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Sexo en Nueva Bilbao (II)
Juguete sexual o vasco de pura cepaKarri Bilbao
Viernes, 15 de noviembre 2024, 01:02
Cada viernes, Karri Bilbao nos comparte las historias y experiencias que vive con sus amigas. Tras años de convivencia en pareja han regresado a las noches (y tardeos) de la villa.
He quedado con Ane, Maite e Izaskun a las ocho en El Puertito de Ledesma, punto de encuentro habitual donde los rostros conocidos suelen ser el mejor comienzo para una noche sin prisas por volver a casa y muchas ganas por desconectar de la semana laboral. Pedimos permiso a una chica para aprovechar el huequito libre de su mesa en el exterior y poder, al menos, posar las bebidas. A la pregunta de qué tal, cuenta de lo más sonriente y animada que es de Bermeo y ha venido a pasar el día a Bilbao junto a un chico que conoció hace dos meses gracias a Tinder. Él está pidiendo en la barra y, a nosotras nos pica la curiosidad por saber más porque al instante nos confiesa, a la par que mira de reojo hacia el interior del bar, que el chico deja mucho que desear en la cama y que, por eso, suele utilizar juguetes sexuales con la esperanza de avivar la cosa.
Dicho lo cual, mis amigas y yo cerramos el círculo en torno a la bermeana, apremiando a que cuente más antes de que llegue el susodicho. No queda ahí la confidencia, porque se ve que necesita complicidad femenina para contar apresurada que ha concertado una cita para la semana próxima con otro con el que hizo 'match' la víspera en Tinder. Justo termina la frase y el acompañante se acerca con una sonrisa en busca de nuestra conocida reciente. «¿Qué tal?», pregunta al grupo. Tras las presentaciones, respondemos que genial con una mezcla de picardía y lástima, un no sé qué por saber tanto sobre él de manera tan íntima. Antes de despedirnos con una mirada cómplice, aprovechamos para sugerirles que se pasen por el Crystal y el Azkena.
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Ya solas y con toda la mesa entera para nosotras, mis amigas y yo decimos al unísono: «¡Cuánto nos queda por aprender!» Nos sirve la situación para compartir experiencia propia sobre los juguetes sexuales: Izaskun los ha utilizado desde que tiene memoria; bolas chinas, consolador con mando a distancia y última versión del satisfyer, cada vez más sofisticado. Maite y yo somos asiduas a este último, aunque nos hayamos estancado en la versión primitiva, como la inmensa mayoría de consumidoras femeninas desde que se popularizó. Ane confiesa que jamás los ha utilizado y que duda hacerlo alguna vez. ¿Y eso? Cree que nada sustituye al calor humano. Mujer, son sensaciones distintas, en eso coincidimos todas…
Una cosa es la satisfacción inmediata y otra la relación con un hombre. Que yo sepa, aún no se ha inventado el juguete sexual que pueda mantener una conversación interesante, te sorprenda con un mensaje inesperado, una caricia a tiempo o un encuentro mágico, comento. Izaskun suelta que la inteligencia artificial ahí está con todo su potencial esperanzador y vibrante. Vaya, pues quién sabe si no está en fase de fabricación la alternativa al vasco de pura cepa y sus dificultades para ligar… Nos reímos mientras ponemos rumbo al Abando para comer un par de pintxos y unas cañas. A ver cómo se presenta la noche…
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