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Martes, 28 de diciembre 2021
Más de 20.000 instrumentos salieron de las habilidosas manos de Pepe Gancedo desde que a su hijo José Mari se le antojó un txistu. Obtenerlo no era nada fácil, así que optó por fabricarlo él mismo. De esa pasión por nuevos proyectos, nació el luthier. Todos los txistus, silbotes y txirulas que han salido de su taller de la plaza Armurulanda llevan su inconfundible sello de calidad. Tal fue su trabajo que Amurrio le dedicó la máxima distinción local, el Guk de oro, que recogió en 2007. Pepe Gancedo se fue el 14 de noviembre pasado pero se aseguró de transmitir sus conocimientos a través de la docencia.
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