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José Miguel Santamaría, director de EL CORREO, y Martin Baron en un momento de su conversación. Fotos: Ignacio Pérez

Martin Baron: «La fuerza es la primera herramienta de Trump, quizá la única que tiene»

El exdirector del 'Washington Post' -con dieciocho premios Pulitzer- y el director de EL CORREO, José Miguel Santamaría, charlaron ayer en un auditorio del Guggenheim abarrotado

Viernes, 28 de marzo 2025, 00:20

Bromea Martin Baron con que, después de charlar un rato con él o plantearle unas cuantas preguntas, muchas veces le acaban pidiendo que por favor diga algo optimista. «¡Soy muy deprimente!», se resigna con una mueca irónica. Pero qué le vamos a hacer: Baron no es solo un periodista, sino uno de los hombres que han definido el oficio en las últimas décadas, y la esencia de esa tarea es indagar en busca de una verdad que -aceptémoslo- en estos tiempos no invita a la sonrisa fácil. El propio director de EL CORREO, José Miguel Santamaría, que se ocupó ayer de entrevistarlo en el auditorio del Guggenheim, apuntó en su presentación que el exdirector de 'The Washington Post' nos visita en «un momento especialmente oportuno», justo cuando la política de su país está enviando seísmo tras seísmo a un mundo inquieto y desconcertado.

Donald Trump fue, de hecho, una presencia constante en la conversación: el presidente de Estados Unidos se ha declarado «en guerra con los medios», por los que siente una animadversión que Baron ya experimentó en primera persona durante el primer mandato del magnate. Ayer, ante un público atento formado por lectores, suscriptores y profesionales de este diario, el periodista estadounidense se refirió al actual Ejecutivo de su país como un «Gobierno canalla» que «se está esforzando en socavar las instituciones democráticas», encabezado por un hombre que «tiene la fuerza como su primera herramienta, quizá la única que hay en su caja». ¿Cómo se puede explicar que lo tengamos de nuevo ahí, instalado en el Despacho Oval? «Había en el país un ambiente de desasosiego, la sensación de que Biden era un presidente débil que no lidiaba con los problemas de los ciudadanos», analizó en su perfecto español.

Baron se ha mostrado en muchas ocasiones contrario a esa extendida idea de que Trump aspira a ser rey, pero solo porque se queda corta: «Él quiere ser emperador, tiene la idea de expandir las fronteras de Estados Unidos. Tenemos la ventaja de tener vecinos pacíficos, que no representan una amenaza, pero en dos meses ha hecho enemigos a nuestros amigos y está intentando hacer amigos a nuestros enemigos, países que no son de fiar. Es difícil de entender. Es un hombre que no respeta las alianzas ni las amistades, un aspirante a autócrata que quiere acumular más poder», reprochó. Santamaría le trasladó el estupor que siente el mundo al contemplar escenas tan insólitas como la bronca a Zelenski o el muestrario de coches Tesla ante la Casa Blanca. ¿Cómo se ve eso desde dentro del país? «Trump tiene muchos seguidores, aduladores con fe en su capacidad para tomar decisiones. Hay casi un culto a la personalidad. Pero a otros les choca ese comportamiento».

«Muchos empresarios -añadió- creen en Trump, lo tienen por un negociante que sabe más de eso que Biden. Otros simplemente piensan que pueden beneficiarse de sus políticas, enriquecerse. Muchos miembros de su Gobierno tienen conflictos de intereses: el mejor ejemplo, con un amplio abanico de conflictos de ese tipo, es Elon Musk». También se refirió a Jeff Bezos, el propietario de Amazon y de 'The Washington Post'. Baron no sufrió intromisiones suyas, pero en los últimos tiempos el multimillonario se ha situado cada vez más cerca de Trump e incluso ha «limitado el rango de opiniones» del diario: «El 'Washington Post' sigue haciendo investigación en profundidad un día tras otro, publica historias reveladoras y hay columnistas que critican a Trump, pero estoy consternado con el comportamiento de Jeff Bezos. Durante mi mandato nunca se entrometía y creo que todavía no se ha entrometido, pero su comportamiento ha socavado la reputación del periódico», lamentó, además de recordar que el empresario «se presentó en la toma de posesión de Trump como si fuera un trofeo, con el resto de los ejecutivos tecnológicos».

El auditorio del Guggenheim se llenó de un público atento.

