Todos tenemos que morir, lo importante es lo que hacemos antes de irnos», afirma el cachazudo protagonista de 'El mediador'. Vehículo de medio pelo supeditado al dudoso lucimiento de un vengador Liam Neeson. Un actor todoterreno, convertido aquí en un abuelete y en un carrozón ... agente del FBI, involucrado en una turbulenta conspiración gubernamental. Argumento tratado hasta la saciedad en la tira de subproductos cinematográficos, frecuentados asimismo en las plataformas internacionales, por las que pululan canallas de todo tipo, propensos a la traición, en medio de mareantes persecuciones automovilísticas y peleas tan violentas como efectistas.

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Hay en la película un problema de enfoque que hace que la trama se convierta en una desordenada sucesión de escenas chocantes, donde los personajes son de cartón piedra. Tiene de todo, pero le falta alma, porque está realizada sin talento, al tiempo que maneja un argumento 'déjà vu'. De ahí que el nervio dramático y la verdad de los personajes se le escapan de las manos a su máximo responsable. La vida del protagonista, llena de interrogantes y zonas de sombra, acaba resultando insulsa. Así que uno tiene la penosa impresión de que el director no sabía muy bien qué es lo que quería contar, fijando a los desnortados personajes como insectos en su caja de cristal.

El mediador

  • EE UU. 2022. 108 m. (12). Acción.

  • Director: Mark Williams.

  • Intérpretes: Liam Neeson, Aidan Quinn, Taylor John Smith.

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