El grupo bilbaíno, durante la grabación de ' A pelo'. Javier Salas/Warner
Música

Platero y Tú: la historia de la gran banda de los 90 que nunca hizo su gira de despedida

Relato coral. ·

El periodista Javier Martínez Alcaraz repasa los pormenores sociales, musicales y personales del grupo musical, referente bilbaíno del rock & roll en los años 90

Viernes, 28 de marzo 2025, 18:37

Dile a tu vecino que se venga el próximo día», le dijo Iñaki a Juantxu después de que Fito apareciera en un ensayo. Así arranca ... la historia de unos chavales de barrio con trabajos variopintos y algunas horas libres para tocar. El lugar era la calle Bruno Mauricio Zabala, Zabala a secas, a tiro de piedra de San Francisco y Las Cortes, y a un minuto del puente de Cantalojas; el ahora barrio multirracial, escenario de la serie 'Detective Touré', era en tiempos el epicentro de la vida nocturna y canalla de Bilbao. Fito Cabrales y Juantxu Olano vivían en el mismo portal, Iñaki Antón en la misma calle y Jesús García Castilla a cinco minutos, en Fernández del Campo. Pronto empiezan con la música; Iñaki estudia en el Conservatorio (piano, armonía, etc.), pero le va el rock. Tres de ellos coinciden en una charanga, Moskotarrak, tocando la caja (Jesús), los platos (Juantxu) y el trombón (Iñaki).

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Al poco comienzan a ensayar en un garaje de Deusto, a dos pisos bajo tierra. Fito, de vuelta en Bilbao tras vivir en Laredo y hacer la mili en Valladolid, contacta con Juantxu tras la insistencia de su aita. Ya en el local, Fito toca, para calentar, unos riffs de 'Craddle rock' de Rory Gallagher. Los otros tres se quedan con la boca abierta. «Tú no cantarás, ¿no?», le pregunta Iñaki. «¡Sí, claro!». «¿Te sabes alguna de Leño?». Así empezó la historia de esta banda de Bilbao llamada a ser uno de los referentes del rock español en la agitada década de los años 90. Así se cuenta en 'Platero y Tú. Yo quiero rock and roll' (Efe Eme, 2025), un exhaustivo trabajo del periodista almeriense Javier Martínez Alcaraz, Chayi.

A lo largo de más de 200 páginas plagadas de fotografías, el autor narra en su contexto social y personal el nacimiento, auge y separación de la banda de rock que más ha contribuido a los suspensos en los exámenes de Literatura de los institutos: Platero y Tú. De esta manera se adentra, a través de un relato coral, en aquellos primeros años en que el grupo tocaba en cualquier lugar donde pudieran enchufar los amplificadores a cambio de algo de dinero o, más a menudo, de cerveza. Y ahí están los lugares donde se cruzaban los rockeros de la villa (Sedientos, Flying Rebollos, Zer Bizio?, Rabia, Doctor Deseo…): el Umore Ona, ya desaparecido, El Muga, Barrenkale... Recuerda Fito que después de correrse la voz «al final llegó un momento en el que más del 50% de la clientela éramos músicos con algún proyecto». Juantxu define al grupo como «cuatro descerebrados que se lo pasan muy bien tocando y como nos lo creemos y nos lo pasamos bien, la gente se da cuenta de que es verdad»; descerebrados con pasiones inconfesables: a Iñaki le encanta Manolo Caracol, a Juantxu Fórmula V, a Jesús Los Panchos y a Fito los boleros.

'Fito', Jesús García, Iñaki Antón 'Uoho' y Juantxu Olano, en 1992.

