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Pasamos sólo a ver el ambiente, sin ánimo de tomar notas ni de trabajar, y aquí estamos contándoles el mejor concierto que hemos visto a 'Basurita', quinteto de all stars getxotarra (Santi a la voz, guitarra y sombrero, Gurru a los tambores, Romera al bajo, ... Goti al hacha solita y la efusividad, más Txus Berlín a los teclados) que actuó el sábado noche en el céntrico bar de Las Arenas antes conocido por El Comercio pero ahora remozado, rebautizado como Big Rock Café y dirigido por la emisora Vinilo FM.
El bar estaba lleno pero había holgura (66 almas calculamos en un momento dado, y bastante gente iba entrando y saliendo) y ahí, sobre su escenario, que lo tiene, Basurita tocaron 17 canciones en hora y cuarto (77 minutos), con buen sonido, intensidad eléctrica deudora del indie americano de los 90, y engrasada conjunción del quinteto getxotarra. De los 17 temas 1 fue una improvisación masturbatoria de Courtney Barnett que Santi se cascó en un momento en que Goti tuvo que cambiar de guitarra (improvisó sobre la canción 'Lance Jr', que arranca así: «I masturbated to the songs you wrote / Resucitated all of my hopes»); 5 fueron todos los temas incluidos en su debut 'Grandes plagios volumen 1' (2017), lanzado bajo el nombre Los Paralíticos del Ritmo (Santi decidió cambiarlo por ser demasiado políticamente incorrecto); 3 del re-debut como Basurita y titulado 'Primer juramento' (2019), 7 de su reválida 'El gran feliz' (2020), y 1 extra en modo de versión de Rafael Berrio, 'Considerando', que entrará en el próximo álbum de Basurita, el segundo volumen de 'Grandes plagios'.
El bolo genuinamente hostelero (con todo lo que tiene de bueno por la cercanía de los músicos, por la barra a mano y por la buena onda de un público bastante pijotero que conocía en su mayoría al grupo actuante: «esta habla de muchos de vosotros», presentó Santi 'El gran feliz'), el bolo totalmente vivaz (se mejoró sobremanera el contenido de las grabaciones y en el Big Rock Café no se respiró nostalgia, ni ansia recreativa, sino rock de primera mano) comenzó apuntando hacia arriba, por el ecuador generó volcanes eléctricos y chuletas, y en el último tercio decayó por mor del propio repertorio, penos punzante y de mensajes que incomodan, algo innato en la lírica de Santi: la versión de 'Cena recalentada' de Golpes Bajos (se salvó el final a lo Neil Young), la improvisación de Courtney Barnett traducida al castellano, la fantasmagórica 'Vamos a por ti' y el pelotazo final con el metafórico 'Mi nuevo pony'.
El principio moló, apuntó alto y Basurita tocaron sin rigideces, cruzando a la Velvet Underground con Dream Syndicate ('Despierta'), reverberando surferos como los Pixies ('En sueños''), rezumando la chulería velvetiana más tamborera ('Alma gemela')… Y la parte central fue un clímax eléctrico e inspirado, una pasada de rock verdadero arbitrado mediante power-pop ('Más allá'), la citada versión del 'Considerando' de Rafael Berrio, las guitarras restallando como en el Nuevo Rock Americano de los 80 ('Estás atrapado') o como en la estela de Neil Young ('Grecia, Africa y París'), más influjo de los Pixies ('El gran feliz'), y rock powerpopero tipo los Posies que hizo arder el éter en 'Imbécil', antes de refrenarse casi todo a partir de la muy tristona 'Cena recalentada', ya se ha alegado en el párrafo anterior. Pero qué bien lo pasamos y cómo se nota cuando los grupos están rodados...
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