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Quien la sigue, la consigue. Loida Zabala, diagnosticada de un cáncer terminal de pulmón el pasado mes de octubre, ha cumplido su sueño de participar en los Juegos Paralímpicos de París. Tras duros meses de entrenamiento, la levantadora ha conseguido quedar en novena posición en su categoría de menos de 50 kilogramos. El objetivo no era el pódium ni mucho menos: le valía con participar, pues ella ya ha ganado simplemente con poder ir a sus quintas Olimpiadas.
Tras finalizar la prueba este jueves, la haltera oriunda de Losar de la Vera se ha mostrado totalmente emocionada. En una entrevista emitada por TVE, casi no podía articular palabra, pero la deportista ha querido lanzar un mensaje, una lección de vida de una joven que ha sufrido un sinfin de adversidades pero que ha sido capaz de superarse a sí misma y no caer en el foso a pesar de las piedras en el camino con las que se ha topado.
El pasado mes de octubre recibió un mazazo de sus médicos: tenía un cáncer en estadio 4 avanzado. «No sabemos hasta cuando vamos a estar aquí, pero la vida te puede dar regalos y hay que disfrutarla al máximo. Estoy súper agradecida a la vida», ha manifestado.
Tras duros meses de entrenamiento, la extremeña consiguió el pasaporte para la capital francesa, donde voló sabiendo que no podría competir en igualdad de condiciones que sus rivales, la élite mundial. Además, hasta el último día no supo si podría participar o no. «Por fin, he competido en París. Para mí, ha sido muy complicado. El cáncer me impedía bajar de peso», ha explicado.
Loida estuvo presente en Pekín en 2008, en Londres en 2012, en Río de Janeiro en 2016 y en Tokio 2020 -se celebraron en 2021-. Era consciente de que en París nada podía hacer contra las mejores del planeta, pero eso le importaba poco. Llama la atención que la española fue la más aplaudida de todas en el Porte de La Chapelle Arena parisino. «Ya sé que quedaré en la última posición porque apenas he tenido unos meses para prepararme y no he podido recuperar la forma que tenía antes de la enfermedad, pero yo voy a París solo a disfrutar de los Juegos, que han sido un salvavidas para mi», comentaba a este periódico días antes de que arrancara la competición.
La deportista no ha tenido una vida ni mucho menos fácil. Además de su cáncer incurable, una mielitis le dejó postrada en una silla de ruedas a los 11 años. Antes de Londres 2012, además, sufrió maltrato físico por parte de su pareja, que le provocó una lesión en el brazo que casi no le permite participar.
A pesar de todas estas adversidades, Loida siempre ha llevado el optimismo por bandera y ha tratado de mirar hacia delante para cumplir todos sus sueños. Le falta el de ser actriz, pero lo aparcó para centrarse en el deporte. La atleta es una fan acérrima de Michelle Jenner. «Ojalá algún día me pueda parecer a ella. El mundo de las emociones es algo que cuesta mucho y tengo que practicarlo. Lo volveré a coger con muchas ganas», aseguraba a este diario en una entrevista antes de lanzar una reivindicación, otro deseo, el que las personas con discapacidad «también puedan salir en una película o serie, y demostrar, sobre todo a los más jóvenes, que todo es posible y que se puede hacer».
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