
Las nueve críticas literarias de la semana
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Dos resistentes antifranquistas tienen cuentas pendientes que no son solo políticas
Iñaki Ezkerra
Todavía es pronto para constatar el fenómeno, pero, tras la moda temática de la Guerra Civil en la narrativa española, hay algunos tímidos signos que anuncian una mirada más sosegada hacia la postguerra. En estos días, resurge la atención hacia la figura de Carmen Laforet, la autora de 'Nada' (La editorial Menoscuarto acaba de reeditar 'Mi primer viaje a USA'), y Andrés Trapiello ha publicado 'Madrid, 1945', una versión notablemente ampliada de un libro que se editó en 2001 con parecido título y centrado en el asalto armado de un grupo del Maquis a la subdelegación de Falange del barrio madrileño de Cuatro Caminos. Muy emparentada con la temática y el enfoque del libro de Trapiello, Galaxia Gutenberg rescata en estos días 'El sueño del caimán', una novela que Antonio Soler publicó en 2006 y que trata sobre el asalto que planeó, en los años 50, un grupo de resistentes antifranquistas a un polvorín barcelonés y que constituyó -como el atentado que se narra en 'Madrid, 1945'- un rotundo fracaso poblado de idealismos, traiciones, cárceles y vidas rotas. Dicha novela pasó desapercibida en su día, bien por culpa de la corta vida que tienen los libros en las grandes mareas de las novedades, bien porque la temática no sintonizaba con las modas entonces vigentes del mercado editorial. Fuera como fuera, dicho rescate se justifica porque esta es una de las mejores entregas novelísticas del escritor malagueño y porque en ella abandona cierto manierismo en el estilo, del que adolecen otras de sus novelas, para entregarse a un tipo de frase corta y cortante, ajena a los adornos poéticos.
La acción de 'El sueño del caimán' se desarrolla en dos tiempos: en la Barcelona de la postguerra, en la que se prepara y se perpetra el atentado, y en el Toronto de los años noventa, adonde uno de los terroristas se fue a refugiar después de pasar nueve años en las cárceles franquistas. De este no se nos dice el nombre a lo largo de un texto que ronda las doscientas páginas y en el que él tiene el papel de personaje principal y de narrador en primera persona. Nuestro hombre es el empleado más antiguo del Hotel Regina en ese puesto y se halla a medio año de la jubilación. Es entonces, en ese contexto de una vida solitaria de superviviente en la que el pasado no deja de ser una dolorosa referencia, cuando un día cree reconocer a Luis Bielsa, uno de los compañeros de aquella operación frustrada contra la Dictadura, con el cual tiene varias deudas pendientes.
El retrato que la novela nos brinda de Bielsa es un tanto estereotipado. Estamos ante el villano de la historia que se esfumó en los momentos más críticos, no se sabe bien si por una repentina reacción de cobardía o porque era un agente infiltrado del régimen y el responsable de que fracasara la operación. Para colmo, se nos insinúa que hubo una aventura amorosa entre Bielsa y Vera, la mujer ya fallecida del recepcionista, lo que alimenta más en este último el afán de venganza que constituye el verdadero tema del libro. Bielsa se nos presenta como el clásico burgués, incapaz de estar a la altura de sus veleidades izquierdistas. En este sentido, la novela cae en el manido estereotipo de una blandura que se atribuiría a la pertenencia a una clase privilegiada. Estereotipo que no deja de ser, además, un tópico maniqueo, como si los activistas de procedencia obrera hubieran estado libres de incurrir en la deserción y en la traición dentro del arriesgado entramado de la izquierda clandestina de la época. Al contrario que un acierto, dicha concesión al lugar común resta cierta fuerza y verosimilitud al planteamiento novelesco pues lo hace rendirse al cliché simplista y a la misma mala conciencia burguesa que supuestamente se critica y se denuncia.
