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Virginia Melchor
Jueves, 18 de mayo 2017, 11:38
«Crunch, crunch». El sonido de los cereales al crujir es la 'música' de Let's Cereal. No es un nuevo grupo de rock, sino el primer bar de cereales de Euskadi. En este nuevo local de Bilbao -se inauguró este sábado- no se escucha el estridente ruido de las máquinas tragaperras, ni el molesto sonido de los vasos al posarse sobre la barra. El ritmo lo marca el tintineo de las cucharas contra los tazones de leche. Sí, no sirven ni vino ni cerveza. Solo café, zumos y lácteos, acompañados de cereales de distintas formas y sabores.
Esta nueva tendencia para desayunar, merendar e incluso cenar suscita adictos entre las nuevas generaciones. Los fanáticos de esta moda prefieren el bol y la cuchara que los pintxos ensartados en un palillo. No buscan bares que exhiban sus marcas de licores en las estanterías, sino cajas de cereales con sus personajes favoritos colgando de las paredes.
Y en Let's cereal son muchos los dibujos animados que, cuchara en mano, invitan a pasar. «No puedes comprar la felicidad, pero puedes comprar cereales», es el lema en inglés que leen en el escaparate quienes visitan el local. Una vez dentro, los clientes se miran, comentan... y solo los más atrevidos lanzan la pregunta: «¿Sois vosotras las jefas?» Sí, son ellas. Tres universitarias bilbaínas de 19 años que se han atrevido a montar el primer bar de cereales de Euskadi. A pesar de su edad, no es su primer contacto con el mundo empresarial. Estas estudiantes de segundo curso del grado de Liderazgo Emprendedor e Innovación (Leinn) de la Universidad de Mondragón crearon hace dos años junto a otros seis compañeros la empresa Nomative, dentro de la cual se incluye este proyecto y otros creados anteriormente (organización de conciertos, lanzamiento de dos marcas de ropa...). «Los beneficios que hemos sacado de estas iniciativas los hemos invertido en Let's Cereal», cuenta Iratxe Alkiza.
Un viaje de la 'uni' a San Francisco, el pasado mes de febrero, encendió la chispa y fue lo que les dio el empujón para abrir este innovador establecimiento en la calle José María Escuza. «En el supermercado había cereales de todo tipo, los desayunábamos todos los días y nos gustaron tanto que volvimos con un montón de cajas en la maleta», cuenta Marina Areizaga. Eso sí, al llegar a Bilbao se les fueron acabando y se dieron cuenta de que no había forma de reponer la despensa. «Queríamos tener la oportunidad de comerlos aquí y pensamos que más gente podría encontrarse en la misma situación, así que arriesgamos», continúa Marina.
El primer test lo hicieron a través de las redes sociales. En abril, abrieron un perfil en Facebook e Instagram con el nombre del local y tuvieron una gran acogida. «Nos siguen más de 500 personas y este sábado, día de la inauguración, se montó cola para entrar», cuenta Iratxe Alkiza. Aunque la cifra que interesa a sus seguidores es la de la carta: tienen 65 tipos de cereales que llegan desde América, Reino Unido o Francia y que se pueden empapar en más de diez variedades de leche. El precio del tazón oscila entre los 2,5 y los 4,1 euros, dependiendo del tamaño y de si los cereales son nacionales o importados.
Su uniforme de trabajo es un sueño hecho realidad para quienes prefirían invertir el tiempo en dormir o en engullir cereales que en arreglarse para ir a la oficina. Reciben en pijama a los clientes -la mayoría de entre 18 y 24 años- para que se sientan como en casa. Y les ofrecen juegos de mesa y libros para intercambiar. «Vienen familias con niños y así pueden pasar el rato», dicen. Eso sí, el mobiliario seguro que a más de uno le transporta a clase en vez de a casa, porque han aprovechado las mesas y sillas de la autoescuela que había anteriormente en el local.
De momento, se han fijado un plazo de seis meses para saber si marcha la idea. «En un principio, nuestros familiares y amigos nos dijeron que estábamos un poco locas, la idea les parecía rara, pero después nos apoyaron mucho. Hemos metido tantas horas aquí dentro que ya no veíamos a nadie, pero ver que ha quedado bien nos alegra mucho y en nuestro entorno están muy contentos», asegura Silvia Echeverría.
Primera cafetería de cereales de España
Este nuevo fenómeno 'foodie' es prácticamente nuevo en España. El primer café especializado en cereales abrió en Madrid en mayo del año pasado. Cuatro amigos de la capital que estaban estudiando en Londres crearon Cereal Hunters en la calle Mejía Lequerica, del mítico barrio de Malasaña, donde el visitante puede rellenar el tazón con más de 160 marcas de cereales de Estados Unidos, Inglaterra o Italia y 25 variedades de leche. Triunfaron y el local se les quedó pequeño. En abril inauguraron un nuevo establecimiento en la calle Alcalá y este jueves anunciaron que abrirán 20 franquicias el próximo año en ciudades como San Sebastián, Valencia o Sevilla.
La apertura de este primer bar de cereales de España, en mayo de 2016, coincidió en Madrid con la de Cereal Lovers, que se inauguró en el castizo Mercado de Antón Martín esa misma semana. Su oferta es igual de inabarcable: casi 200 tipos de cereales llegados de todos los confines de la tierra que el cliente puede regar con nada menos que 25 tipos de leche.
Estos templos de los cereales siguen la estela de Cereal Killers en Londres. En diciembre de 2014, los hermanos Gary y Alan Keery fueron los pioneros en Europa al abrir un 'cereal bar' en uno de los barrios londinenses más hipsters, Brick Lane. No es el único establecimiento de este tipo de Reino Unido, en Manchester existe otro, Black Milk Cereal. Y en Estados Unidos, semilla de este movimiento, funcionan varios desde 2003.
Brinner: cenar el desayuno
El desayuno ha dejado de ser un placer relegado a las mañanas. Ya no es necesario esperar a que suene el despertador para engullir un bol con cereales. La nueva tendencia gastronómica se llama 'Brinner' -fusión entre breakfast y dinner (desayuno y cena)- y consiste en desayunar antes de acostarse, y no después. En Madrid y en Barcelona, ya hay establecimientos que ofrecen la posibilidad de degustar un par de tostadas o un tazón de cereales a la hora de la cena. Y desde hace una semana también en Bilbao se puede desayunar al anochecer. «Cuando más gente viene es a la tarde, pero a las noches también se llena», cuentan estas tres jovenes bilbaínas que están al pie del cañón desde las ocho de la mañana hasta las diez de la noche.
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