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El presidente de la compañía guipuzcoana CAF, Andrés Arizkorreta, asumió también la máxima responsabilidad hace algunos meses en el Círculo de Empresarios Vascos. Un selecto ... club en el que están presentes varias decenas de responsables de las principales compañías de Euskadi. Coincide con el mensaje lanzado hace ya tiempo por otros personajes públicos del País Vasco -el lehendakari Iñigo Urkullu o el presidente de Kutxabank, Antón Arriola, por ejemplo-, en torno a la necesidad de mejorar la retribución salarial de los más jóvenes. Él lo da por hecho, cree que no habrá otro remedio, porque más allá de cuestiones de justicia retributiva o social, el mercado es el mercado. Hay un problema demográfico, la materia joven escasea ya y lo hará más en el futuro y cuando hay unidades limitadas de cualquier bien su precio sube en el mercado. Puro capitalismo.
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- El País Vasco sigue perdiendo peso económico en España…
- Hay dos ópticas para ver esto o más bien dos discursos. Uno es de los datos que reflejan la pérdida de peso relativo. Son objetivos si comparamos la situación de hace cuarenta años y la actual. Es indiscutible. Pero junto a ello se puede afirmar que crecemos, tenemos un paro que se reduce, unas finanzas públicas razonables y un nivel de renta medio más elevado. Hay que admitir que tenemos retos muy importantes a los que tenemos que hacer frente.
- ¿No cree que hay que ser más ambiciosos?
- Sin duda, porque nos puede pasar como a las empresas, que están obligadas a crecer por la competitividad. Y tenemos que plantearnos que también el país debe crecer o por lo menos tiene que comenzar a no decrecer.
- Pero muchas voces complacientes se sienten satisfechas haciendo una comparación con la media europea.
- Hay que compararse con los mejores, no con la media. Aspiro a lo mejor en la economía vasca. En nuestras empresas siempre nos comparamos con los líderes y analizamos por qué han llegado ahí. Quizá no podamos llegar, pero hay que intentarlo.
- ¿Cuáles son nuestras restricciones?
- En mi opinión la demografía y la necesidad de tener una economía productiva, no solo de industria sino también de servicios avanzados cada vez mayor y no cada vez menor.
- ¿Somos atractivos para conseguir inversiones y talento?
- Tenemos que darle una vuelta…
- Pues a por ello. ¿Qué hay que hacer?
-Para atraer empresas y servicios de alto valor añadido no podemos competir en costes. Tenemos instrumentos propios para poder actuar en fiscalidad, por ejemplo. La recaudación de impuestos sigue aumentando por encima del nivel de la economía, lo cual también permite más margen para actuar. Los empresarios estamos dispuestos a un diálogo serio y abierto con las instituciones para mejorar. No tenemos una mala fiscalidad global, pero si queremos crecer también hay que tenerlo en cuenta. Una inversión no se decide exclusivamente por la fiscalidad, pero a igualdad de condiciones en el resto de cosas sí resulta decisiva.
- Cada día se alzan más voces pidiendo una mejora en la remuneración de los más jóvenes. ¿Qué opina?
- Hasta los propios empresarios se quejan de que sus hijos y nietos no tienen unos niveles retributivos adecuados. Yo creo en el mercado y me parece inevitable. Las empresas van a tener que pagar más a los jóvenes porque hay escasez. Somos conscientes de que a esos jóvenes que están llegando habrá que pagarles mas. Pero también habrá que hacer otras cosas. Habrá que aumentar la productividad.
- Ya se ha evidenciado un problema incluso en perfiles profesionales que hace apenas dos décadas no suponían un problema. Hoy hay más fichajes de soldadores que de directores financieros.
- Estoy convencido de que esta situación también va a ayudar a que se mejoren los salarios. Hay un esquema que es sencillo. Si no me pagas lo que puedo obtener en el mercado yo no puedo garantizar la fidelidad y ante cualquier cosa me voy de la empresa. Y en ese cualquier cosa hay que tener en cuenta muchos pequeños detalles, como la gobernanza de la empresa. Es un problema que debemos convertir en oportunidad.
- Ante esa escasez de determinados profesionales ¿qué hemos hecho mal como sociedad?
