:06
El líder separatista de la autoproclamada República Popular de Donetsk, Denís Pushilin, ha ordenado este viernes la evacuación «masiva» a Rusia de los civiles residentes en el enclave en una maniobra dudosa y de evidente sobreactuación. Ha explicado que la causa se debe a que las tropas ucranianas «planean una ofensiva que puede comenzar en cualquier momento». Así mismo, ha instado a «los habitantes capaces de empuñar armas» a que se preparen para «defender la república».
La administración secesionista ha denunciado la violación del alto el fuego en las últimas 24 horas por parte del Ejército ucraniano, contra el que siguen combatiendo después de una contienda que causó más de 13.000 muertos en 2014. En Moscú, sin embargo, al principio nadie sabía nada de estos planes. «No sé qué está pasando con Pushilin», admitió el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov.
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Tampoco estaban al corriente en la oficina del gobernador de la vecina región rusa de Rostov del Don, punto de destino de los civiles de Donetsk. Según la publicación Znak.ru, las autoridades locales «se enteraron de la orden de Pushilin por las noticias de televisión». Pero el presidente ruso, Vladímir Putin, sí tenía constancia del plan de traslado de la población de Donetsk a su país como quedó demostrado durante su comparecencia ante la prensa en compañía de su homólogo bielorruso, Alexánder Lukashenko.
Putin denunció «un agravamiento de la situación» en Donetsk y Lugansk y reiteró que «todo lo que Kiev tiene que hacer es sentarse a negociar con los representantes de Donbass y acordar medidas políticas, militares, económicas y humanitarias para poner fin a este conflicto». Lukashenko, por su parte, dijo que de Donbass «hay gente dispuesta a huir de allí y, quizás, ya están huyendo».
El presidente ruso dispuso a continuación que el ministro de Protección Civil, Alexánder Chuprián, organice en Rostov del Don el operativo de acogida a los refugiados procedentes de Donetsk, creando un centro de acogida con capacidad para 10.000 personas, según la agencia TASS, y facilitando alimentos, productos básicos y asistencia médica.
El primer grupo de desplazados han sido 225 menores del orfanato número 1 de Donetsk. El gobierno prorruso de la autoproclamada república ha suspendido las clases en las escuelas y asegura que evacuará también los internados y otros centros educativos en los próximos días. En mitad de todo este confuso tinglado, este viernes hizo explosión en el centro de Donetsk el Jeep UAZ de Denís Sinenkov, jefe de la «milicia popular» de Donetsk. Se ignoran las causas de la explosión. No hubo víctimas. El coche quedó completamente destruido.
«A partir de hoy, 18 de febrero, se ha organizado una salida masiva centralizada de la población a la Federación Rusa. En primer lugar, las mujeres, los niños y los ancianos están sujetos a evacuación», anunció Pushilin. Según sus palabras, el dispositivo «ha sido consensuado con las autoridades rusas y los lugares para la recepción y el alojamiento de nuestros ciudadanos están listos en la región de Rostov».
Tal operación supondrá un éxodo de decenas de miles de personas. «A los evacuados se les proporcionará todo lo necesario. Se han creado todas las condiciones para un paso rápido a través de los puntos de control. Les pedimos que escuchen y tome la decisión correcta. La evacuación temporal salvará la vida y la salud de usted y sus seres queridos», enfatizó Pushilin dando a entender que la orden no es de obligado cumplimiento.
El dirigente rebelde sostiene además haber informado «a los responsables de empresas e instituciones que será necesario organizar la salida de las familias de sus empleados». Según declaró, «el cuartel general de la defensa territorial proporcionará transporte para la evacuación de la población civil. Estimados compatriotas, les pido que mantengan la calma. Juntos nos mantendremos firmes y venceremos».
Efectivamente, la situación sufrió este viernes un repentino agravamiento en la «línea de contacto» que separa a las tropas ucranianas de las fuerzas prorrusas de Donbass, de acuerdo con lo establecido en los acuerdos de Minsk de 2015. Kiev denunció 20 violaciones de la tregua mientras que las autoridades de los dos enclaves secesionistas hablaban de 27. El jueves resultó alcanzada por disparos de artillería una guardería infantil en la localidad de Stanitsa Luganska, en la parte de Lugansk bajo control ucraniano, aunque sin causar víctimas. Sin embargo, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) sostiene que el jueves se violó el alto el fuego 189 veces en Donetsk y 402 en Lugansk.
No obstante, el ministro de Defensa ucraniano, Oleksiy Réznikov declaró este viernes que «Ucrania no planea acciones militares contra Donbass o Crimea». A su juicio, «la probabilidad de una escalada de gran envergadura en Donbass es baja. No se fíen de los informes que señalan lo contrario». Sin embargo, reconoció que su país ha recibido de Occidente «más de 2.000 toneladas de armamentos».
Este viernes se informó del regreso a sus acuartelamientos de más unidades rusas procedentes de Crimea. «Otro tren militar con personal y material perteneciente a unidades de tanques del ejército de la Región Militar Oeste regresó a sus bases permanentes» en la región de Nizhni Nóvgorod, señalaba el comunicado del Ministerio de Defensa subrayando que estos destacamentos estarán ahora lejos de la frontera con Ucrania.
Pese a todo, la vía diplomática sigue abierta. El Departamento de Estado norteamericano informó el jueves que su titular, Antony Blinken, se reunirá con el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, la semana que viene en fecha y lugar aún sin determinar.
Mientras la tensión bélica no remite, de nuevo las fuerzas ucranianas y los separatistas de Donbass se cruzan acusaciones de violación del alto el fuego y Donetsk decide enviar a Rusia a sus civiles, el Ministerio de Defensa ruso informó este viernes que este sábado tendrán lugar ejercicios de tiro de misiles nucleares en distintos entornos, polígonos de pruebas e incluso en el mar. Estas nuevas maniobras estarán supervisadas directamente por el presidente Vladímir Putin e involucrarán, según la dirección castrense, a la Región Militar Sur y a navíos de guerra de las flotas del mar Negro y del mar del Norte.
Las pruebas prevén el lanzamiento de misiles balísticos y de crucero capaces de portar carga nuclear. La nota de Defensa indica que «el 19 de febrero, bajo la dirección del comandante supremo de las Fuerzas Armadas rusas Vladimir Putin, se organizará un ejercicio planificado de las fuerzas de disuasión nuclear estratégicas».
Rusia lleva meses organizando maniobras militares, tanto en tierra como en el mar. Muchas de ellas son conjuntas con países como China, Irán o Bielorrusia, en donde, desde el pasado día 10 y hasta el domingo, se desarrollan ejercicios a gran escala con empleo de fuerzas terrestres, divisiones blindadas y todo tipo de aviones y helicópteros.
Las tropas que todavía tiene desplegadas junto a la frontera con Ucrania y que, según informaciones del Ministerio de Defensa, empezaron a ser retiradas el pasado martes, también forman parte de un gran dispositivo de maniobras, de acuerdo con las declaraciones del Kremlin y del Ministerio de Exteriores ruso.
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