

Secciones
Servicios
Destacamos
Edición
No es fácil cortar colosales troncos, y menos cuando estás desnutrido y sin fuerzas, pero en 'El conquistador del Caribe' la garra es un arma secreta que surge de forma sorprendente y logra hazañas que, vistas desde el sofá parecen fáciles, pero en realidad son casi imposibles. Los de Eneko acudían al juego de inmunidad cansados y sin dormir, pero con ansia de campamento rico. Los de David Seco también querían mantenerse en el paraíso, pero quizá la tranquilidad de llegar comidos y descansados les jugó una mala pasada.
La prueba de los aizkolaris enfrentó a los grupos que debían cortar un tronco por las marcas señaladas y, una vez cercenados, arrastralos hasta un bosque en el que debían colocarlo en vertical para poder alcanzar el banderín de la victoria. Aitor dirigía a los negros y Nahia, a los amarillos. Ellos eran los líderes y no se admitían sugerencias, así lo explicó Julian Iantzi que tuvo que llamar la atención a Eneko en más de una ocasión. Con todo, los del remero ganaron el reto con bastante ventaja. Sus contrarios ni siquiera llegaron a partir el tronco.
En esta ocasión la recompensa se la jugaban a la dichosa ruleta que parece gafe y, una vez más, dejó sin merienda a los triunfadores. Los Cuyaya, por su parte, acamparon en el infierno derrotados y con algunos conflictos internos. Llegada la asamblea se enteraron de que sus rivales habían condenado a Berako. Esta vez Seco debía escoger al segundo castigado antes y se decantó por Oskar, el más veterano. Quedaba un tercer nominado y con ella llegó el conflicto. Casi todos votaron por Olatz que no se tomó nada bien las decisiones de sus compañeros, en especial la de Oskar, que por querer quitar hierro al asunto la lió más todavía.
La de Orio estaba enfadada y ver al de Abetxuko nominar a su amigo Patxi la cabreó del todo. «Por pena no lo hagas, dímelo a la puta cara», espetó dolida. El avezado concursante alegó que lo había hecho por no machacarla más, pero la joven no comulgaba con la explicación. «Me has machacado más así», reprochaba disgustada. El capitán trató de consolarla, pero la indignación de la chica era mayúscula. La pagó con Oskar, pero estaba irritada con todos. «No quiero hablar más, ya veo de qué palo va la gente», decía sintiéndose traicionada.
Llegado el duelo, el trío debía trepar por unas cuerdas colgadas de un gran árbol hasta conseguir tres banderines situados a distintas alturas. Era el duelo en el que se lesionó Nekane y por eso los presentadores hicieron hincapié en que siempre debían estar vinculados a la soga. Y precisamente ese enganche fue el que protagonizó el desafío. Berako salió el primero, pero al bajar se quedó atascado y perdió los nervios. «Busca soluciones», aconsejaba Julian. La cabeza del donostiarra se torció y casi se da por vencido. «Paso, me habéis comido la puta moral», protestaba. Al final logró soltarse, pero ya era demasiado tarde. Olatz actuó como una jabata y ganó el lance, y Oskar también consiguió completar el duelo. El aparentemente más fuerte fue el vencido y se lamentó por ello. «Ya no me circulaba la sangre por las piernas y estaba muy mareado, la cabeza me ha jugado una mala pasada», lloraba de impotencia antes de despedirse.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Una moto de competición 'made in UC'
El Diario Montañés
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.