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Ha muerto este lunes en su casa de Los Ángeles, California, rodeado por su familia y a los 90 años, John Mayall, el padrino del blues blanco, el catalizador del blues inglés de los 60, el descubridor de guitarristas como Eric Clapton, Peter Green (luego en Fleetwood Mac) y Mick Taylor (luego en los Rolling Stones). Además, con el paso del tiempo dio pábulo a otros guitarristas ilustres con carrera propia, caso de Coco Montoya. Mayall cantaba, tocaba la guitarra, los teclados y la armónica. Uno de sus mayores éxitos en España sigue siendo 'Room to move', lanzado en 1970, un blues agitado y armonicista con mucha influencia sopladora del maestro negro Sonny Terry.
John Mayall (Macclesfield, Cheshire, 29 de noviembre de 1933–22 de julio de 2024), espigado y altivo como un inglés de los de antes, actuó por última vez en Bilbao el lunes 1 de octubre de 2019 en la Sala BBK, que agotó su aforo en la anticipada. Vino con su gira llamada '85th anniversary tour', la misma cifra que su edad, y dio un concierto muy largo y bastante aburrido (muchas baladas y solos), pero no se le pudo poner ningún pero a la larguirucha figura de Mayall, estupendo de forma física y capaz de mantenerse más de dos horas en pie en escena antes de salir a vender discos al lobby del recinto. Un Mayall que tocó guitarra, teclados y armónica (a menudo sopló armónica y pulsó el piano al mismo tiempo) y que cantó con voz frágil, aunque siempre la tuvo aflautada.
Ese de la Sala BBK fue el cuarto concierto una gira europea de dos meses y medio centenar de bolos, o sea que aún siendo octogenario no le pesaba el cansancio de la carretera. Ese eurotour le sirvió para divulgar su penúltimo disco oficial, 'Nobody told me', lanzada en febrero de 2018. Y aún le dio tiempo a lanzar otro álbum de estudio, el número 36 de su carrera, 'The sun is shining down', con muchos colaboradores: Marcus King, Buddy Miller, Melvin Taylor, Scarlet Rivera…
Su primer grupo lo montó en 1955, a los 21 años, y se llamaba The Powerhouse Four. John Mayall compatibilizaba la música con su trabajo de publicista: él era un dandy hippie y sus álbumes tenían bonitos diseños. Hasta que en 1963 formó a The Bluesbreakers, la banda nicho de tantas estrellas del rock más que del blues, y entonces se convirtió en profesional. Su último concierto, colofón de una carrera de seis décadas, lo dio el 26 de marzo de 2022 en The CoachHouse, en San Juan Capistrano, California. Además, este 2024 ha sido acogido en el Rock and Roll Hall of Fame.
El bluesman inglés, Oficial de la Orden del Imperio Británico desde 2005, daba más de 200 bolos anuales. En más de 60 años de carrera serían más de 12.000 shows. Durante esas largas giras Mayall y su equipo se movían por carretera. «Viajamos en el autobús de gira de un concierto a otro, a menos que tengamos uno de esos raros días libres. Siempre nos concentramos en la música, que es nuestro principal propósito para estar aquí», explicó a EL CORREO en entrevista en 2017. Al preguntarle por su buen aspecto físico respondió: «Cuando estoy en casa nado un poco, pero no me ejercito de ningún modo específico. Y para la comida siempre he sido un devoto de la carne: pollo, ternera, cordero, costillas, etc.». Vivía en Los Ángeles desde hacía décadas y según él se mudó a causa del clima.
Y una cosa chocante, inimaginable en coetáneos como Mick Jagger, es que John Mayall, a pesar de ser una estrella, solía vender sus discos antes y después de los shows, igual que un músico principiante. Por ejemplo esperaba en la Sala BBK antes de que llegara la gente. Nos lo explicó así: «Creo que es una manera maravillosa de mantener un contacto personal con los miembros del público antes de que empiece el show. Quiero que sientan que son importantes para nosotros. Yo uso mi tiempo para difundir el mensaje vendiendo y autografiando mis CDs antes de cada show. Es muy divertido y la gente en verdad aprecia el contacto personal extra». Lo que no le gustaba al bluesman inglés, que tenía fama de cascarrabias, era firmar discos que no hubiera vendido él mismo en mano.
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