En un contexto europeo marcado por la presentación del «Informe Draghi» y cuando los datos macroeconómicos de España son relativamente buenos, acabamos de celebrar el ... noveno ciclo de nuestro Foro FINANZA. Como siempre con invitados de excepción, como el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, el presidente de Sidenor José Jainaga y el CEO de TEKNIA, Javier Quesada.Lo hemos organizado desde Elkargi, por cercanía con las empresas y preocupados por la situación que vive la industria y, muy en especial, la automoción. Todo en una Europa que muestra síntomas de querer empezar a hacer las cosas de otra forma. Mario Draghi habla de aumentar la productividad, plantea una serie de recetas y dice que, como Unión, nos encontramos ante un «reto existencial».
Nadie discute, no seré yo quien lo haga, sobre la relevancia del cambio climático. Tampoco niego la dependencia energética que, históricamente, hemos tenido en Europa y así como que la pandemia, alteró ciertas reglas comerciales en el mundo. Tampoco es cuestionable que, con 76 millones de unidades fabricadas al año, somos el segundo mayor productor global en automoción. Eso sí, con tendencia a la baja y con noticias, prácticamente diarias, de cierres de proyectos estratégicos de muchos fabricantes europeos. Por eso, la cuestión es si, como Unión Europea, estamos acertando con el camino a seguir.
La UE ha perdido terreno frente a EEUU en términos de innovación y productividad. Lo lleva haciendo con especial incidencia en este siglo XXI, en áreas como internet, las nuevas tecnologías y la IA. Ninguna empresa de la UE ha alcanzado una capitalización bursátil superior a 100.000 millones de euros en las últimas décadas, mientras en el mismo periodo, Estados Unidos ha visto la creación de seis gigantes con valoraciones superiores al billón de euros.
Pero tan o más preocupante, según reza el mencionado informe, es que la estructura industrial europea es mayoritariamente estática. Se habla de su dificultad para innovar, para adaptarse a las transformaciones tecnológicas y, por tanto, para ser más productiva y competitiva. Como consecuencia de esta realidad, sólo en la última década la distancia entre la UE y EEUU en términos PIB, se ha agrandado en 30 puntos. Aumenta la brecha. En 2013 el PIB europeo equivalía al 90% del de EEUU. El año pasado, estaba por debajo del 60%.Para revertir esta situación, el referido informe pone el acento en la simplificación regulatoria (menos burocracia); en revisar las políticas de competencia (facilitar «gigantes» europeos); en disponer de autonomía estratégica (menor dependencia energética); en promover una política económica exterior conjunta y, sobre todo, en aumentar la inversión en cerca de 800.000 millones de euros anuales. Aumento de la inversión productiva y pública para potenciar nuestros sectores clave: industria, automoción, tecnologías limpias y otros sectores estratégicos. Es responsabilidad de todos estar a la altura del momento que vivimos.
Dado el relevante volumen de inversión estimada, estos objetivos, necesitarán de financiación conjunta (público-privada). Desde la deuda común europea, a la inversión privada, fondos y cuantas herramientas financieras estén a nuestro alcance para apoyar a nuestro tejido empresarial (mayoritariamente pyme). Y todo ello para que se profundice en innovación, en transformación digital y en nuevos modelos más sostenibles.
Tal y como recordé en el Foro FINANZA, en Euskadi la inversión en I+D+i se sitúa en torno a los 2.000 millones de euros y creciendo. Lejos de Finlandia o Suecia, pero con ejemplos como el de Gipuzkoa y sus empresas, que invierten hasta el 2,75% de su PIB en I+D+i (cuatro décimas por encima de la media europea). No es autocomplacencia, pero sí una lanza en favor del dinamismo de nuestro tejido empresarial.
Tenemos reciente la experiencia de los fondos Next Generation sobre la que, puede que, algunas de nuestras empresas hayan visto reajustadas sus expectativas iniciales. Acertemos con el camino a seguir. Que la financiación llegue a destino. Exijámonos más. Exijámonos, crecer, transformarnos y avanzar para hacer frente al «reto existencial» del que habla Draghi.
Desde aquí, tiendo la mano a todos los agentes implicados, públicos y privados, para que juntos, acompañemos a las empresas en su transformación y lo hagamos desde las finanzas.
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.