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El teatro que vive y se manifiesta en Lavapiés
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Teatro del Barrio ve reconocida una trayectoria que empezó en las asambleas vecinales del 15-MEl Premio Nacional de Teatro se aloja este año en el barrio madrileño de Lavapiés, en una sala con solo 131 butacas. Y aun así ... aquí cabe todo lo que invoca desde su propio nombre el Teatro del Barrio: por su escenario pasan artistas como Núria Espert, Juan Margallo y Luis Bermejo y otras veces ceden el protagonismo a los vecinos para denunciar, por ejemplo, el avance de la gentrificación en el entorno. Este fin de semana tienen en cartel una obra de Secun de la Rosa que reivindica la memoria de Juana Capdevielle, la primera directora de la Biblioteca del Ateneo de Madrid, fusilada el mismo día que Lorca, y se suman a la protesta contra la especulación que dispara los precios de los alquileres. No olvidan que su origen está en la calle, en las asambleas vecinales del 15-M que canalizaron su energía hacia un proyecto artístico con vocación social.
Si hay un nombre propio ligado a esta obra colectiva que se estrenó en diciembre de 2013 es el de Alberto San Juan, fundador -junto a Paloma Domínguez y Vanessa Espín- y director artístico de la sala durante cuatro años. Trasladó el espíritu de Animalario -que también ganó el Premio Nacional de Teatro- y dejó su impronta como autor, director y actor en producciones como 'El rey', 'Ruz-Bárcenas' y 'Autorretrato de un joven capitalista español'. 'El pan y la sal', de Andrés Lima, basada en el juicio a Baltasar Garzón por tratar de investigar los crímenes del franquismo, reunió a un reparto excepcional y dio el salto al Teatro Español.
A la denuncia de la corrupción y la memoria histórica se han unido otras causas como la eutanasia ('Celebraré mi muerte'), la lucha contra el racismo ('Infiltrado en Vox') y el feminismo, seña de identidad de un teatro 'de muchas y para muchas'. «Con Pamela Palenciano (que cuenta su vivencia del maltrato en 'No solo duelen los golpes') tuvimos que contratar seguridad por amenazas en redes sociales», afirma Ana Belén Santiago, la directora artística de la sala. Curtida en tareas de producción, ha trabajado con maestros como José Sanchis Sinisterra, Juan Mayorga y Andrés Lima.
Ahora su «desafío» es «hacer un teatro político y también una labor de acompañamiento de los artistas, estar a la escucha de qué va sucediendo en este tiempo tan rápido y que se materialice en un proyecto artístico». Recalca que el premio nacional es un reconocimiento «a muchísima gente, porque este es un proyecto vinculado a la comunidad». Tienen 680 socios -como para llenar cinco veces su patio de butacas- y funcionan en régimen de cooperativa. «Recogemos muchos legados, el del 15-M y también el de la Sala Triángulo», que ocupaba anteriormente este inmueble. «Fue de las primeras del entramado del sistema alternativo en los 80. Figuras importantísimas como Angélica Liddell pudieron empezar a contrastar sus propuestas aquí», recuerda.
Abren todos los días, aunque no haya función. Los lunes acogen la Universidad del Barrio con charlas de expertos, los martes ceden el altavoz a iniciativas vecinales y a partir del miércoles se levanta el telón. Ofrecen «540 funciones al año», con dos y hasta tres al día los fines de semana, incluyendo matinales. Las giras de sus producciones propias, como 'Los que hablan' y 'Homenaje a Billy el Niño', les dan proyección y son una fuente de ingresos, que completan con subvenciones, alquileres y donaciones. También imparten cursos de teatro y acogen residencias artísticas.
Aunque en sus cimientos está el compromiso político «pensado como algo que nos atañe a todos», han cerrado la puerta a los actos de partido por la repercusión que tuvo la presentación en esta sala de la candidatura de Podemos a las elecciones europeas en enero de 2014, cuando llevaban poco tiempo en marcha. «Aquello fue un punto de inflexión para el proyecto, aún hoy en algunos casos se nos asocia con Podemos», dice Ana Belén Santiago. «Esa asimilación no nos parecía saludable. En una asamblea decidimos que no íbamos a acoger ningún acto de partido porque eso hacía sentir incómoda a mucha gente. Dentro de lo que se denomina la izquierda hay muchas vertientes y no sería coherente identificarnos con unas siglas. Nos interesa la labor del artista como el bufón que señala que el rey está desnudo y esa no es la posición de la política profesional». Prefieren la 'Imaginación radical', el lema de esta nueva temporada.
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