Aunque la novela se sostiene argumentalmente sobre un presunto suspense -¿delatará el narrador al presunto traidor ante los suyos para que se lleve a cabo su ejecución?- ese plano técnico se superpone a otro que podría denominarse de 'suspense moral' en la decisión que tomará ese recepcionista: ¿merece la pena satisfacer el rencor fraguado durante años? ¿Posee elementos de juicio suficientes para condenar éticamente a ese hombre? ¿No encubre ese deseo de venganza por la supuesta traición otra cuenta pendiente más privada y solapada por esta como es la infidelidad que no asume de su propia esposa? ¿Es totalmente culpable el tal Bielsa de que su vida quedara condenada a una soledad estéril y sombría o una importante parte de esa responsabilidad corresponde a su propio compromiso con la violencia política?
J. Ernesto Ayala-Dip
Este libro del novelista Gabi Martínez es un estudio sobre el estado de la naturaleza que nos rodea
Los datos sobre la situación de los animales en España no son para tirar cohetes. Un informe que leí hace unos años decía que los perros eran mejor tratados en el resto de Europa que en nuestro país. A los perros aquí se los deja solo en la casa de sus dueños. (Yo mismo tuve que quejarme, no del chucho, sino de sus dueños, que lo dejaban durante días abandonado, con lo cual el pobre ladraba sin interrupción lastimeramente). Después están los animales que se regalan para hacer satisfacer caprichos, como adquirir ilegalmente animales como mascotas y al poco tiempo se los abandona). Después están los animales que se atropellan porque en su camino natural se han interpuestos vías de tráfico. (Siempre me acuerdo la cantidad de tortugas que se ven aplastadas en las autopistas griegas). De las aves, se podría decir otro tanto, sobre todo las que mueren electrocutadas en los cables de alta tensión, instalados en zonas que no respetan sus hábitats. Si los animales domésticos son maltratados en nuestra querida piel de toro, imagínense el maltrato a los animales salvajes. De esto y otros asuntos no menos relevante va este libro, yo diría, imprescindible, tal como está el patio animal en España. Se trata de 'Lagarta. Cómo ser un animal salvaje en España', del novelista y casi primer exponente de la acertadamente llamada 'Liternatura', Gabi Martínez (Barcelona, 1974)
Este libro apasionante, no solo para los que disfrutan con la naturaleza animal y hacen ímprobos esfuerzos por mantenerla viva, sino para la gente curiosa por saber cómo respiramos junto a la naturaleza vegetal y animal que nos rodea. Los animales salvajes que cita y estudia son: el lagarto gigante de El Hierro; la ballena vasca; el Urugallo de la Cordillera Cantábrica; el Bucardo, en el Parque Nacional de Ordesa; el Lince ibérico en Doñana y Lince boreal en el Pirineo; el desmán, en Valsaín, Segovia; el murciélago de Valencia; y la cigüeña negra de la Siberia extremeña.
Uno de los referentes en nuestro país en esta materia primordial de nuestra existencia terrestre son las enseñanzas que nos dejó el gran ambientalista y comunicador el inolvidable Félix Rodríguez de la Fuente, a los que hay que sumar Miguel Delibes y su hijo biólogo Miguel Delibes de Castro, entre otros. (Mi hijo es un aficionado a las aves, y eso es porque de pequeño yo puse a su disposición los reportajes del gran Rodríguez de la Fuente. Ahí se instaló en mi hijo una pasión que mantiene).
En este libro que recomiendo a los lectores, se sigue paso a paso no solo a especies reducidas de animales y aves, sino también a las personas, prestigiosas y anónimas, que se han puesto al servicio de una causa noble y urgente: nuestra salvación como especie en la medida que protejamos a las especies que nos rodean y que nos necesitan y necesitamos.
Pablo Martínez Zarracina
Virginie Despentes publicó esta novela en 2010, entre 'Teoría King Kong' y la primera entrega de 'Vernon Subutex' (ambas en Random House). Quizá eso explica lo que tiene 'Apocalipsis bebé' de conexión entre la teoría posfeminista y punk y su plasmación en una fórmula de ficción frenética sustentada sobre una premisa irónica: en nuestra sociedad Ballard ya es Balzac. Ganador del Renaudot, el libro se beneficia de la contención que se echa en falta en la trilogía de Despentes. Juega en su contra en cambio cierta falta de pulso que aumenta a medida que avanza la novela.
