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José María Torres, director de 'Smart Grids' de Ormazabal. E. C.
«Sería muy extraño un apagón como el de Tenerife en Euskadi»

«Sería muy extraño un apagón como el de Tenerife en Euskadi»

José María Torres-Director de Redes Inteligentes de Ormazabal ·

Torres afirma que la digitalización de las redes, muy avanzada en el País Vasco, es clave a la hora de prevenir y solucionar incidencias en el suministro eléctrico

Miércoles, 2 de octubre 2019, 22:41

José Manuel Torres es el responsable de la división Smart Grids (redes inteligentes) de Ormazabal, germen del grupo Velatia y empresa puntera en el sector de los bienes de equipo y centros de transformación eléctricos. Como proveedor de referencia de Iberdrola, Ormazabal es un agente activo en la digitalización de las redes eléctricas, que en Euskadi ha alcanzado un alto nivel de desarrollo. Tanto es así que «resultaría muy extraño que aquí sucediera un apagón como el de la isla de Tenerife», que quedó sin suministro eléctrico durante casi siete horas. Torres participó este jueves en las XVI Jornadas Internacionales de Equipos Eléctricos, organizadas por el Ente Vasco de la Energía, Orkestra y Tecnalia.

-¿De qué hablamos cuando nos referimos a la digitalización de redes?

-La digitalización en el contexto de la red eléctrica de distribución básicamente consiste en obtener datos de esa red y de los diferentes equipos instalados en ella (interruptores, transformadores, cables, etc.). Y los datos que de ellos se obtienen, gestionarlos de una forma digital, informatizada.

-¿Qué impacto tiene en la actividad no sólo a nivel empresarial, sino del usuario consumidor?

-Con esos datos se gestiona, por una parte, la red eléctrica por parte de la compañía. Luego hay unas aplicaciones, unos sistemas, que a partir de ese volumen de datos permiten gestionar la red de una manera más eficiente. Y al mismo tiempo, al usuario, esos datos adecuadamente tratados, le van a servir para gestionar más eficientemente su propio consumo. A modo de ejemplo, hasta hace bien poco la factura de la electricidad era un enigma para muchas personas y se desconocía incluso cuáles eran las formas en las que se consumía electricidad en los sectores doméstico o industrial. Una vez que el usuario cuenta con unos datos mucho más explotados y exactos va a poder adecuarse a las diferentes ofertas del mercado y su propia gestión de consumo.

-Es lo que permite sacar provecho de los contadores inteligentes, ¿no?

-Sí. Uno de los primeros desarrollos de la red digital fue la implantación de los contadores 'inteligentes' y ese dispositivo que ha sustituido al contador convencional que teníamos en casa aporta muchos datos tanto a la empresa eléctrica como al consumidor. Cada persona puede leer a través de la página web del distribuidor de turno cuál es su curva de carga. Es decir, en qué horas consume más, en cuáles menos, y tiene más conocimiento para poder salir al mercado libre y elegir aquella compañía eléctrica que más le convenga para hacer un contrato con ella.

-¿Cómo ha influido ese desarrollo de las redes digitales en el negocio de Ormazabal?

-Ha implicado un empujón muy fuerte en el desarrollo tecnológico y de producto. Afortunadamente tenemos en el País Vasco en un ecosistema muy potente, donde las empresas eléctricas (concretamente Iberdrola) han apostado por la digitalización de su red. Ha habido un apoyo muy importante del Gobierno vasco, y se da la circunstancia de que aquí hay una cuna muy importante de empresas tecnológicas e industriales que ha permitido hacer un acompañamiento a ese despliegue. Y nosotros hemos desarrollado tecnologías durante la última década que no teníamos dentro de la empresa y que han servido para ir implantando esta red digital para la compañía eléctrica.

-Llama la atención que en estos tiempos de Industria 4.0 e inteligencia artificial, digitalización, pueda haber un apagón general de casi 7 horas como el que sufrió la isla de Tenerife.

