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A Álex Ubago le tocó confesar en su casa su mayor ruina. Lo hizo en la parada del conocido programa de humor de Ignasi Taltavull y Tomàs Fuentes en el Kursaal de San Sebastián. Ante una grada completamente llena, el cantante vasco cumplió la tradición de todos los invitados a este podcast y contó la anécdota más vergonzosa de su vida, «la que se lleva la palma». Fue de vacaciones con su mujer en una isla de España, cuando una patrulla de la Guardia Civil le pilló conduciendo completamente boracho. Lo que no quiso aclarar es en cuál para «no comprometer a nadie ni meterme en ningún lío». «Que esto luego sale en redes...», se reía en 'La Ruina'.
«No fue en 'La isla de las tentaciones'», aclaraba con gracia. La realidad es que solo quedaban dos opciones: Baleares o Canarias. «Fue hace mucho tiempo, todavía éramos novios y jóvenes. Ahora estamos casados, tenemos hijos...». El artista cuenta que se alojaron en un hotel de «una zona aislada de la isla» y decidieron coger un coche de alquiler. «Cuando terminó el día, nos fuimos a cenar y luego a un bar para tomar algo».
Primero, tomaron un par de copas. Y luego se animaron. «Al rato, me dice mi mujer que nos pidamos unos chupitos. Mi mujer es muy de chupitos... Cuando se emita, voy a dormir en el sofá por contar esto. Se me está secando la boca y todo», confesaba antes de tomar un trago de agua ante las risas de los dos presentadores. «Te estás arrepintiendo de contar esto», se cachondeaba Ignasi.
«Por aquel entonces se tomaba mucho Peche, casi una golosina de melocotón con alcohol, pero no tenía. Le dijimos al camarero que nos recomendara otra opción», continúa. Y ofreció una opción que ahora es muy conocida, pero que de aquella todavía no se había extendido por los bares: Jägermeister. «Era la primera vez que oíamos hablar de eso. Y lo probamos y vimos que estaba bueno. Tomamos otro, otro, otro... Y el camarero avisando que es potente. Y yo le dije 'que somos vascos, la hostia'».
Total, que se les «fue de las manos» y acabaron «pedísimos». «Salimos del bar y había que volver al hotel. No podía coger el coche, así que intentamos coger un taxi. Pero era una zona aislada y era imposible». Entonces, Ubago tuvo la mala idea de coger el coche de alquiler. «Sé que está mal. Fue un cúmulo de malas decisiones. Soy consciente». El problema es que, de camino al hotel, les paró una patrulla de la Guardia Civil. «No solo iba haciendo 'eses' en la calle, también con el coche por lo que se ve. Me hicieron soplar y casi explota el cacharro», relata el cantante vasco.
Reconoce que dio algo «muy bestia». Al principio, no dio la cifra exacta, pero al final atinó a recordar que era como un 0,8 miligramos por litro en aire expirado. «Hay un límite a partir del cuál es delito penal y puedes ir a la cárcel, tienes juicio, te pueden quitar el carnet...» Lo superaba con creces. En España está fijado en 0,66 o superior. Ubago tuvo la suerte de que los agentes le reconocieron y trataron de ayudarle. «Se miraron entre ellos y resoplaron. Les dije que no podía quedarme una semana para ir al juicio y empezaron a darme litros de agua. Varias botellas para intentar bajar la tasa en la segunda prueba y que se quedase solo en una multa. Bebes, bebes, bebes... Y resulta que di más. Di 0,9. Seguía en ascenso la cosa», rememoraba
Por fin, después de «más agua» y otras «tres o cuatro sopladas», bajó por debajo de la cifra y se quedó todo en una multa, sin delito penal. ¿Qué hacía mientras su mujer? Esas dos o tres horas las pasó completamente dormida en el coche por la borrachera en el asiento de copiloto. No se había enterado de nada. Tras firmar el parte, el cantante la despertó. «Era imposible encontrar un taxi y la Guardia Civil se ofreció a llevarnos. La saco del coche, vamos al coche patrulla y la meto atrás... Y nada más arrancar me dice 'voy a potar'». Acabó consiguiendo abrir la puerta y devolviendo «mitad dentro y mitad fuera».
«Siendo de Euskadi y vomitarles el coche patrulla a dos guardias civiles... eso es terrorismo. Es jugársela mucho», se reía Ignasi. «Esa noche, en vez de dormir abrazado a mi mujer, lo hice abrazado a la taza del váter. Fue una noche terrible. Nos despertamos hechos una mierda». Su ruina acaba con una anécdota más. Al día siguiente, cuando habían conseguido «sacudirse el resacón», fueron a hacer comprar a un centro comercial. «Está mi mujer comprando ropa y se me acerca una dependiente. Y me pregunta si soy Álex Ubago. 'Ayer te paró la Policía, eh', me suelta. Me quedé blanco pensando que se había filtrado a la prensa. Y resultó que era la mujer de uno de los dos guardias civiles».
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