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La Inspección de Trabajo de Bizkaia ha iniciado un procedimiento sancionador contra la empresa que gestiona la planta de tratamiento mecánico biológico (TMB) situada en ... el monte Arraiz. Los especialistas consideran que «ha puesto en riesgo la seguridad y la salud» de los trabajadores al instarles a realizar labores «no contempladas» entre las funciones de la empresa y, por tanto, para las que no existía un protocolo de prevención de riesgos.
La TMB fue inaugurada hace una década tras una inversión pública de 43 millones. Aunque en la financiación también participó el Ayuntamiento de Bilbao, la infraestructura está adscrita a la sociedad pública Garbiker, responsable del tratamiento de los residuos que se generan en el territorio, que depende de la Diputación. Desde su puesta en funcionamiento, la planta está gestionada por el conglomerado de empresas que forman la UTE TMB Arraiz.
La adjudicación fue para diez años, pero el Gobierno foral decidió el año pasado prorrogar unilateralmente el contrato dos años más para realizar las mejoras tras la denuncia de los trabajadores sobre la situación insalubre de las instalaciones. «Nos comen las ratas», decían los operarios en enero de 2024 tras solicitar a la Inspección que actuara. No hubo sanciones, pero la Diputación anunció al cabo de los meses una inversión de 6,8 millones este ejercicio para realizar mejoras.
Mientras, siguen ocurriendo contratiempos graves. El origen de la investigación que va a culminar en la imposición de una multa a la adjudicataria es la intoxicación que sufrió un trabajador en octubre tras participar durante varios días en las labores de limpieza de un túnel de maduración. Se trata de una serie de fosos en los que se prensan y se secan los residuos antes de ser enviados a incinerar o ser convertidos en compost. El profesional tuvo que ser atendido en un centro hospitalario por fuertes dolores de cabeza. La exploración reveló que tenía niveles de monóxido de carbono «muy altos» en sangre.
La cuestión es que el proceso de trabajo en los túneles debería estar totalmente mecanizado, pero el pasado verano empezaron a realizarse labores manuales debido a las «averías puntuales» que sufre la máquina de prensado. La alternativa era que un trabajador se metiera en el foso con una retroexcavadora para limpiar el fondo, proceso que se alarga durante varias horas. El problema de salud que sufrió el trabajador llevó al comité de empresa de la TMB a presentar una denuncia ante la Inspección de Trabajo. EH Bildu ha solicitado la comparecencia de la diputada de Medio Natural en las Juntas Generales para que dé explicaciones sobre lo sucedido.
Según el informe del caso al que ha tenido acceso este periódico, las labores de limpieza de los túneles se estuvieron realizando «sin medidores de gases» ni «recursos preventivos». En una primera visita, en octubre, los técnicos reclamaron a la empresa el protocolo de seguridad del proceso y las mediciones de gases realizadas en los fosos. Fueron remitidas el 17 de marzo, tras varios requerimientos de la Inspección, argumentando que no había vuelto a ser necesario meter excavadoras (y personas) en los túneles. La Evaluación de Riesgos no contemplaba la exposición a monóxido de carbono ni que los palistas hicieran labores fuera de los almacenes.
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