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Iñigo Agiriano
Sábado, 25 de febrero 2023, 18:10
Desde el mes de noviembre, cada vez que los jugadores del Newcastle llegan al centro de entrenamiento de Darsley Park se encuentran con un mensaje ... escrito en una pantalla. «No hemos ganado un título doméstico en 67 años». Se trata de una idea de su entrenador, Eddie Howe, al que le gustan mucho este tipo de estrategias para tratar de motivar a su plantilla. Lo cierto es que el mensaje de Howe ha calado y, apenas tres meses después, los jugadores del Newcastle afrontan la oportunidad de romper esa nefasta racha en la final de la EFL Cup, que disputará mañana ante el Manchester United.
El Newcastle ha acumulado durante los últimos años una fama de equipo desgraciado, propenso al infortunio, al estilo de la que tuvo en España el Atlético de Madrid cuando le llamaron 'el Pupas'. Y a pesar de los millones saudíes, todavía no ha conseguido desquitarse de ella. Su último título nacional, la FA Cup, data de 1955. Desde entonces, las 'urracas' solo han ganado en Europa: la Copa de Ferias en 1969 y la Intertoto en 2006. Oportunidades han tenido, desde luego, pues han perdido tres finales de FA Cup, una de la actual EFL y una Community Shield, además de ser dos veces subcampeones ligueros. Curiosamente, en ambas ligas y en dos de esas cinco finales su verdugo fue el Manchester United.
Por si la vieja maldición y el hecho de enfrentarse precisamente a 'los red devils' no fueran lastres suficientes, hay un tercero importante que preocupa en Newcastle. Nick Pope, el guardameta titular, que estaba a un gran nivel, fue expulsado en el último partido de Liga de una forma rocambolesca. Salió de su área, se lanzó a tratar de despejar el balón de cabeza y, al no conseguirlo agarró el balón con las manos, lo atrajo hacia sí y luego lo volvió a soltar. Hasta aquí, no habría problemas mientras el portero suplente fuera de garantías. Sin embargo, da la casualidad de que Martin Dubravka, el segundo, jugó la primera mitad de la temporada cedido en el United y llegó a disputar dos encuentros de EFL Cup. Como un futbolista no puede competir con dos clubes en la misma competición, el eslovaco no podrá ser alineado y vivirá la paradoja de que sólo será campeón si su actual equipo pierde.
Eddie Howe deberá, por tanto, alinear a su tercer portero. Nada más y nada menos que Loris Karius. El arquero alemán es uno de esos jugadores tristemente célebres. Su actuación en la última final que disputó, la Champions League de 2018 con el Liverpool, todavía es recordada. Regaló un gol a Benzema, falló en otro de Bale y hundió a su equipo. Quedó marcado para siempre. Se marchó al Besiktas, donde jugó un par de temporadas, pero en las dos últimas apenas se le ha visto. El pasado verano fichó por el Newcastle, donde todavía no ha llegado a debutar. Ahora se le presenta su gran oportunidad de redención, que también puede ser su condena eterna. No podría haber nada más propio del Newcastle que el hecho de que su oportunidad de romper la peor racha de su historia quede en las manos de Loris Karius.
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