Una herida mal cerrada

El libro alterna un análisis, canción a canción, de los ocho álbumes, incluida la maqueta inicial con diferentes episodios personales. Ninguno trabaja en algo vocacional, «lo que queríamos era tocar, joder», apunta Fito. Cada minuto libre se invierte en juntarse y ensayar en el local horas y horas. Y los jefes son cada vez más reacios a dar días libres, a cambiarlos por otros, a recuperar turnos… Todos piden la cuenta. Y así llega la maqueta, 'Burrock'n roll', diez canciones grabadas en ocho horas en los estudios Arión de Pamplona; ni siquiera tenían nombre, lo deciden sobre la marcha. Pero allí aparecen ya algunos himnos de la banda, la inicial 'Un ABC sin letras', 'Si tú te vas'o 'Ya no existe la vida'. Y en la portada los cuatro sobre un escenario, todo hecho de plastilina. Tras el éxito de la maqueta firman con el sello barcelonés Welcome Records, de Alfonso Cito, para un primer elepé: 12 canciones grabadas en tres días con el bajista de la Orquesta Platería. Aquel disco era 'Voy a acabar borracho', en cuya portada aparece Xuxo, amigo y camarero del Umore Ona, a lomos de una Harley Davidson y a su lado Jacinto, de la empresa que les lleva el sonido, junto a la burra 'Boombi', todo un guiño a Platero. La imagen se tomó en la calle Autonomía y tiene sus anécdotas, como las historias de los motes de cada uno (Fito por Adolfo, Uoho para Iñaki, Mongol para Juantxu y Maguila para Jesús).

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Los Platero no tenían halo de artista: cuando tocaban en fiestas se mezclaban con la gente antes y después del concierto, risas, alcohol, buen rollo... A finales de 1991 One Herrera, agitador de la escena local, convence a DRO para que les fiche; empieza el despegue con 'Muy deficiente', 'Vamos tirando' (30.000 copias vendidas y primera incursión en el euskera, con 'R&r batzokian') y 'Hay poco rock & roll' (50.000 y primer disco de oro), y se siguen acumulando himnos: 'El roce de tu cuerpo', 'Cantalojas', 'Tras la barra', 'Esta noche yo haría', 'Mari Madalenas', 'Hay poco rock'n'roll', 'Juliette', 'Somos los Platero'… Y ya en 1996 el grupo publica 'A pelo', un doble directo de 100 minutos con la larga melena de Juantxu en portada y el público coreando todas las canciones; de nuevo, disco de oro. También es el año en el que Iñaki se convierte en miembro fijo de Extremoduro, lo que alterará los tiempos de la banda bilbaína. Al año siguiente se publica '7' (50.000 copias en dos meses) y en 2000 llega 'Correos', disco de oro y trabajo final, aunque «durante la grabación ninguno tenía la sensación de que sería el último disco», recuerda Fito.

El libro revisa con cautela esos momentos donde la banda se disuelve sin que nadie lo haya decidido, sin una reunión o un escrito oficial. Cada uno se ha metido en su burbuja: Fito ya había publicado su primer disco en solitario e Iñaki seguía en Extremoduro. Jesús, el hombre tranquilo, mánager y conductor, sigue en trabajos parecidos; era el batería que escuchaba con un pinganillo los partidos del Athletic cuando coincidían con un concierto; Juantxu, bajista, dibujante y diseñador gráfico, es quien peor lo lleva: «Platero se murió como una vela que se consume sin saberse, y tenía que haberse hecho una despedida en Madrid o Bilbao, y listo. Tengo mal recuerdo de que no se cerró bien la herida». El 24 de agosto de 2001 los Platero actúan en la Plaza del Gas de Bilbao y el 26 y 27 de octubre lo hacen en La Riviera de Madrid. Nadie dijo adiós, no hacía falta. ¿O sí?

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Javier M. Alcaraz, con su libro. EFE

«Prefiero a las bandas honestas que lo dejan si falta feeling»

Javier M. Alcaraz, 'Chayi', lleva 25 años ejerciendo el periodismo, un oficio que ha ligado a su pasión por la música. Creador de la web RockSesión, este es su segundo libro tras 'Poesía básica. Extrechinato y Tú ensancha el alma' (Efe Eme, 2023).

- Tenía 10 años cuando Platero y Tú grabó la maqueta. ¿Recuerda su primer encuentro con su música en Almería?

