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Eroski abordará en los próximos meses un proceso de cambio en su cúpula directiva como consecuencia de la jubilación del actual presidente, Agustín Markaide, que ... ha pilotado el rumbo de la cooperativa en los últimos 11 años. Aunque el relevo no se ha hecho oficial aún por parte del Consejo Rector, que es el que debe hacer la propuesta para que esta sea ratificada por la asamblea de socios, fuentes consultadas por EL CORREO aseguran que se va a producir un relevo «normal», que ya había sido preparado desde hace tiempo. Así, la presidencia de la empresa será asumida por Rosa Carabel, quien en febrero del pasado año se hizo cargo de la dirección general;en suma, el papel de mano derecha de Markaide. El grupo tiene en la actualidad algo más de 30.000 trabajadores, de los cuales unos 16.000 son cooperativistas. Será la primera mujer al frente en la historia de Eroski.
Rosa Carabel, nacida en La Coruña en 1966 y licenciada en Empresariales por la Universidad de Santiago de Compostela, pilotará la primera línea de una empresa que conoce perfectamente y en la que ha jugado un papel destacado en su proceso de estabilización financiera. Entró en el sector de la distribución comercial en 1996 en la firma gallega Vegalsa, que dos años más tarde alcanzaría una alianza societaria con Eroski. Ya en la estructura directiva del grupo cooperativo vasco, Carabel ha desempeñado diversas funciones hasta llegar a la dirección general, su actual puesto. Así, ha sido responsable de la dirección financiera y también la máxima responsable de la red de ventas.
1969 Ese año se fundó Eroski, como suma de siete pequeñas cooperativas de consumo. Su sede está en Elorrio.
Pionera Rosa Carabel será la primera mujer al frente, tras Antonio Cancelo, Constan Dacosta y Markaide.
El relevo, que fue adelantado ayer por el diario económico 'Expansión', supone también el final de una etapa especialmente complicada para la cadena de distribución vasca. Un tránsito que se ha saldado con éxito porque en algunos momentos las dificultades financieras pusieron a la cooperativa al mismo borde del abismo. Aunque en 2020 aún cosechó 70 millones de euros de pérdidas, Eroski consiguió mejorar de forma notable su margen de explotación, lo que le permitió dedicar recursos al saneamiento del balance. Los datos de los seis primeros meses del último ejercicio –los últimos que se han dado a conocer de forma oficial– arrojaron ya un beneficio de 42 millones de euros.
Agustín Markaide, nacido en la localidad guipuzcoana de Mondragón en 1957 –cumplirá 65 años este verano– se licenció en Derecho y Empresariales en la Universidad Comercial de Deusto y ha realizado la mayor parte de su carrera profesional en Eroski, en la que ingreso hace ahora 30 años. Asumió la presidencia de la compañía en 2011 en un momento especialmente complicado y para acometer la fase de 'desmontaje'.
La etapa anterior había estado marcada por un acelerado proceso de expansión nacional, que llevó a la empresa a abandonar su territorio natural, en el País Vasco, para lanzarse a conquistar otras zonas de la geografía española. Un proceso que se abordó con la apertura de numerosas superficies de venta –grandes instalaciones en centros comerciales, hipermercados, supermercados, carry &cash y tiendas franquiciadas–, además de adquirir otras empresas para abordar el crecimiento de forma más rápida.
Aquella estrategia tuvo su lado bueno en la vertiente estética. Con ello, Eroski se llegó a convertir en la segunda cadena de distribución comercial en España, con una cuota de mercado del 7,4%, pero la combinación de la crisis económica desatada en 2008 y el enorme endeudamiento que había asumido el grupo para afrontar la expansión –algo más de 3.400 millones de euros– generaron un serio problema.
La gestión de Markaide ha estado dirigida, precisamente, a adelgazar aquella macroexpansión de forma paralela a la reducción de la deuda con la banca, un proceso que ha requerido de hasta tres renegociaciones de créditos durante estos años. Eroski finalizó el ejercicio de 2020 con una deuda financiera de 1.400 millones de euros y las previsiones apuntaban a una reducción hasta los 1.000 millones al cierre del último ejercicio, cuyos datos aún no se han dado a conocer.
Para ello, la firma ha tenido que desprenderse de numerosos activos, como la venta de 104 supermercados que fueron adquiridos por la cadena Día y otros 35 que acabaron en manos de Carrefour, así como la venta de las 103 tiendas que componían su cadena especializada en perfumería con la marca If.
La tranquilidad definitiva, o al menos significativa, llegó el pasado año cuando Eroski alcanzó un acuerdo con un fondo de inversión checo para traspasarle el 50% en la propiedad de Caprabo, una marca adquirida en la anterior fase de expansión y que tiene una gran presencia en Cataluña y en Baleares.
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