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Leire Olaberria, en Londres de 2012.
Nosotras, que nos queremos tanto

Nosotras, que nos queremos tanto

¿Se imaginan que pudieran abrir un bar y no pagar a las trabajadoras solo por el hecho ser mujeres? Dejen de imaginarlo, el deporte femenino es así

Martes, 12 de febrero 2019, 23:39

Empiezo esta relación con ustedes, agradecida a El Correo por este espacio de precariedades y desigualdades.

Hace tres años «parimos» la Asociación para Mujeres en el Deporte Profesional. Porque no había ninguna asociación que representara y que peleara por nuestros derechos en el deporte. Era llamativo que en el año 16 del siglo XXI no existiera ninguna. También es llamativo que después de un 8M empoderador esperábamos que entendiéramos que sólo trabajando juntas podríamos pelear por nuestros derechos y romper techos de cristal y modus operandi discriminatorios. Pues parece que no conseguimos entender que la lucha es común. Llegan los intereses políticos y los réditos electorales. Y llegan algunas monedas a bolsillos necesitados…

Llevamos tres años hablando de desigualdades, de precariedades y de un cambio legislativo que nos permita ser profesionales. ¿Se imaginan que pudieran abrir un bar y no pagar a las trabajadoras solo por el hecho ser mujeres? ¿Negarles sus derechos como el embarazo o la conciliación? Dejen de imaginarlo, el deporte femenino es así. Y seguirá así mientras no venga alguien y cambie de verdad las cosas. No vale hacerlo desde la oposición y decir que no se puede hacer nada siendo gobierno. Como caso de nuestra mejor ciclista en pista y asociada Leire Olaberria, que es la realidad de la deportista hoy en este país. Nuestra mejor medallista, nuestra mejor marca, expulsada de una federación que no supo ayudar a conciliar su maternidad. «Problemas técnicos», nos dijeron. Pero por lo bajinis, ven cuando quieras.

En este país no les gustan las mujeres que reclaman y pelean por sus derechos, somos incómodas. Perder a Leire Olaberria ha sido un golpe duro para nuestro ciclismo. Leire podía aportar todo y debía ser una referente que el tejido federativo tendría que sumar. Para poder seguir construyendo nuestra historia deportiva. Leire y muchas otras se van. Abandonan cansadas de desplantes y ninguneos. No podemos permitirnos dejar irse a mujeres que están en el mejor momento de su carrera deportiva. Deberíamos pensar qué hacemos mal y no acabar con una demanda en el contencioso administrativo porque cuando llamamos a la puerta del nuevo y feminista Consejo Superior de Deportes volvimos a tener la misma respuesta técnica. No hay sitio ni valentía para no dejar de perder mujeres poderosas que tienen mucho que aportar a nuestro relato deportivo.

Este golpe en la mesa de ejecución inmediata del cumplimiento de las leyes de igualdad, o de tantos convenios y acuerdos que cuelgan de las webs federativas y ministeriales como Brighton, Helsinki, Estambul… nadie lo da y seguimos con dos mujeres de presidentas de federaciones. Dos. El poco a poco… que no nos quejemos, que ya vamos ganando cosas.

Son viejas políticas y un eterno mareo en congresos y charlas para hablar de un diagnóstico que ya tenemos claro. Ahora necesitamos la valentía de un tratamiento audaz. Repartan al 50% ya los medios de comunicación. Y el prime time. Y las federaciones y el dinero público que reciben… Llevamos meses hablando de un primer convenio para las mujeres en el fútbol. O en ciclismo, para el 2020 ya si eso les pagamos el salario mínimo.

Mientras los amos del deporte y de los millonarios chiringuitos siguen peleándose por mantener su cuota de poder y económica. Nos harán trabajar mil horas con nuestra pasión  mientras que vemos cómo seguimos sin cobrar nada decente que nos permita ser profesionales. Sigan siendo precarias. Que alguien facturará por su trabajo y podrá pagarse una vida.

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