-Ese incidente está bajo análisis. No se sabe qué punto de la red ha provocado esa distorsión. Pero independientemente de ese suceso, la digitalización va a ayudar mucho a la distribuidora eléctrica a la hora de aplicar cortafuegos para evitar que se propaguen cortocircuitos. Va a servir para socorrer, a través de diferentes redes, a los usuarios cuando haya un problema en la red. Y también va a mejorar los índices de calidad. La digitalización no sólo aporta datos, sino ayuda a la empresa eléctrica a gestionar su red de una manera muy eficiente. Por otra parte, esa empresa está obligada por ley a cumplir una serie de parámetros de calidad determinados. Sin duda la calidad y la interrumpibilidad del suministro va a mejorarse.

-¿Sería posible que sucediera algo así en Euskadi hoy en día?

-Me extrañaría mucho que aquí pasara algo así, por lo menos a nivel de distribución de electricidad. Porque la red de Iberdrola es muy mallada, sólida, y donde se han implantado los procesos de digitalización a través de proyectos como Bidelek Sarea o STAR. Es una red bastante moderna. De hecho, hay muchas 'utilities' europeas que vienen a ver el grado de implantación que hemos desarrollado en Euskadi de redes inteligentes y podemos tener la cabeza bien alta tanto 'utilities' como proveedores de Iberdrola con lo que se ha hecho en la red aquí.

-Salvo excepciones como en el caso de temporales, nos hemos acostumbrado a vivir sin apagones, que eran algo bastante frecuente hasta hace 25-30 años.

-Así es. Estábamos acostumbrados a tener una vela en casa y no nos resultaba extraño sufrir un apagón de dos o tres horas. Eso hoy es impensable, no sólo porque hay un avance tecnológico sobre las redes, sino porque como decía, la regulación y la legislación ha avanzado. Hoy las compañías eléctricas están sometidas a unos índices de calidad de suministro que tienen que cumplir para no verse penalizados por el regulador del sistema.

-Pues se avecinan curvas, si prospera la propuesta de la CNMC de un fuerte recorte a la retribución de las actividades de transporte y distribución de la electricidad.

-Es cierto. No es la primera vez que suceden pequeños 'temblores' en el sistema. Hace unos años se produjo también una pelea sobre cómo se debía retribuir el sistema de distribución. Fue una batalla política porque las compañías eléctricas se negaban a invertir hasta que se reconociese, a través de un modelo de retribución más adecuado es amortización y activos. Con la propuesta de la CNMC hemos vuelto a esos pequeños temblores que estoy seguro que terminará en un acuerdo, porque está claro que la red eléctrica es una infraestructura crítica para el país y la ciudadanía. No nos podemos permitir el lujo de no invertir en redes inteligentes de distribución eléctrica, y que la red retroceda al siglo XX.

-¿Tendría algún impacto, aunque fuera indirecto, en la actividad de Ormazabal?

-Sí, lógicamente nuestros clientes son las empresas eléctricas y dependemos en gran medida de las inversión que ellas realizan y de cómo las instituciones púbicas financian esas inversiones. Si entre el que financia y el que luego materializa la inversión no hay un acuerdo fluido, los fabricantes podemos vernos penalizados. Pero estoy seguro de que va a ser algo transitorio

-¿Qué consecuencias tiene la digitalización de las redes en la expansión del coche eléctrico?

-El coche eléctrico, bien a través de la red de baja tensión, o directamente la de media tensión de distribución, va a impactar en la arquitectura de la red. Cada vez el despliegue es más importante a nivel estatal y europeo. Y esta tecnología se 'pincha' en las redes de baja o de distribución. Con lo cual tenemos que ir actualizando las redes a los requisitos de carga de vehículo eléctrico que nos va a demandar este tipo de movilidad.

-¿En cuánto tiempo podrá llegar a cargarse una batería de un coche eléctrico?

-Estoy convencido de que las electrolineras de recarga rápida para vehículo eléctrico dispondrán de instalaciones y tecnologías que van a permitir la recarga del vehículo en menos de una hora. A diferencia de las de baja tensión, que son las que podemos tener nosotros en nuestros garajes, veremos tiempos de recarga de una hora o menos para recorrer hasta 500 o 600 kilómetros.

-Como todo proceso de digitalización, está amenazado por la posibilidad de los ciberhackeos. ¿Está muy presente esa amenaza?

-Es un 'topic', un tema que se está trabajando con las empresas de distribución. En la medida que la digitalización envía datos de los diferentes puntos a ese centro de control, ese canal ha de estar bien protegido en términos físicos, en términos de protocolo de digitalización, y en términos de acceso a datos de los servidores y de los propios equipos.

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