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La presentadora Raquel Sánchez Silva es madre de mellizos y su experiencia con ellos la ha llevado a escribir el libro 'Dos mundos'. «Responde a tres necesidades: la de mis hijos, la mía y la de mi pareja y la de la burbuja gemelar», argumentaba. Y explicaba que, actualmente, «uno de cada 80 partos es gemelar». Y daba la razón de curioso incremento: «En el caso de la reproducción asistida, cuando se implantan dos embriones, un parto de cada cinco es gemelar. Estamos hablando de que entre 1983 y 2014 hay un 287% de aumento del número de gemelos».
Pablo Motos quiso saber cómo reaccionó su invitada cuando le dijeron que su parto iba a ser doble. «Me quedé pálida, el volumen de mi tripa daba miedo», aseguraba la periodista que contaba cómo surgió el volumen que se publicará dentro de un mes. «Una noche estaba leyendo un cuento a mis hijos y me preguntaron a ver dónde estaba el hermano del protagonista. Y te das cuenta de que para ellos el mundo es doble, siempre tienen uno al lado para todo. Tienen un espejo y si ese espejo no se entienden los cuentos», desveló.
La visita a 'El Hormiguero' sirvió también para que Sánchez Silva evocara su niñez. «Era un trasto peligroso», confesaba recordando una diablura que le hizo a su hermano cuando era niña. «Mi hermano y yo nos puteábamos y se que eso no se hace, pero siendo muy pequeña la lié. Mi hermano tenía una cobaya y a mi no me gustaba nada. Le quise hacer una faena y se me ocurrió coger la jaula del animal, llevarla frente al bafle de un equipo de música que tenían mis padres, elevé al máximo el volumen y puse el disco de Europe 'The final countdown' para despertarla. Se pegó un susto tremendo», afirmaba un tanto avergonzada.
Esa infancia agitada que vivió la escritora hizo que, al saber que iba a ser madre, deseara que sus descendientes se pareciesen a ella. «Cuando estaba embarazada siempre le decía a mi pareja que no quería tener dos gatitos de porcelana, de esos que no se mueven, que los dejas en un sitio y allí se quedan. Quería que fueran inquietos y movidos. Y ahora, cuando llega las ocho y media de la noche y me desmayo, Matías (su pareja) pasa a mi lado y me dice que tengo que lo había pedido», bromeaba.
La entrevistada contó que, habitualmente, los gemelos tienen muchos celos entre ellos. «Es una relación muy competitiva. Es lógico, no hay nada más bonito en el mundo que ser único, y ellos miran a su lado y ven a otro igual», razonaba relatando cómo, esa misma mañana, sus hijos se habían pasado el viaje al colegio gritando por ver quién de los dos era más alto. «Es importante estar ratitos a solas con ellos, que se olviden de que son gemelos», advertía.
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