- No es un tema sencillo. Por ejemplo, es evidente que se puede aspirar a un salario mejor en algunas especialidades de la formación profesional que como empleado de un comercio textil. Tú puedes aconsejar a los jóvenes que vayan a la formación profesional y no al comercio, pero estamos en una sociedad libre, afortunadamente. Puedes aconsejar pero no obligar.
- ¿Qué reclamaría usted para detener la fuga de centros de decisión de empresas fuera del País Vasco?
- Hay trabajo que hacer. En algunas infraestructuras no hemos avanzado sino que hemos retrocedido…
- Esto lo conoce usted bien, me imagino que se refiere al ten…
- Es evidente. Estamos consiguiendo aburrir a la gente. El trazado de alta velocidad es urgente y hay que terminarlo cuanto antes. Además de infraestructuras yo le diría que tenemos que trabajar en la educación y la fiscalidad. Insisto en que tenemos que ser ambiciosos y querer jugar en la Champions.
- ¿Es usted de los que consideran que la conflictividad sindical en Euskadi es excesiva?
- Los sindicatos son defensores de parte y el problema llega cuando la parte quiere imponerse y situarse por encima del todo. Las condiciones laborales en el País Vasco no son peores que en otros sitios. Si las cosas van bien tiene que haber para todos, pero tienen que ir bien. Y hay veces que el objetivo de la parte no tiene en cuenta la situación global.
- Y entonces, ¿qué deben hacer ustedes para que los empleados entiendan mejor el todo y no se fijen solo en 'su parte'?
- Creo que ya se están haciendo muchas cosas, con políticas más activas y actuales de gestión de personas. Hay que conseguir explicar mejor lo que hacemos. Si todos decimos que las personas son lo más importante en nuestras organizaciones, eso tiene que estar acompañado de acciones concretas. Y hay que hacer comprender a todo el mundo que nuestro problema, el de todos, es la mejora de la productividad.
- Aunque la última subida del salario mínimo no ha contado con el respaldo de los empresarios, ¿no cree que era necesario?
- Es evidente que con el impacto de la inflación era un tema que había que revisar. Puede haber algún problema de competitividad, pero no me parece que en el País Vasco tenga mucha incidencia. Lo que sí creo que debería revisar la Administración púbica son muchas adjudicaciones de contratos, porque esta subida coloca en problemas a muchas empresas adjudicatarias.
- Seguro que no es usted partidario de los impuestos especiales que le ha puesto el Gobierno a la banca y a las empresas energéticas.
- No ayudan a dar estabilidad.
- ¿Cree, como defienden algunos miembros del Círculo, que genera inseguridad jurídica?
- Si estamos hablando de decisiones que implican inversiones a diez o veinte años necesitas un marco regulatorio estable. No conozco mucho esos sectores pero no parece que precisamente hayamos sido muy estables en la normativa de las energías renovables.
- Algunas organizaciones empresariales han mostrado su preocupación por el clima político que se respira en España.
- ¿Es bueno que el Estado no tenga Presupuestos para este año? Pues no es bueno. Siempre hemos sido partidarios de estabilidad institucional, de que se renueven los órganos que deben renovarse. Pero en todos los países cuecen habas. El mundo está revuelto.
- Hay un tema recurrente en las inquietudes del Círculo y es la imagen social del empresario. ¿Empeora o mejora?
- En caída no está, tampoco sé si está mejorando, pero alguna prospección sociológica reciente da a entender que la actitud de los jóvenes apunta hacia una menor percepción negativa. Hay otro elemento que me preocupa y es que la percepción es más negativa con las empresas grandes. Creo que no es justo.
- ¿Se siente suficientemente respaldados por el poder institucional?
- Mire, recientemente la Diputación de Gipuzkoa en una comunicación pública hablaba del reconocimiento a los hombres y mujeres que día a día hacen un trabajo, no suficientemente reconocido, con una labor imprescindible y fundamental para que tengamos un nivel de riqueza.
- Sin embargo, ha habido ataques duros y muy directos desde algunos ministerios.
- No conozco ningún país en el mundo que critique a sus empresarios. Y he asistido a muchos eventos en muchos países. Les cuidan y no solo a sus empresarios, sino a los que vamos a invertir desde fuera. Aquí tenemos mucho margen de mejora.
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