La protagonista de 'Apocalipsis bebé' es una detective especializada en controlar adolescentes. Los padres recurren a su agencia para vigilar a unos jóvenes que, sin cumplir los quince, llevan vidas dignas de estrellas del rock. «No hay chavalillo que pueda fumarse un porro tranquilo sin que yo personalmente me pegue a su culo», explica Lucie, que aspira a la dureza y al desencanto de los investigadores clásicos, pero eso tampoco termina de salirle bien. Un descuido mientras sigue en el metro a una chica llamada Valentine se convierte en un problema cuando la menor desaparece. La joven pertenece a una familia influyente, su padre es un escritor que publica en Gallimard y su abuela una mujer agresiva y poderosa. Para dar con Valentine, la detective recurre a la ayuda de La Hiena, una investigadora acostumbrada a moverse al límite de la ley que arrastra una leyenda de magnetismo y violencia. «La Hiena es tragedia pura, cuando te acercas a ella, descubres lo que es la soledad, la tristeza de verdad, la marginalidad», dice de ella un antiguo socio.
Con esta premisa, Despentes construye un 'quest' desenfrenado que oscila entre la novela negra, la sátira política y la denuncia social. Lucie y La Hiena siguen el rastro de Valentine y se adentran en su mundo, el de una joven privilegiada sometida por su familia a una mezcla muy contemporánea de abandono y control. En su huida, la joven se pierde por el mundo característico de la autora, que mezcla el éxito y el lumpen y está lleno de criaturas heridas que acumulan rabia como se acumula material explosivo en algún sótano. Si la descripción de ese universo siempre es interesante, no lo es tanto la construcción de una historia que en el fondo es policiaca y requeriría de más precisión. Al final lo le interesa a Despentes no es tanto la desaparición de Valentine como la relación entre la detective y su socia. La Hiena es el gran personaje del libro. Un gran giro final que consigue ir al mismo tiempo hacia lo inesperado y hacia lo insostenible deja al lector impresionado. Aunque para mal.
Jon Kortazar
Pasó menos de un mes desde la concesión del Premio Nobel de Literatura a Annie Ernaux para que su editorial diera a conocer el primer texto tras el galardón. Se titula 'La ocupación'. Un texto breve, donde respira la mejor literatura de Annie Ernaux. Me gustan los libros en los que la autora utiliza un título breve, porque ello augura que irá al grano, sin coraza, sin distracciones, con una sinceridad brutal, con una presencia del autoanálisis consigo misma.
Compuesto por pequeños fragmentos, de una rara intensidad, 'La ocupación' comienza cuando la narradora se separa de W. y este decide ir a vivir con otra mujer, cuyo nombre no comunica a la autora. La imagen de esta mujer producirá en ella unos celos feroces, de forma que la obra se convierte en una aproximación al abismo de la inseguridad. Una de las características más meritorias en la narrativa de Ernaux consiste en la materialización de los sentimientos, en su conversión en materia y en cuerpo: «Esa mujer me llenaba la cabeza, el pecho y el vientre, me acompañaba a todas partes, dictaba mis emociones». No está ausente la referencia al sexo y al erotismo, elementos que potencian el recuerdo de la persona que se ha ido y que constituye otro de los puntos de apoyo de esta narración perturbadora, que describe un mundo oscuro con muy pocos elementos: una persona (el yo de la autora), el hombre que está presente, pero que desaparece, y alguien que no está, pero que condiciona el pensamiento y la vida.
El libro, en un crescendo impecable e implacable, va analizando esas emociones que despierta esa mujer desconocida. Pero Ernaux no realiza un análisis plano. Los capítulos del libro diseñan un recorrido de la sinrazón que termina en una decisión radical.
