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Faltaban un puñado de metros para cruzar la meta del maratón cuando los calambres atenazaron a Mia Carol, el veterano guía de la atleta paralímpica Elena Congost. La ley del mazo en la cruel distancia de Filipides había hecho mella en sus piernas, que le fallaron a pocos pasos de culminar una gran actuación que le brindaba el bronce a la atleta catalana en los Juegos Paralímpicos de París, con una gran diferencia de tiempo con respecto a la cuarta clasificada. Congost no lo dudó cuando percibió que algo no iba bien y se desprendió durante un par de segundos de la goma para asegurar la estabilidad de su compañero. Un «acto reflejo», en sus propias palabras, que le costó el ansiado metal por incumplir el reglamento al soltarse.
La catalana ha comenzado una batalla para recuperar un bronce que considera suyo. Ya había roto su silencio tras la prueba. Y ahora, tras el revuelo generado, también su guía se ha puesto de su lado en esta batalla. «La fotografía del podio ya se la han quitado, pero creo que debería conseguirse que recuperara el bronce», señala Mia Carol en declaraciones a La Sexta. Dice haber vivido tras lo sucedido mucha «indignación» y «rabia». «Se te cae el mundo».
Asegura que perdía la verticalidad al llegar a meta por «unos calambres musculares que casi me derriban». Y considera que el «tropiezo» no es suyo, ni de Congost, sino «de los jueces». El bronce «es suyo y muy merecido», sentenciaba justo al lado de la atleta. «No me servía de consuelo ninguna palabra o abrazo. Es una tontería (la decisión) porque no hubo ningún beneficio», reitera. Por ello, la maratoniana ha adelantado que «toca pelear en altas esferas». «Se está redactando una querella a nivel judicial», ha especificado.
😡 "INDIGNACIÓN Y RABIA".
— El Chiringuito TV (@elchiringuitotv) September 11, 2024
🥉❌ La impotencia de Mia Carol, guía de @ele1500, tras arrebatarles la medalla de los Juegos Paralímpicos.#JUGONES pic.twitter.com/ppDh3IBzXk
El Comité Paralímpico Español reclamó en su momento tras la prueba, pero recibió una respuesta negativa. Ahora, estudia otorgarle una beca que Congost ha perdido al retirársele el bronce. «Mi instinto fue sujetarle del brazo y la cuerda se me escapó medio segundo. Se me ha salido la anilla al querer sujetar a mi guía, pero consideran que la norma es la norma. Nosotros creemos que la norma es interpretable y no ha ido en beneficio de mi rendimiento», explicaba poco después de la prueba la afectada. A la norma que hace referencia la española es a la desgranada en el reglamento en su artículo 7.9, que impide desprenderse de la goma. Insiste la paralímpica que, en esta ocasión, fue por «humanidad» y que de ello no obtuvo beneficio alguno.
Congost sufre una discapacidad visual, una atrofia del nervio óptico de nacimiento que afecta a los dos ojos por igual que reduce su visión al 5%. Tras ocho años alejada de alta competición, consiguió la mínima para París tras optar por descensar después de los Juegos de Río 2016 y cumplir su deseo de ser madre. Ahora, le toca seguir luchando para recuperar un bronce que considera suyo tras su gran actuación en París.
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