Por supuesto, en la sesión hubo tiempo para hablar de los dos grandes éxitos periodísticos de Baron. Él fue el director que se jugó el tipo al publicar en 'The Washington Post' los documentos filtrados por Edward Snowden que demostraban la existencia de programas de vigilancia masiva por parte de los servicios de inteligencia. «Afortunadamente, sigo siendo un hombre libre. Aquello fue con el Gobierno de Obama, claro: Trump me habría imputado, estoy seguro», admitió, además de evocar una tensa reunión con el director de inteligencia, «un hombre bastante gruñón que se enojó».

El otro hito de su carrera, cuando estaba al frente de 'The Boston Globe', fue la reveladora investigación sobre abusos sexuales en la Iglesia, reflejada en la película 'Spotlight'. «Aquello reforzó la idea de que los periódicos necesitan equipos de investigación y de que los lectores los apoyan: ¡quieren que descubramos las fechorías de los poderosos! Además, evidenció que muchas personas sin poder tienen cosas que decir y debemos escucharlas».

Un pozo negro

También las redes sociales pueden servir para eso, pero Baron animó a contemplar sus dos vertientes: «La tecnología ofrece ventajas y desventajas. Hay personas que nunca tuvieron una voz y ahora la tienen, pero a la vez son un pozo negro con información no comprobada, ataques... En particular, X no es un buen lugar para tener una conversación útil». El auge de la desinformación ha llevado a una situación sin precedentes: «No podemos ponernos de acuerdo sobre los hechos, ni siquiera sobre cómo determinar que algo es un hecho», deploró el periodista, que planteó tres reglas para las empresas y los profesionales: «Es importante que la prensa cubra de manera completa, comprensiva y exacta toda la comunidad: entender sus luchas, sus esperanzas y sus preocupaciones..., su vida. Es importante también que tengamos una transparencia radical: si hay un documento, ponerlo al alcance del público, o dar acceso a los datos, o proporcionar los vídeos y audios completos. Y, en tercer lugar, tenemos que cambiar nuestras formas de comunicación, aprender a comunicarnos con los jóvenes de manera eficaz. Eso no impide seguir haciendo periodismo de largo formato e investigaciones, pero podemos proporcionar un menú degustación y que, si quieren, profundicen más».

Por supuesto, siempre sin renunciar al principio básico: «El periodismo verdadero es comprobar la información». Y, con el mismo rigor, «divulgarla sin pestañear, sin rodeos». En ese sentido, Baron se refirió al lema de EL CORREO, 'Información con valor'. «Es importante en los dos sentidos: la valentía o coraje y la utilidad. Siempre tenemos que ser útiles para nuestros lectores». El exdirector de 'The Washington Post' mantuvo también un encuentro con los alumnos del Máster EL CORREO/UPV. «Ahora cada periodista tiene que ser un emprendedor -les dijo-, tiene que ser innovador, pensar en el futuro. Todo puede cambiar en cinco o seis años y un periodista tiene que sentirse cómodo con la incomodidad, que es una condición permanente de nuestra profesión, no temporal». Quizá sea verdad que algunos encuentran deprimente el honesto realismo de Martin Baron, pero, entre jóvenes que inician su carrera, también supo sonar inspirador: «Antes las empresas buscábamos a personas que podían aprender de nosotros. Ahora buscamos gente que pueda enseñarnos».

Su carrera

  • Los comienzos Nació en Florida en 1954, en el seno de una familia judía, y estudió en la Universidad de Lehigh. En sus primeras dos décadas como periodista trabajó en el 'Miami Herald', el 'Los Angeles Times' y 'The New York Times'.

  • Como director En 2000 volvió, ya como director, al 'Miami Herald'. Un año más tarde saltó a 'The Boston Globe', donde publicó la exhaustiva investigación sobre los abusos sexuales en la Iglesia católica. En 2013 pasó a encabezar 'The Washington Post', con bombazos periodísticos como los documentos sobre espionaje masivo del Gobierno estadounidense filtrados por Edward Snowden o la injerencia de Rusia en las elecciones presidenciales de 2016. Se jubiló en febrero de 2021, con 18 premios Pulitzer en su haber.

  • La película 'Spotlight', ganadora del Oscar a la mejor película en 2015, se centra en aquella investigación de los abusos en la Iglesia. El personaje de Baron lo interpreta el actor Liev Schreiber.

  • Memorias En 'Frente al poder', publicado en España por La Esfera de los Libros, Baron relata su experiencia de ocho años al frente del 'Washington Post', incluyendo la compra de la cabecera por Jeff Bezos y la difícil relación con Donald Trump.

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