El Mugarra es uno de los iconos de Durangaldea. Su característico perfil, visible desde toda la comarca, y su cercanía a Mañaria y Durango le convierte en un imán para los mendigoizales. Además, el collado de Mugarrikolanda, una de las puertas de acceso al karst de Legarmendi, y el barranco de Katazka permiten circunvalarlo sin problemas. Hoy planteamos tambien rodearlo desde Durango, pero pasando por Atxukulu Ataka, un portillo que divide la arista Este y permite descubrir Neberondo, una reliquia de los tradicionales usos de nuestros antepasados.Partimos de la plaza Ezkurdi. Por la Avenida Askatasuna llegamos a la rotonda donde confluyen las calles Alluitz y Astxiki. Por esta última nos dirigimos a un amplio aparcamiento a la derecha del acceso a la carretera de circunvalación del pueblo. Rodeamos una urbanicación de reciente construcción y, tras avistar la primera señal del GR-229 (Mikeldi), cruzamos bajo la autovía.
HITOS
Mugarra: 969 m. (UTM:30T 525953.00 E, 4777681.00 N) Puntuable para los Cien Montes.
Cómo llegar: Desde Bilbao, AP8 o N-634 hasta Durango.Desde Vitoria, N-240 hasta Legutio y A/BI-623hasta Durango.
Cartografía: MTN 87-II (Elorrio), 1:25.000, del IGN.
Horario: 3h.45 (1h.30 a Atxurkulu Ataka y 2h.30 al Mugarra).
Distancia: 13.9 km.
Desnivel positivo: 1005 m.
Severidad del medio: 3
Dificultad orientación: 2
Dificultad del terreno: 3
Esfuerzo necesario: 3
Tipo recorrido: Ida y vuelta
Tomamos el primer desvío (izq.) y remontamos hacia Larrinagatxu, aunque no llegamos al barrio. A los pocos metros, una pista de cemento (izd.) nos invita a remontar hacia el área recreativa de Sanrokeburu. A la altura de las primeras mesas, seguimos de frente por una senda que atraviesa el pinar hasta un camino, por el que alcanzamos Betaño (0h.35).A la entrada del barrio (dch.), se encuentra el caserío Zabala o Palazio y su bonita fachada de ladrillo y entramado de madera (s. XVI-XVII).Abandonamos la aldea por su carretera de acceso, obviamos el desvío (dch.) que lleva a Durango y seguimos por asfalto hasta un acceso amurallado. Por él, la carretera lleva a Neberondo. Es también nuestro destino, pero elegiremos una ruta más montañera. Ala izquierda, una pista remonta el cordal y lo recorre, primero por bosque y luego por terreno abierto, donde divisamos ya Atxukulu Ataka. Desechando un par de desvíos, el camino nos sitúa en un collado a los pies del portillo (1h.10).Neberondo está a un centenar de metros (dch.). Es una de las muchas neveras naturales que en otros tiempos abundaron en nuestros montes. Conservaban en su interior la nieve del invierno para abastecer a las poblaciones circundantes de hielo casi todo el año. En la actualidad, el profundo foso de Neberondo está sellado y su singular cúpula superior, construida en sillería, acondicionada como refugio abierto con chimenea.Sobre nosotros se alza imponente la cara norte del Mugarra. En su ladera perdura un viejo sendero que serpentea hacia la cresta, uniendo algunas bocaminas, camufladas en el roquedo, por las que antaño se extraía mineral. Si observamos con detenimiento en la pared, podemos ver una pequeña oquedad y, junto a ella, una carcomida estructura de madera en la que se sustentaba el cable por el que descendían las vagonetas cargadas de mineral.Volvemos al collado y afrontamos la ascensión a Atxukulu Ataka. Al final de la herbosa rampa inicial descubrimos el sinuoso sendero que nos llevará hasta la divisoria, vertiginoso en algún punto pero sin peligro. Una vez en Atxukulu Ataka (1h.45) los más intrépidos pueden subir a la cima del Mugarra por la arista Este (P.D.inf.). Nosotros completaremos la vuelta a la montaña descendiendo un incómodo sendero entre rocas y hayas por la vertiente sur hasta la pista que sube de Mañaria y por la que remontamos, bajo los imponente farallones meridionales, hasta el amplio collado de Mugarrikolanda (2h.10). Para alcanzar la cima, remontamos (dch.) por terreno herboso hasta cruzar una vieja valla y adentrarnos en terreno kárstico. Lo mejor es seguir el sendero marcado entre rocas y hayas por la cara norte. Poco después de una campa, torcemos (dch.) para subir directamente hacia la cresta ayudados en algún punto por las manos. Ya en la arista, solo hay que seguirla hasta los buzones cimeros (2h.30).De vuelta a Mugarrikolanda, completamos la circunvalación de la montaña descendiendo por el barranco de Katazka (dch.) hasta una pista (2h.55). Aquí confluimos con el GR-229 (Mikeldi), que seguiremos en un largo descenso que pasa por los barrios de Santa Luzia y San Andrés, hasta Durango (4h.00).