J. O. L.
¿Qué pasaba por las cabezas de quienes vivían en Barcelona en 1969? ¿Cómo afrontaban el día a día y veían el futuro tanto los altos cargos provinciales del régimen franquista como sus partidarios y el cada vez más grande movimiento opositor? La Barcelona tardofranquista es la protagonista del regreso de Eduard Márquez tras once años sin escribir una novela. Se trata de una obra única, fruto de un minucioso trabajo de investigación de ocho años en diversos archivos y decenas de entrevistas con personas que vivieron en aquel 1969 que marcó el inicio del final de la dictadura franquista. Todo es real. No hay ficción. Es el gran mérito de Márquez: su obra recoge documentos (desde los del régimen a octavillas de los grupos opositores) y testimonios de quienes se entrevistaron con él sin que haya nada de ficción.
I. E.
Este volumen de carácter biográfico se adentra en la vida íntima de Luis Sepúlveda, en el modo en que disfrutaba de su familia, sus amistades o sus viajes por la Tierra del Fuego y por otros exóticos parajes chilenos de los que supo extraer personajes e historias que conformaron una buena parte de su mundo y su legado literarios. A ese amable lado de su existencia se suman los tristes recuerdos de su paso por las cárceles de la dictadura pinochetista y de la represión que se vivió en aquellos años así como su periplo por Brasil, Ecuador, Hamburgo o Gijón, donde vivió sus últimos años hasta su muerte, en 2020 por la pandemia del coronavirus. El libro cuenta asimismo con abundantes y excelentes retratos realizados por el fotógrafo argentino Daniel Mordzinski.
I. E.
Borja de Riquer nos brinda una ambiciosa biografía del político e intelectual regeneracionista que llegaría a convertirse en la personalidad más influyente del catalanismo emergente antes de la Guerra Civil. Su contradictoria trayectoria política le llevó, de defender una modernización del Estado compatible con un autonomismo pleno para Cataluña, a apoyar desde el exilio el triunfo de Franco. Riquer se ocupa, con una amplia documentación, de ilustrar y explicar esa paradoja y otras de Cambó, como la creación por métodos no muy ortodoxos de una inmensa fortuna y un gran patrimonio de los que no dudó en echar mano para donar valiosos cuadros al Museo del Prado o ayudar generosamente a compatriotas que se hallaban en situaciones difíciles durante la contienda del 36.
I. E.
Recopilación de textos de Perec con un carácter muy personal y que se centran en asuntos fundamentales para un creador literario como la memoria, la escritura, la lectura, los sueños, la recreación ficticia del pasado, la infancia o los deseos incumplidos. De estos últimos nos brinda una curiosa lista: ordenar mi biblioteca de una vez por todas, vestirme de forma completamente distinta, hacer una ascensión o un viaje en globo, encontrar la solución al cubo de Rubik, aprender a tocar la batería, escribir para niños muy pequeños, emborracharme con Malcolm Lowry… Un libro con pasajes deliciosos como el de su escapada a la edad de 11 años por las calles del París de la posguerra o la rememoración, en una tertulia etílica de escritores, de un salto en paracaídas.
I. E.
'Edit' es un texto singular en el que el tono ensayístico se adentra en la especulación experimental, alegórica y asociativa rozando en momentos la prosa poética. Su autora, Sonia Fernández Pan (Vitoria, 1981) fuerza los límites del lenguaje para revelarnos los nexos existentes entre el baile y la escritura. «Es posible escribir con el cuerpo y no con la palabra», como lo es también que, al entregarnos de manera física a la música en la danza, «editemos o traduzcamos sonidos y gestos con nuestros cuerpos», capaces de albergar mensajes y contenidos semánticos. Tomando como referencia la metodología del 'edit' musical, en la que un cantante o un compositor mezcla distintas versiones de sus propios temas, la autora va estableciendo originales similitudes estructurales entre los movimientos de los cuerpos y de las palabras.
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