

Secciones
Servicios
Destacamos
Edición
Entre los muchos logros del jazz está haber redefinido la esencia del ritmo hasta convertir un instrumento como la batería en un medio de expresión ... que va mucho más allá del mero aporreo insistente de unas baquetas. Terri Lyne Carrington es un ejemplo perfecto y así lo quiso dejar claro en el soberbio concierto que cerró la primera jornada del Festival de Jazz de Vitoria en el polideportivo de Mendizorroza. Su estilo sutíl, inquieto y de una destreza exuberante es también enciclopédico. En cada uno de sus 'beats' asoma la tradición de maestros como Max Roach, Tony Williams, Elvin Jones o Jack DeJohnette. Su batería rebusca en e la esencia de cada tema, dialoga con sus socios en el escenario a la vez que los espolea y anima a tomar riesgos.
Es la cátedra del ritmo, impartida sobre las tablas vitorianas en una actuación de alta gama musical que quiso ir más allá de la mera expresión sonora. Por si fuera poco su genio, Carrington incluyó la presencia de la bailarina Christiana Hunte, que dejó pinceladas de su danza y de su expresiva voz para recitar versos en algunos de los temas interpretados. Aderezos que no desentonaron ni desviaron la atención de lo esencial. La percusionista se llevó los aplausos del público con una actuación sobresaliente, rodeada de un grupo que sabe liderar sin llegar a eclipsar a nadie.
El tempo de la jefa Carrington marca el camino, muta desde las cadencias más reflexivas hasta las más frenéticas. A su lado, un escudero sobrio como el bajista sueco Mats Sandahl, el piano imaginativo y virtuoso de Aaron Parks y una figura fascinante en la persona de Milena Casado, joven talento de la trompeta y el fliscorno. Desde su Lanaja natal, un pueblecito del Alto Aragón, Casado ha emprendido un viaje musical emocionante hasta ser reconocida como una de las grandes promesas del jazz en la Gran Manzana neoyorkina. Su actuación en Vitoria fue un camino desde las tinieblas iniciales de los problemas con el micrófono hasta la luz de una actuación con la que triunfó. Ni una nota de más ni adornos superfluos en su fraseo. Su sonido brilló limpio y reflexivo en temas como 'Circling' o 'Throw It Away', pero también se atrevió con sobreagudos estridentes en 'Rounds o 'Pig Foot', una soberbia escalada de hostilidades sonoras entre bajo, batería, piano y trompeta.
Apenas se concedió a sí misma Carrington un momento de lucimiento. En realidad, lo suyo es un solo continuo que no se permite dos golpes iguales. La niña prodigio que recibió con once años una beca completa para estudiar en la Escuela de Música de Berklee es hoy una batería que juega al ritmo que quiere. En Vitoria también quiso dejar margen para la reivindicación de la justicia de género con un repertorio con piezas seleccionadas con toda intención. El concierto se abrió con 'Uncondicional Love', de puño y letra de la pianista Gerri Allen, cómplice recurrente de Carrington en escenarios y estudios de grabación hasta su fallecimiento en 2017 victima de un cáncer. 'Two heart (Lawns)' sonó evocadora y casi solemne en honor a Carla Bley, una compositora de referencia en el mundo del jazz. De despedida, Carrington y sus compinches interpretaron 'Blue Nile', firmada por Alice Coltrane, productora y compositora cuyo talento, según recordó la percusionista de Medford, quedó «ensombrecido» por la figura de su marido. El balanceo coltreniano terminó en el desbordamiento colectivo de un grupo en conjunción perfecta para cerrar una primera noche en Mendizorroza con nota alta.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
El origen de la expresión 'joder la marrana' y su conexión con el vino
El Norte de Castilla
Publicidad
Publicidad
Favoritos de los suscriptores
Noticias recomendadas
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.