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Sergio Llamas
Viernes, 19 de julio 2024, 13:25
Euskadi sigue padeciendo los efectos económicos del terrorismo pero ya están surgiendo iniciativas para plantarles cara. Así lo ha defendido este viernes el secretario de ... la comisión de Economía de la Universidad de Deusto, Luis Ramón Arrieta, en la última de las jornadas, hasta después del verano, que organiza los viernes la Cámara de Comercio de Bilbao en colaboración con Neinor Homes. Arrieta ha señalado propuestas, como las 15 medidas fiscales para reactivar el músculo empresarial que Confebask ha anunciado esta misma semana; la petición que la propia Cámara de Bilbao llevó a cabo en mayo ante el Forum Europa o el plan de recuperación de empresas que se fueron por ETA, presentado hace dos meses por Cebek.
Arrieta, quien fuera directivo del antiguo Banco Bilbao Vizcaya (BBV), ha recordado durante su intervención algunas cifras recogidas en los estudios que diferentes centros -como las universidades de Deusto y Sarriko- vienen elaborando desde hace años y que ponen números a las consecuencias económicas del terrorismo en Euskadi, cifrados en unos 25.000 millones de euros -como comparativa, el coste del atentado contra las torres gemelas se calcula en 7.500-, a un descenso del PIB del 24% o la pérdida de al menos 30.000 empleos de calidad derivados, por ejemplo, del traslado de varias sedes operativas de diferentes empresas que padecieron ataques.
«Se trata de hablar menos del relato y más del dato», ha incidido Arrieta en un planteamiento que insiste en la necesidad de mirar hacia delante y de presentar ante Europa la realidad actual de la economía vasca. «Bruselas no sabe nada de nuestros datos», ha lamentado en una comparación reiterada con el caso de Irlanda (donde la duración del terrorismo fue de 28 años frente a los 58 en Euskadi, que lo convierte en el periodo más largo dentro de la cultura occidental actual). Sostiene que en Irlanda se llevó a cabo «un buen diagnóstico» que se tradujo en ayudas de Europa, y que pese a vivir una mejor evolución económica e incluso tras el Brexit, se mantendrán hasta el 2027. «Necesitamos un plan de impulsos económicos», ha remarcado.
En su reflexión, Arrieta ha señalado además otros costes indirectos a los que se debe plantar cara como el daño causado en las vocaciones empresariales. «Cuando una economía sufre tanta agresión es difícil que nuestras familias empresarias animen a las siguientes generaciones a que continúen sus caminos. Se estigmatizó la figura de los empresarios», ha detallado Arrieta, quien ha recordado que durante los llamados años de plomo, en las décadas de los 80 y los 90, se producía un acto de agresión a las empresas cada tres días, e incluso ha planteado que todavía su figura es vista con muchos prejuicios en una sociedad vasca acostumbrada a una fuerte presión y conflictividad laboral.
La charla también ha abordado la necesidad de recuperar a los 'transterrados', personas que dejaron Euskadi «de forma silenciosa» por el terrorismo, y cuyo número resulta desconocido (pueden oscilar entre los 60.000 y los 180.000) para los que ya se han planteado posibles medidas dirigidas a familiares de hasta segundo grado, como ayudas por gasto de traslados, acompañamiento psicopedagógico o facilidades en temas de vivienda. «Estas personas están muy dolidas y extrañadas porque como sociedad no hemos dicho nada de manera pública. En ningún ámbito», ha criticado.
El secretario de la comisión de Economía de la Universidad de Deusto ha advertido igualmente sobre una realidad económica perjudicada y que se sostiene sobre un buen ecosistema, pero con una evolución en sus que considera preocupantes, y que ha comparado con una rana hirviendo poco a poco en agua caliente, que no es consciente del peligro. «Somos una comunidad autónoma que no ha crecido. Baja el paro pero porque no crece la población y porque hemos creado empleo público. Éste ha crecido un 25%, pero el privado lo ha hecho en un 1,3%, el más raquítico de toda España», ha ejemplificado en una charla que ha sido presentada por el presidente de la Cámara de Comercio de Bilbao, José Ignacio Zudaire. Este último ha recordado durante el debate posterior a la ponencia que «es necesari alertar, pero sin alarmar», y que aunque existe «una cierta crisis silenciosa», Euskadi también ha sabido combatir durante las últimas décadas una difícil situación de paro y una dura caída de sectores que no eran competitivos, por lo que ha animado a «sentirnos orgullosos como sociedad» de los éxitos conseguidos.
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