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La negociación en el convenio de Mercedes Benz en Vitoria, la principal industria vasca que emplea a 5.000 trabajadores de forma directa y otros 30.000 indirectos, se encuentra en un punto muerto. No hay avances, más bien retrocesos, en las reuniones entre ... la dirección y el comité de empresa. Y la firma de este acuerdo es un elemento clave para que se pueda materializar en la planta de Avenida de los Huetos la inversión de más de 1.200 millones de euros por parte de la multinacional. Con su plan industrial y de negocio pretende transformar la factoría, duplicar su capacidad, incrementar la producción de manera considerable con la llegada incluso de nuevos modelos de furgoneta y generar actividad y empleo durante los próximos veinte años.
Pero todo está vinculado a incluir más flexibilidad en el nuevo convenio y sobre ese elemento de la negociación, así como sobre los posibles incrementos económicos hay posturas muy confrontadas entre ambas partes. «Estoy preocupado por la situación que se está planteando en la negociación de Mercedes», ha reconocido este martes el diputado general de Álava en su comparencia informativa tras el consejo de gobierno foral. «Los sindicatos tienen perfecto derecho a mantener la defensa de sus condiciones laborales pero también creo que esto no se debe hacer en un entorno de conflictividad»,
«Es el peor mensaje que podemos lanzar hoy», ha añadido Ramiro González horas antes de que se firme un Memorando de Entendimiento entre el Gobierno vasco, la Diputación alavesa y Mercedes Benz. «Creo que hay espacio y margen para la negociación, el diálogo y el acuerdo», ha añadido al tiempo que en la fábrica se estaba celebrando la reunión número 34 entre la compañía y los sindicatos. «La conflictividad», ha reiterado, es un elemento «negativo en este momento en que estamos trabajando y empujando todos para conseguir una inversión muy importante de cara al futuro». De hecho, el lehendakari Iñigo Urkullu anunciaba el viernes que viajará en julio a Alemania para reunirse con el máximo responsable de Mercedes para trasladarle el «compromiso institucional de Euskadi» con una empresa y un proyecto industrial que «tienen una importancia estratégica», dijo.
González también ha respondido a ELA, LAB y ESK que a primera hora han criticado sus declaraciones y las de la consejera Arantxa Tapia por «presionar» a los sindicatos para que firmen el convenio y ponerse del lado de la empresa «sin hablar con la parte social ni preguntar por sus condiciones laborales», han denunciado. El jefe del Ejecutivo foral asegura que «no se trata de presión, nada más lejos de nuestra intención. Hay un marco de negociación y acuerdo que yo respeto, que tanto la empresa como los trabajadores tienen que defender su posición y llegar a un acuerdo. Yo lo que pido es que no haya conflictividad porque eso no ayuda, y a quien menos ayuda es a los trabajadores. Yo respeto ese margen de negociación».
Sin embargo, el dirigente jeltzale tiene claro que «una empresa que va a realizar una inversión de 1.200 millones de euros quiere tener un marco de relaciones laborales de cara al futuro, como lo querría tener cada uno de nosotros si vamos a invertir una cantidad importante. Queremos saber qué va a suceder en el futuro. Corremos un riesgo. Es necesario que llegue un acuerdo. Yo creo que es un error crear conflictividad entorno a esta cuestión y, lo digo con absoluto convencimiento, la sociedad alavesa no lo entiende».
Esta negociación en torno a las condiciones laborales en la fábrica de Mercedes Benz en Vitoria «le corresponde a la empresa. Nosotros no hemos hablado ni con la empresa ni con los sindicatos. La Diputación no puede inmiscuirse en una negociación. Sería muy mal visto y no tendría ningún fundamento. Nosotros hemos trabajado y de forma intensa durante los últimos tiempos para intentar que haya un proyecto de mejora de la planta y que ese proyecto se concrete».
También el Gobierno vasco ha apelado al entendimiento entre las partes en la factoría automovilística y espera que la vía «del diálogo y la negociación» permita alcanzar un acuerdo para hacer posible la ejecución de las «importantísimas» inversiones. El portavoz del Gabinete Urkullu, Bingen Zupiria, ha recordado la «importante» aportación de la fábrica a la generación de riqueza y empleo en Euskadi así como su capacidad «tremenda» para generar «bienes y recursos que luego son redistribuidos en la sociedad vasca». Mercedes-Vitoria aporta el 5% del PIB y da trabajo a más de 600 proveedores en la comunidad.
El plan industrial y de negocio que tiene la multinacional para la planta alavesa porque afectan a «cuatro de los principales retos» que ha de afrontar la economía, en opinión de Zupiria: la digitalización de las actividades productivas, la sostenibilidad de los procesos industriales, la descarbonización y la investigación y el desarrollo de nuevos productos y tecnologías. Precisamente, estos ejes aparecerán recogidos en el Memorando de Entendimiento que firmarán el Gobierno vasco, la Diputación y Mercedes. La propuesta de la empresa es «fundamental» en términos de bienestar económico y social para Euskadi.
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