
Terete se hace con el laberinto bodeguero de Las Cuevas
Doce años de inversión ·
La familia incorpora al asador ocho calados, siete localizados en esta arteria, clave en la historia vinícola de Haro, y otro en Lucrecia AranaSecciones
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Doce años de inversión ·
La familia incorpora al asador ocho calados, siete localizados en esta arteria, clave en la historia vinícola de Haro, y otro en Lucrecia AranaRoberto Rivera
Miércoles, 28 de diciembre 2022, 00:03
De la recuperación de Las Cuevas, el otro enclave bodeguero de la ciudad jarrera, se ha hablado mucho a lo largo de los últimos años manejando cifras estratosféricas que no han conducido, por el momento, a nada relevante. Y, sin embargo, ha visto cómo se restañaban sus heridas y se consolidaban sus cimientos, sobre galerías y calados subterráneos que llegan hasta Lucrecia Arana y enredan en las entrañas del Cerro de las Eras, a la chita callando.
Desde el inicio de este nuevo siglo hasta la fecha, porque el plan de acción fue diseñado por Alberto Gutiérrez padre, allá en el año 2000 y sus hijos Cristina, Alberto y Javier no hicieron sino ponerlo en marcha en el 2010 para comenzar a ver los primeros resultados que, por estar bajo el subsuelo de la ciudad, parecen poco llamativos pero resultan, en términos absolutos, lo más sorprendente de cuanto se ha hecho hasta la fecha en el corazón del Casco Histórico de Haro.
Todo sobre la base del mismo negocio, lo que se concibió en 1877 como carnicería, luego se transformó en asador y hoy en día ha crecido de forma sorprendente para incorporar a su tejido una bodega que ocupa, curiosamente, todos los calados (menos uno) que fueron de Carlos Serres, generando la expansión de Terete hacia arriba y hacia lo ancho, haciéndose en propiedad con el edificio que ocupaba en origen y tres situados en la misma arteria donde fue concebido hace cerca de siglo y medio.
Ese proceso, el más llamativo para clientes y vecinos que lo han ido viendo a lo largo de todo este tiempo, no resulta sin embargo tan espectacular como el que ha acabado concretándose de puertas adentro.
Alberto, padre, trató de hacerse con los calados que abandonó Carlos Serres para seguir creciendo en La Estación. Pero dio paso al relevo y fueron sus hijos los que asumieron ese reto, llegando a escriturar a nombre de la sociedad ocho calados, siete de ellos localizados en el trazado y el subsuelo de Las Cuevas, uno apuntalado en Lucrecia Arana.
No ha resultado fácil. Ni hacerse con la titularidad de las bodegas, muchas de ellas trazadas en paralelo, ni mucho menos proceder a su saneamiento, rehabilitación y restauración para dotar a la otra línea de trabajo, la que elabora los reservas Viña Cristina y Terete, de más capacidad espacial.
Los números que maneja la familia, que ha incorporado a su equipo de trabajo a Alberto y Jaime, sexta generación que se implica en el fregado y consolida a Haro como uno de los epicentros del cordero asado en el norte del país, hablan por sí mismos después de doce frenéticos años de labor en los que, asegura Cristina Gutiérrez, «esta casa ha estado en obras de forma continua».
Con la ampliación de ese entramado histórico, fundamental a la hora de entender la importancia que el vino ha tenido en la localidad riojalteña desde hace siglos, Bodegas Terete dispone de 1.700 metros cuadrados más de superficie para el envejecimiento y almacenaje de sus vinos. En todos los casos aislados de la luz y el trajín que pueda generarse en la zona, a la que el restaurante y asador aportan vida de forma constante.
Capacidad máxima de bodega
Tal es el desarrollo que ha experimentado con ello la sociedad que en sus calados han llegado a almacenarse hasta 1.500 barricas de roble, aunque el número final varíe en función del alcance e interés de cada añada y en la actual se sitúe ligeramente por debajo de ese récord que refrenda la importancia de todos los pasos dados hasta el momento por la familia, que sigue al pie del cañón para mantener vivo el fuego del horno donde se asa el lechazo y los quemadores que dan candela a las cazuelas de barro donde se remata la menestra o la merluza a la romana, las cabecillas y una carta que han convertido en un clásico por el que suspira el público, día tras día.
Hay, reconocen los dos hermanos al mostrar el acceso a cada uno de los calados de bóveda de cañón de sillería que conforman el entramado de la casa, mucho más recorrido por delante.
Su padre trató de hacerse con ellos y para cumplir su sueño, una vez diversificada la identidad de sus propietarios, sólo faltaría que sus herederos se hiciesen con el último, que aún no forma parte de ese mágico laberinto construido sobre tres alturas, si es que realmente lo consideran necesario, porque actualmente ven cubiertas todas las necesidades del negocio vinícola.
Por la cabeza de Alberto y Cristina ronda desde hace tiempo, sin embargo, la idea de relanzar la actividad del restaurante ofreciendo a sus clientes, muchos de ellos fieles después de los años, aun procediendo de diversos puntos de la Piel de Toro, un servicio más, el disfrute del vino de una forma pausada, en el corazón de la tierra que dio origen a las marcas más afamadas de La Rioja.
Es el producto enoturístico que plantean ofrecer a medio plazo, una vez recuperadas todas las galerías y rehabilitados los zaguanes de entrada, el espacio que se pondría a su disposición para completar el recorrido por todo el entramado de la bodega con una cata de sus vinos y una larga charla, antes de meterse de lleno, si lo desean, en sus comedores.
O mantener la intimidad del grupo alquilando una de las bodegas que ha sido equipada, como 'txoko', con todo lo necesario para poder cocinar como si estuviesen en su propia casa, de organizar viajes y reservas en grupos particulares.
No hay una cifra que ayude a calibrar el esfuerzo económico que ha realizado Terete para poder garantizar la supervivencia de este viejo entramado enológico, que se ha venido abajo por abandono, cuando no ha sido destruido de forma consciente para hacer más rentable la inversión inmobiliaria, en otros puntos y entornos de la ciudad.
Ambos prefieren mantener en secreto ese dato que se presume, a simple vista, especialmente elevado y superará de lejos todo lo anunciado y ejecutado por el momento en la zona. Puede que prefieran no hacer cálculos para no darse cuenta del ingente esfuerzo realizado. En su caso, vienen a insistir de forma sintética Cristina y Alberto, todo lo llevado a cabo viene de largo. Al menos, reiteran una vez más, desde 2000 porque así lo concibió su padre. Lo alcanzado desde 2012 no es, por lo tanto, sino la consecuencia lógica de quien entiende que esta es una historia de cinco generaciones que van ya para seis.
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