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La Mancomunidad de Nervión-Ibaizabal es una entidad surgida en 2021 que integra los municipios de Arakaldo, Arrankudiaga, Arrigorriaga, Etxebarri, Zeberio, Ugao-Miraballes, Orduña, Orozko ... y Zarátamo. Vino a sustituir a la empresa pública Udaltalde21, que se creó en 2004 con el fin de trabajar de forma conjunta las políticas medioambientales. Uno de sus proyectos más ambiciosos es el programa de prevención y gestión de residuos 2023-2030, una hoja de ruta para alcanzar al final de esta década los objetivos previstos por la normativa vigente en esta materia.
El programa está dividido en tres líneas estratégicas fundamentales y la primera de ellas, la de prevención, se centra en combatir el desperdicio alimentario. Con ese fin la Mancomunidad sacó a licitación un proyecto para sentar las bases de las actuaciones necesarias para luchar contra el despilfarro de comida y que permita alcanzar dos ambiciosos objetivos. El primero, reducir en un 15% la cantidad de residuos generados para el año 2030 respecto a las cifras de 2010. En segundo lugar, se busca ajustarse a la Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados, que plantea disminuir en un 20% las pérdidas de alimentos a lo largo de las cadenas de producción y suministro para el 2030, aunque en este caso se tendrán en cuenta las cifras de 2020.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, FAO por sus siglas en inglés, calcula que «cerca de un tercio de los alimentos que se producen cada año para el consumo humano (aproximadamente 1.300 millones de toneladas) se pierden o se desperdician». En Euskadi, el diagnóstico corre a cargo de las fundaciones 'Hazi' y 'Elika', que estiman un despilfarro anual de 244.972 toneladas, lo que equivale a 111 kilos por persona y año.
El objeto del contrato, para el que se han destinado 50.000 euros, es la ejecución de cuatro de las acciones recogidas en el programa. En primer lugar, la realización de talleres o acciones formativas para la prevención del desperdicio de alimentos. La segunda es formalizar un compromiso conjunto entre los Ayuntamientos que integran la Mancomunidad para luchar contra esta problemática. Las dos últimas se centran en los establecimientos de hostelería. Se busca, por un lado, incentivar la entrega de envases a los clientes para que estos puedan llevarse la comida sobrante a sus hogares, y por otro, visibilizar y reconocer a aquellos establecimientos que muestren su compromiso en este ámbito.
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