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La principal ventaja competitiva del cada vez más utilizado comercio 'online' es la posibilidad de recibir el producto deseado en la comodidad del hogar. Sin embargo, no es raro que el pedido llegue justo cuando no estamos en casa, con lo que muchas veces hay que esperar a que el repartidor vuelva. O incluso tener que recogerlo en un punto de entrega. Para solucionar este problema la 'startup' vasca Deliberty ha creado un buzón inteligente que permite recibir y devolver paquetería en cualquier circunstancia y a cualquier hora del día. El producto, que acaba de salir al mercado, está especialmente adaptado a las necesidades de las viviendas unifamiliares, aunque también se puede disponer en forma de mosaico de taquillas para las comunidades de vecinos.
Deliberty nació hace casi tres años como 'spinoff' de Uriarte Enclosures, una empresa vasca especializada en el diseño, fabricación y comercialización de envolventes de poliéster. El cerebro del buzón inteligente es Asier de Miguel, un joven vizcaíno de 26 años pescado por Uriarte Enclosures en el vivero de emprendedores que es el grado Leinn de Mondragon Unibertsitatea. «En la propia empresa padecíamos los típicos problemas de las compras en intertet, y vimos que ahí había una oportunidad de negocio. Investigamos la posibilidad de sustituir el buzón tradicional, que es algo obsoleto, en un producto con el que fuera posible recibir no sólo cartas y publicidad, sino recibir y devolver paquetería 'online'», explica De Miguel.
La materia prima estaba en la propia casa: las cajas que diseña y fabrica Uriarte para otros sectores, que contaban con unas características «ideales para acoplarle una cerradura inteligente capaz de comunicarse con algo que todos tenemos, un 'smartphone'».
El funcionamiento del buzón Deliberty es el siguiente. Una vez instalado, el propietario se descarga en su móvil una aplicación con tres funcionalidades. La primera de ellas permite emitir códigos tanto de entrega como de devoluciones que se generan en el momento de la compra 'online'. Ese código se copia y pega en el apartado de observaciones que aparece en la segunda línea de la dirección de entrega, y que automáticamente quedará impreso en la pegatina del paquete a recibir.
El transportista encargado de su entrega pulsará el código numérico en el buzón. Una vez abierto, depositará el envío, y podrá además escanear un código QR que sirve como certificado de entrega. En ese momento el usuario recibe una notificación y sabrá que su pedido ya ha llegado.
La segunda de las funcionalidades de la aplicación móvil permite abrir el buzón. Y la tercera, consultar el historial de recepción y devolución de paquetería. Además, se puede dar de alta a otros usuarios para que ellos también puedan emitir códigos para el pedido en cuestión. «Es un sistema muy sencillo, que no requiere ninguna integración tecnológica con las empresas logísticas», dice De Miguel, satisfecho con la valoración de las compañías a las que han presentado el producto (Correos, GLS, UPS, Seur, entre otras).
Deliberty nace con la idea de ser «casi un electrodoméstico más para el hogar. Porque lo mismo que puedes emitir códigos para paquetería, puedes hacerlo para dejar otros objetos. Por ejemplo, esas llaves que su hijo se ha olvidado en casa: se las dejas en el buzón y la pasas por Whatsapp un código de apertura».
De Miguel cree que el buzón inteligente beneficiará «a las empresas logísticas, a los comercios 'online' y los compradores por internet. Pero también al comercio local, porque podrían instalarlo en sus comercios para poder hacer entregas fuera de horario. O apoyarse en plataformas para comercializar sus productos. Queremos movilizar a las asociaciones de comerciantes para que aproveche nuestra solución».
El portfolio de Deliberty incluye tres modelos de buzón con el mismo sistema de cierre y procedimiento de uso, aunque cada una de ellas tiene características diferentes en función de las necesidades de la propiedad donde se vayan a colocar. Está pensado para dar solución «a todo tipo de vivienda plurifamiliar», colocándolo en la puerta o en el muro cercano a la vivienda». También puede dar servicio a comunidades de vecinos en forma de mosaico de taquillas, si bien requiere un espacio del que no todas disponen.
Aunque ya ha empezado a venderse, el producto está pendiente de ciertos remates, así que hasta septiembre no arrancará «el márketing más agresivo». Mientras tanto, en Deliberty palpan el interés del sector de la construcción, «porque para ellos no supone un coste relevante para el conjunto del proyecto. Y sí puede ser como una guinda del pastel que embellezca su edificación. Aparte de un servicio adicional para los propietarios».
También trabajan el mercado del 'click&collet', para comercios 'online' que cuentan con tiendas físicas y que que quieran ofrecer a sus clientes la posibilidad de comprar por internet y coger el producto en un taquillero colocado en la tienda. Así se evitan las colas de pago». Sea cual sea la fórmula la idea central del proyecto es, como subraya De Miguel, «que sea el paquete el que te espere a ti, y no al revés».
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