- Me vino de una cinta grabada por un colega, con Rosendo, Reincidentes, Extremoduro y, cómo no, Platero y Tú. A partir de ahí, seguimiento máximo en cada paso del camino. Entonces no lo sabía, pero la pasión por la música me llevó a querer escribir de ella… Y así van 25 años de profesión.

- Más que la historia, ¿el libro recoge las cuatro historias del grupo?

- Sí, especialmente en lo que tiene que ver con el final. Los cuatro coinciden en que fue la hostia de divertido, hicieron más de lo que podían imaginar, pero no tanto en sobre cómo terminó la historia y el eterno debate de unos conciertos de despedida.

- Ya había hablado con Fito e Iñaki a cuenta de su anterior libro, 'Poesía básica'.

- Con Iñaki incluso otra media docena de veces más. Al final lo que me ha sorprendido al abordar este libro es el cariño y el buen recuerdo que despierta hablar de Platero e, incluso, cómo ellos mismos se siguen sorprendiendo de que su legado siga tan fresco.

- Sorprende que en las cuestiones más sensibles los cuatro músicos hablen abiertamente.

- Son cuatro tipos honestos, sin dobleces. Siempre dicen lo que piensan y el mejor ejemplo de ello es Juantxu. También sabían que las conversaciones y el material iban a tratarse con rigor y con mucho respeto.

- Conoces muy de cerca la conexión entre Platero y Extremoduro. ¿Su encuentro alteró la evolución de cada banda?

- Sin duda. Quizá Platero hubiera terminado también algún día sin la irrupción de Robe, pero él es quien le ofrece a Iñaki entrar en Extremoduro con casi plenos poderes, como demostró en los discos de 'Agila' en adelante. Y también Fito empieza a apreciar otras formas de escribir y componer que ya no casaban tanto con el espíritu más bandarra de Platero.

- Su trayectoria recuerda la de tantas bandas: diez años intensos, 8 o 10 discos, evolución del sonido, burbujas personales y separación. ¿Es un arquetipo?

- Al final un grupo es la convivencia intensa de tres, cuatro, cinco personas, sobre todo en los primeros años donde todos van a una, donde la ilusión prima más que cualquier otra cosa. El desgaste acaba siendo inevitable. Luego está la gran pregunta, ¿qué queremos, bandas honestas que prefieren dejarlo si el feeling no es el mismo o seguir porque nos interesa aunque no nos soportemos? Creo que lo más auténtico y honesto es siempre lo primero.

- ¿Qué feed back le ha llegado en las presentaciones?

- Los lectores coinciden en que había necesidad de hacer una biografía como esta, con un contexto y un análisis tan profundo como divertido.

- En su colección de discos de Platero, ¿qué abunda: vinilo o disco compacto?

- Por edad viví el tránsito del fin del vinilo y el auge del cedé, así que la discografía completa entró primero en cedé. Con los años y las nuevas ediciones, vamos completando la de vinilos.

- ¿Le sorprende que muchos conciertos de La Gripe y Tú agoten las entradas y reúnan a espectadores de diferentes generaciones?

- De primeras, no. Pero después de verles en Murcia me sorprende menos. Es un acto de celebración grandioso, ves a todo el mundo feliz. A Jesús y a Juantxu, pero también a Txema (Sedientos), otro grande, y a Fran (Malanoche) que se lo curra muy bien. Me alegro mucho de su triunfo, nacido desde su nada impostada modestia.

- El último capítulo es una carta 'A Platero, en el cielo de Bilbao', a base de títulos de sus canciones. ¿Le costó mucho?

- Me gusta regar mis crónicas, críticas y también estos dos libros con pequeñas 'recompensas' que hagan más grata la lectura. Uno de los elementos aquí fue titular cada capítulo como alguno de los de 'Platero y Yo' de Juan Ramón Jiménez. Como el suyo acaba con una carta de despedida al burrito, me parecía perfecto hacer lo propio con la banda, un cierre ensoñado y sentimental.

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